De reforma tributaria, gobierno y todo a dólar
Yo sé de política económica lo que "Pepito" de ingeniería industrial, pero habría que estar loco para no darse cuenta del error garrafal en el que incurrió el gobierno al aprobar el proyecto que propicia las reformas tributarias. No hay peor ciego que el que no quiere ver, reza el refrán y sinceramenteconsidero han impreso su epitafio con R.I.P. incluido en las aspiraciones arnulfistas para el 2004 (sea quien sea su candidato).
Aparentemente, el sentido común sea ha perdido a pasos agigantados, y esta rara enfermedad la padecen, cada día más, los políticos y encargados de dirigir este país. No comprendo cómo por querer recaudar 57 millones de dólares, para cubrir un déficit o balancear un presupuesto, se armó esta estratagema que sólo traerá consigo marcar aún más la diferencia entre pobres y ricos (lo siento por la extinción de la clase media).
En Panamá no se necesita aumentar los tributos, lo que se requiere es de una política fiscal severa, en donde los que cometan fraude vayan presos. En la medida en que sean sancionados con multas y cárcel los evasores de impuestos, donde se incluyan a las grandes empresas nacionales o transnacionales y a los "amigos del gobierno", se verá una mejoría en las recaudaciones de éste y no existirá la necesidad de aumentar los tributos, como se ha hecho. El problema está en que el gobierno nacional no ha tenido, ni tiene, ni tendrá, la capacidad de cobrar los impuestos existentes, mucho menos podrán recaudar los nuevos.
222La preocupación jamNo es justo que los ricos paguen la misma cantidad de impuestos que los pobres; debe existir una tabla equitativa, en donde el tributo sea directamente proporcional al ingreso percibido.
Hagan bien la tarea. Si el cerebro no les da para crear, por su propia cuenta, una mejor política fiscal, entonces cópiense de los modelos empleados en otros países del mundo, como en el caso de Estados Unidos.
Allá, en el Norte, usted quizás salga libre por asesinar a alguien, pero va preso, sin contemplaciones ni privilegios, si le debe al Estado o comete fraude fiscal; sino pregúnteselo a Al Capone. No es justo que los ricos paguen la misma cantidad de impuestos que los pobres; debe existir una tabla equitativa, en donde el tributo sea directamente proporcional al ingreso percibido.
El panameño aguanta los golpes, pero tiene su límite. La opresión política, económica y social, que se vive en este país, es preocupante. Los diálogos nacionales no van a resolver los problemas, la Asamblea tampoco. El pueblo tiene necesidades. Se requiere de empleos, mejoras en la salud, la educación y la vivienda.
Poco les quedará a la gente de los "Todo a dólar" por vender, porque el efecto de estas nuevas reformas tributarias será como el del dominó, irrumpiendo en el mercado sin importar credo, raza o posición social; aumentando los costos y precios de los productos y/o servicios; afectará a la gente que cuenta con escasos recursos para subsistir dignamente en este terruño. Recuerde que los impuestos que graven cualquier actividad, los empresarios se lo trasladarán a los usuarios, en este caso el pueblo.
Le pido al gobierno central que no espere a que el país convulsione y se alce en huelgas y paros, para enmendar el error cometido. Aún están a tiempo de re escribir la nefasta política económica que aplican a Panamá, por y para el beneficio del pueblo panameño. Tengan presente el efecto del bumerán y los pases de factura. Los panameños somos pacientes, pero no ilusos.
(jayamal@hotmail.com)
Aparentemente, el sentido común sea ha perdido a pasos agigantados, y esta rara enfermedad la padecen, cada día más, los políticos y encargados de dirigir este país. No comprendo cómo por querer recaudar 57 millones de dólares, para cubrir un déficit o balancear un presupuesto, se armó esta estratagema que sólo traerá consigo marcar aún más la diferencia entre pobres y ricos (lo siento por la extinción de la clase media).
En Panamá no se necesita aumentar los tributos, lo que se requiere es de una política fiscal severa, en donde los que cometan fraude vayan presos. En la medida en que sean sancionados con multas y cárcel los evasores de impuestos, donde se incluyan a las grandes empresas nacionales o transnacionales y a los "amigos del gobierno", se verá una mejoría en las recaudaciones de éste y no existirá la necesidad de aumentar los tributos, como se ha hecho. El problema está en que el gobierno nacional no ha tenido, ni tiene, ni tendrá, la capacidad de cobrar los impuestos existentes, mucho menos podrán recaudar los nuevos.
222La preocupación jamNo es justo que los ricos paguen la misma cantidad de impuestos que los pobres; debe existir una tabla equitativa, en donde el tributo sea directamente proporcional al ingreso percibido.
Hagan bien la tarea. Si el cerebro no les da para crear, por su propia cuenta, una mejor política fiscal, entonces cópiense de los modelos empleados en otros países del mundo, como en el caso de Estados Unidos.
Allá, en el Norte, usted quizás salga libre por asesinar a alguien, pero va preso, sin contemplaciones ni privilegios, si le debe al Estado o comete fraude fiscal; sino pregúnteselo a Al Capone. No es justo que los ricos paguen la misma cantidad de impuestos que los pobres; debe existir una tabla equitativa, en donde el tributo sea directamente proporcional al ingreso percibido.
El panameño aguanta los golpes, pero tiene su límite. La opresión política, económica y social, que se vive en este país, es preocupante. Los diálogos nacionales no van a resolver los problemas, la Asamblea tampoco. El pueblo tiene necesidades. Se requiere de empleos, mejoras en la salud, la educación y la vivienda.
Poco les quedará a la gente de los "Todo a dólar" por vender, porque el efecto de estas nuevas reformas tributarias será como el del dominó, irrumpiendo en el mercado sin importar credo, raza o posición social; aumentando los costos y precios de los productos y/o servicios; afectará a la gente que cuenta con escasos recursos para subsistir dignamente en este terruño. Recuerde que los impuestos que graven cualquier actividad, los empresarios se lo trasladarán a los usuarios, en este caso el pueblo.
Le pido al gobierno central que no espere a que el país convulsione y se alce en huelgas y paros, para enmendar el error cometido. Aún están a tiempo de re escribir la nefasta política económica que aplican a Panamá, por y para el beneficio del pueblo panameño. Tengan presente el efecto del bumerán y los pases de factura. Los panameños somos pacientes, pero no ilusos.
(jayamal@hotmail.com)