default

De puerto, aeropuerto y ciudad gubernamental


La visión de "Panamá, país marítimo" es válida para trazar el destino de nuestro país de cara al nuevo siglo y, quizá durante los venideros años. Pese al impresionante desarrollo del transporte de carga por vía aérea, los grandes buques siguen siendo reyes del movimiento de carga en el mundo; y lo seguirán siendo por largo tiempo. La casi infinita capacidad de carga y sus menores costos, les aseguran todavía una ventaja categórica.
En ese sentido, parece asistir la razón a quienes, como el ex presidente de la República, Nicolás Ardito Barletta, aconsejan cautela antes de seguir adelante con la construcción de una ciudad gubernamental en Albrook.
No es sólo el congestionamiento del área, ni la incomodidad que causen a sus vecinos, sino el sacrificio estratégico que podría estar haciendo Panamá, del único área cercana de expansión del vecino puerto de Balboa.
Por otra parte, es sabido que existe una relación simbiótica, de mutua dependencia, entre los puertos y el ferrocarril que aún aguarda tiempos mejores. En la medida que los primeros expandan su capacidad y dinamismo, en igual proporción se haría rentable la hoy deficitaria operación del ferrocarril.
Por ejemplo, la expansión del puerto de Balboa, permitiéndole más que doblar su capacidad para atender mayor cantidad de buques, que los 400 anuales actuales, llevaría también un notable incremento de negocios para el ferrocarril. Igual efecto tendría si el puerto, el lugar de manejar 500 mil contenedores anual lograra aumentar esa cantidad al previsto 1.1 millón en igual período.
Pero una visión de país marítimo requeriría también de una regia autopista de al menos cuatro vías, comunicando a Panamá y Colón, además de un aeropuerto de carga pesada operando en France Field, Colón. Cierto que el escándalo ha asomado y afectado a cada una de las concreciones que se han dado de esa visión hasta ahora; pero no por eso resultan inválidas.
Lo que requerimos con urgencia es un buen gobierno, con visión de Patria, de mediano y largo plazo, que establezca reglas claras y equitativas, que elimine las distorsiones y privilegios que desalientan la limpia y libre competencia, que erradique la corrupción.
Si no empezamos por eso, tendremos muchos tropiezos antes de ver realizar el sueño de convertir a nuestro país en una potencia económica de primer orden, gracias a su desarrollo como centro de transbordo universal y de tránsito marítimo.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América