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De punta a punta


Definitivamente que el litoral pacífico de nuestro país está lleno de puntas y como ejemplo podemos mencionar, entre las más conocidas, Punta Chame, Punta Barco y Punta Mala. La última de las puntas, Punta Mala, recientemente muy en boga gracias a la gestión que adelantó la actual Presidenta de la República para la rehabilitación de un viejo caserón que hay en el lugar, es una de las situaciones suscitadas durante mi ausencia del país que tenía pendiente reseñar. Estaba por desistir, pero reciente referencia que se hizo en una lista de Internet a opinión de la Antropóloga Brittmarie Janson Pérez y al artículo del periodista I. Roberto Eisenmann Jr., publicado en la edición del 28 de febrero en La Prensa, hemos considerado puntualizar siempre algunos asuntos en torno a este chocante hecho.
Primeramente, el periodista I Roberto Eisenmann Jr. al referirse al hecho lo hace desatendiendo las implicaciones del acto en sí y quiere todo reducirlo a un problema relacionado con la forma como La Prensa informó sobre el asunto, olvidándose que otros medios escritos también cubrieron el hecho. Pareciera que su artículo obedece a una disculpa pública a la Primera Mandataria, de quien funge como asesor y de allí que califique la divulgación del hecho como una "obsesiva y agresiva campaña con espacios desproporcionados a la importancia que tenía el asunto".
No es nuestra intención el entrar a considerar las razones que motivaron a la Sra. Presidenta a la "rehabilitación" de marras. Nos luce muy bien que la Sra. Presidenta de la República mantenga remembranzas del área, "de cuando corría por esos montes cuando niña", pero lo malo es que use dinero y bienes de propiedad del Estado para satisfacer añoranzas de su juventud. El presupuesto nacional no es para cubrir las melancolías de los jefes de Estado, al menos en los regímenes democráticos.
No debemos pasar por desapercibido que la Sra. Presidenta de la República es una funcionaria pública y como tal sólo le es permitido proceder en la forma como la ley expresamente la faculta. Además, el bien de que se trata es un "bien público" o sea que pertenece al Estado y se opone a los bienes que pertenecen a los particulares. El diccionario Jurídico Elemental de Guillermo Cabanellas de Torres define al "bien público" como "la expresión que se utiliza para indicar aquellos intereses que, por vitales para la colectividad o pueblo, deben ser respetados por todos".
Por otro lado, a la Excelentísima Sra. Presidenta sólo le es dable, conjuntamente con el Ministro respectivo, de acuerdo con la Constitución Nacional, ordinal 8 del Art. 179, "Celebrar contratos administrativos para la prestación de servicios y ejecución de obras públicas, con arreglo a lo que disponga esta Constitución y la Ley" y no existe ley alguna que faculte a la Sra. Presidenta de la República a proceder en la forma como lo hizo. Se ha querido reducir la gravedad del hecho alegando que parte de la "rehabilitación" del inmueble en cuestión fue hecha con dineros de la Sra. Presidenta, pero lo cierto es que hubo dineros del Estado (US$ 51,634.17), además de los US$ 98,800.00 que cubrió la Sra. Presidenta de su pecunio.
Siempre hemos entendido que todo gasto del Estado tiene que contar con su respectiva partida presupuestaria por lo que creo que no es ser muy exigente el inquirir sobre la existencia previa de dicha partida en el presupuesto de la Nación. La Constitución Nacional en el artículo 271 establece que "cualquier crédito suplementario o extraordinario referente al Presupuesto vigente, será solicitado por el Organo Ejecutivo y aprobado por la Asamblea Legislativa en la forma que señale la ley". No escapará a la atención de los amables lectores que la fórmula empleada por la Jefa del Ejecutivo en el caso de la casa de Punta Mala burla totalmente el espíritu y letra del articulo constitucional transcrito. Igualmente sería interesante conocer si el Concejo de Gabinete exoneró de licitación o concurso de precios dicha restauración así como qué entidad estableció el criterio empleado en la rehabilitación de dicho bien público.
Hasta donde tenemos entendido, es algo que no tenemos muy claro y creo que merece una aclaración, la Sra. Presidenta lo que ha hecho es adelantar de su peculio los gatos de "rehabilitación" con el propósito de que dicho proyecto llegara a feliz término. Me ha quedado la impresión de que la Sra. Presidenta aspira a ser reembolsada una vez, en el próximo presupuesto, se apruebe la correspondiente partida o bien de las partidas secretas que la Jefa del Ejecutivo mantiene a su disposición para que gaste en lo que a bien tenga. Creo que este hecho no tiene antecedente en nuestra vida republicana.

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