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De tendencias políticas en América


La historia de este Pueblo de América nos ofrece la tendencia de su gente a mostrar el fenómeno que los gringos llaman “jump in the band wagon” que literalmente quiere decir “súbete al carro de la banda de música", pero cuyo sentido es “únete a los vencedores” que agregado al fenómeno típico de nuestra historia de recurrir a “soluciones mágicas”, tiene consecuencias sociopolíticas importantes que vale la pena considerar y que considero causan las tendencias políticas que recorren todo el territorio de este Pueblo de América. Nuestro Panamá no está exento de ambos fenómenos.

La tendencia a “saltar al carro de la banda de música” es evidente ante la masiva migración de partido a partido post-elecciones. No solo lo he visto suceder en nuestro país una y otra vez, sino en otros países. Algunos la consideran natural a nuestra idiosincrasia. Igual que otros países, nuestra historia esta definida por “caudillos”, una de las manifestaciones de Latinoamérica está en la búsqueda de “soluciones mágicas” o caídas del cielo, pero que en esencia significa nuestra tendencia a buscar que otros, el gobierno por ejemplo, resuelvan nuestros problemas. Los resultados a veces son buenos, a veces malos y muchas veces peores. Sin mayores calificaciones, ambas son realidades históricas grabadas en nuestros genes sociales de herencia colonial.

Este Pueblo de América ha vivido y progresado materialmente con ambas tendencias desde nuestras independencias, sin valorar el evidente alto costo social que ha pagado a través de los siglos por nuestro comportamiento; pero los tiempos están cambiando. El Nuevo Siglo ofrece lecciones que los panameños debemos aprender. Las masas se han despertado, la tecnología y el atractivo de los adelantos materiales causan movimientos sociales que si no son bien dirigidos, acarrean circunstancias peligrosas; solo hay que mirar hacia el Sur.

Lo anterior me lleva a mi argumento principal. No hay la menor duda: los partidos tradicionales están en crisis, por no decir en clara decadencia; le están ganando terreno los no-tradicionales, tanto de derecha como de izquierda. No estoy inventando el agua tibia; es materia harto conocida, sopesada en volúmenes y kilómetros de letras habladas y escritas: las masas, al sentirse defraudadas por los partidos y, sobretodo, por los políticos tradicionales, con su herencia cultural de búsqueda de “soluciones mágicas”, buscan alternativas a las ya conocidas. Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Uruguay (¿se me quedó alguno?); son ejemplos de victorias de los no-tradicionales que cubren todo el espectro ideológico con ventajas para las izquierdas.

Para mí, la ausencia de disciplina y doctrina política y la falta de formación política de los miembros de los partidos son sus grandes fallas. Su énfasis en prácticas clientelistas y electoreras están causando su declive. Nada lo ilustra mejor que la masiva deserción post-elecciones que sufren. Como también, las medidas de los vencedores de estimular ese éxodo y evitar a los partidos adversarios tomar acciones que eviten imponer disciplina partidista. Medidas que pueden resultar un “boomerang” en unas nuevas elecciones donde pierdan los partidos hoy victoriosos. Esa ausencia de disciplina y formación ideológica de los partidos tradicionales choca ante ciertas situaciones opuestas de las izquierdas y explica en gran parte el porqué de sus victorias.

Nosotros en la última elección demostramos no estar exentos a la tendencia de buscar cambios impulsados por estructuras políticas esencialmente no-tradicionales. Es una nueva oportunidad; pero no puedo quedarme allí. Creo que es una última oportunidad. Nos estamos quedando cortos de opciones. Las izquierdas criollas se están organizando políticamente y no hay que desestimarlas. Tienen disciplina e ideología, lo cual las pone en ventaja. Más que concentrarse en retener el poder político a cualquier costo, promoviendo éxodos para ganar efímeros adherentes, aconsejo a los políticos tradicionales y no tradicionales criollos concentrarse en promover disciplina y formación política entre sus filas. Nuestros padres y abuelos, Conservadores y Liberales, eran más fieles a sus partidos y doctrinas. ¡Imitémoslos! Recordemos lo que decía el maestro Ortega y Gasset, “las masas son veleidosas” y eso fue en los años treinta del siglo pasado. Las cosas no han cambiado mucho. Trabajemos en darles educación social y política a nuestros pueblos que mitiguen nuestra genética a “saltar en el carro de la banda de música” y buscar “soluciones mágicas”. Volvamos nuestra mirada al Sur. Los lamentos postreros son tardíos.

101 años de Panamá América

 
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