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De paseo por Taiwan y Singapur


Del Ministerio de Comercio nos viene la noticia que piensan despachar una nutrida delegación oficial a Singapur, pasando antes por Taiwan, para repasar lo concerniente a zonas industriales o procesadoras y las perspectivas que éstas se desarrollen en nuestro país una vez se celebre un tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos. Hasta allí está bien y es positivo.
Lo que convierte la iniciativa en un paseo turístico más, con halo de despedida, estando en los últimos meses de mandato la actual administración, es viajar sin llevar antes en el maletín la gaceta oficial, traducida, de la frustrada ley que crea la ley especial de desarrollo de Howard, que persigue incentivar el establecimiento de empresas de alta tecnología en la antigua base aérea norteamericana.
Ya el año pasado una delegación similar, que incluyó a voceros de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), tuvo ocasión de presentar en Taiwan su proyecto sobre Howard, como parte de la campaña de promoción de inversiones procedentes de esa nación, acicateadas por el TLC que recién se había suscrito esa nación asiática con Panamá. El comentario que, en privado, nos manifestaron algunos de los empresarios taiwaneses que asistieron a la presentación es que, a más de satisfactoria como proyecto, fue desilusionante y fútil al no venir respaldada por una ley que lo hiciera realidad. "Debieran regresar cuando tengan su reglamentación aprobada", dijeron, dejándonos un inevitable sabor a tiempo y dinero perdidos, a más de tontería exhibida.
En esta ocasión es más de lo mismo. ¿Qué vamos a hacer a Taiwan y Singapur, si no tenemos todavía lista la ley de Howard, ni el TLC con Estados Unidos? Eso lo advertimos a gritos el año pasado cuando infructuosamente instamos a la presidenta Moscoso y al Legislativo a dejar algo trascendente de su gestión para las futuras generaciones, similar a la ley que creó la Zona Libre de Colón durante el gobierno del presidente Enrique Jiménez. Pero pudo más la miopía y el egoísmo. Y en consecuencia, quedará para la próxima administración.
Así las cosas, no vemos ningún sentido en el viaje. Por el contrario, nos parece que el mismo sería contraproducente pues denotaría falta de seriedad que afecta al país. Nuestros anfitriones están hartos de atender delegaciones como ésta, de descarado turismo oficial, que nada concreto traen y ningún beneficio dejan. Más vale postergarlo para cuando tengamos, al menos, la ley de Howard en mano.
(raulleisr@hotmail.com)

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