De puente a nodo
HASTA AHORA, la economía panameña descansa en su naturaleza transitista: Hemos sido un mero puente para cruzar de un lado a otro. Con ese modelo agotado, ahora la competitividad exige agregar calidad y valor: debemos ser un nodo de comercio mundial.
El 4% de la mercancía que mueve el comercio mundial pasa por el Canal de Panamá y los puertos que tenemos en ambos mares. Estos admiten, cómodamente, las exigencias de la industria marítima actual: calado mayor a 12 metros, bandas de atraque y frentes de agua que permitan maniobrar con seguridad.
En 10 años, hemos multiplicado por ocho, la cantidad de TEU´s (unidad de medición basada en el volumen de un contenedor de 20 pies).
La productividad de la mano de obra panameña empleada en los puertos, también es motivo de orgullo. Sin embargo, este potencial se encuentra en peligro si no se fomenta la competencia portuaria en el Pacífico.
Existen tres opciones para ello. La primera se ubicaría en Farfán, rellenando Amador con una plataforma sobre pilotes. La segunda alternativa, es una isla artificial, ubicada entre la isla de Taboga y el pueblo de Veracruz. Para ello, se haría un relleno para la construcción de un puerto, utilizando los desechos de la expansión del Canal. Como tercer camino, se habla de una isla cerca de Juan Díaz.
Existe capacidad instalada ociosa en el lado Pacífico de la entrada del Canal. Por ejemplo, el Puerto de Rodman, concesionado a un grupo americano. Desafortunadamente, éste no se puede operar, pues, la fórmula de las concesiones portuarias, propende al oligopolio.
Varias empresas están interesadas en construir puertos en el Pacífico y se encuentran a la espera de respuestas de parte del Ministerio de Comercio y la Autoridad Marítima de Panamá (AMP). Hay proyectos esperando una última aprobación para sumarse a los esfuerzos de que Panamá sea una potencia marítima. Si los hacemos esperar, retrasamos el desarrollo económico y la creación de empleo. Se indica que la escogencia de una de las tres opciones, depende los resultados que arrojen los estudios técnicos que adelanta la AMP, sus costos y su impacto ambiental.
El sector marítimo representa el 23% del PIB panameño. Ser nodo, en vez de puente, significa crecer ese porcentaje significativamente, especialmente en la industria marítima complementaria: consolidación y desconsolidación de carga, logística, reparación de naves, abastecimiento a las naves y servicios a la tripulación, por mencionar solo seis actividades.
Ser nodo significará además, que nuestros agricultores multiplicarán su capacidad exportadora.
Las exportaciones de productos no tradicionales se han duplicado en seis años. ¡Imaginen lo que significara para los agricultores, vender aquí mismo, sus productos al mundo! Solamente tienen que entregar sus productos en los puertos del Pacífico, (si la mercancía va hacia la Costas en el Oeste de Estados Unidos y Sur América, o Asia,) o en los puertos del Atlántico (si la mercancía va hacia la Costas en el Este de Estados Unidos y Sur América, o Europa). El mundo compraría café orgánico boqueteño, sandía veragüense, palmitos capireños y piña chorrerana. Este es un ejemplo de una fortaleza del sector servicios catapultando las exportaciones del sector primario.
Nuestro potencial para crecer como nodo de comercio internacional se encuentra atado, en cuanto no haya competencia entre varios operadores portuarios en el Pacífico. Liberémoslo cuanto antes.
El 4% de la mercancía que mueve el comercio mundial pasa por el Canal de Panamá y los puertos que tenemos en ambos mares. Estos admiten, cómodamente, las exigencias de la industria marítima actual: calado mayor a 12 metros, bandas de atraque y frentes de agua que permitan maniobrar con seguridad.
En 10 años, hemos multiplicado por ocho, la cantidad de TEU´s (unidad de medición basada en el volumen de un contenedor de 20 pies).
La productividad de la mano de obra panameña empleada en los puertos, también es motivo de orgullo. Sin embargo, este potencial se encuentra en peligro si no se fomenta la competencia portuaria en el Pacífico.
Existen tres opciones para ello. La primera se ubicaría en Farfán, rellenando Amador con una plataforma sobre pilotes. La segunda alternativa, es una isla artificial, ubicada entre la isla de Taboga y el pueblo de Veracruz. Para ello, se haría un relleno para la construcción de un puerto, utilizando los desechos de la expansión del Canal. Como tercer camino, se habla de una isla cerca de Juan Díaz.
Existe capacidad instalada ociosa en el lado Pacífico de la entrada del Canal. Por ejemplo, el Puerto de Rodman, concesionado a un grupo americano. Desafortunadamente, éste no se puede operar, pues, la fórmula de las concesiones portuarias, propende al oligopolio.
Varias empresas están interesadas en construir puertos en el Pacífico y se encuentran a la espera de respuestas de parte del Ministerio de Comercio y la Autoridad Marítima de Panamá (AMP). Hay proyectos esperando una última aprobación para sumarse a los esfuerzos de que Panamá sea una potencia marítima. Si los hacemos esperar, retrasamos el desarrollo económico y la creación de empleo. Se indica que la escogencia de una de las tres opciones, depende los resultados que arrojen los estudios técnicos que adelanta la AMP, sus costos y su impacto ambiental.
El sector marítimo representa el 23% del PIB panameño. Ser nodo, en vez de puente, significa crecer ese porcentaje significativamente, especialmente en la industria marítima complementaria: consolidación y desconsolidación de carga, logística, reparación de naves, abastecimiento a las naves y servicios a la tripulación, por mencionar solo seis actividades.
Ser nodo significará además, que nuestros agricultores multiplicarán su capacidad exportadora.
Las exportaciones de productos no tradicionales se han duplicado en seis años. ¡Imaginen lo que significara para los agricultores, vender aquí mismo, sus productos al mundo! Solamente tienen que entregar sus productos en los puertos del Pacífico, (si la mercancía va hacia la Costas en el Oeste de Estados Unidos y Sur América, o Asia,) o en los puertos del Atlántico (si la mercancía va hacia la Costas en el Este de Estados Unidos y Sur América, o Europa). El mundo compraría café orgánico boqueteño, sandía veragüense, palmitos capireños y piña chorrerana. Este es un ejemplo de una fortaleza del sector servicios catapultando las exportaciones del sector primario.
Nuestro potencial para crecer como nodo de comercio internacional se encuentra atado, en cuanto no haya competencia entre varios operadores portuarios en el Pacífico. Liberémoslo cuanto antes.