De Tocumen y señales de corrupción
El gobierno de Torrijos prometió cero corrupción, pero al rechazar la mayoría de sus diputados la iniciativa de eliminar el requisito previo de la auditoría de la Contraloría General y de la prueba sumaria para acoger denuncias por enriquecimiento ilícito y corrupción, privó a la ciudadanía, al Ministerio Público y a los tribunales de cuentas de una herramienta que habría sido eficaz para combatir y prevenir su incidencia.
Por otra parte, el mantener dicha exigencia legislativa dentro de nuestro ordenamiento, es un eficiente escudo que protege a los corruptos. Un caso reciente es el de los "durodólares", cuya tramitación bajo la actual administración sólo es posible gracias a que el nuevo contralor que ha designado, Dani Kuznieky, adelantó la auditoría exigida por la ley. Pero esa misma investigación no pudo adelantarse tan sólo dos años antes, porque bajo el anterior gobierno de Mireya Moscoso, un contralor y un procurador distintos hicieron lo opuesto. En consecuencia, no son los hehos objetivos los que mandan sobre los resortes de la Justicia, sino las personas que están a cargo en un momento dado. Eso denota una de las mayores falencias del país, la carencia de instituciones sólidas, que trasciendan a la debilidad de sus hombres.
En ese ambiente de leyes que favorecen la impunidad y que protegen a los corruptos, una -de entre otras situaciones cuestionables se están dando bajo el actual gobierno de Martín Torrijos- es la celebración de la licitación de las llamadas "zonitas libres" del aeropuerto de Tocumen. Se ha hecho aparentemente todo para excluir de la competencia a los nacionales y para favorecer a un individuo cuya empresa administra su similar de Miami.
¿Cuál es el mérito del personaje, además de traernos el horripilante desorden babilónico de Florida, pésimo modelo, comparado con otras teminales, como las de Houston, Atranta y Denver, por decir lo menos? Ser futuro socio y amigo de allegados al presidente Torrijos. ¿Qué ha cambiado? Nada, salvo los personajes, porque la película es la misma.
Por otra parte, el mantener dicha exigencia legislativa dentro de nuestro ordenamiento, es un eficiente escudo que protege a los corruptos. Un caso reciente es el de los "durodólares", cuya tramitación bajo la actual administración sólo es posible gracias a que el nuevo contralor que ha designado, Dani Kuznieky, adelantó la auditoría exigida por la ley. Pero esa misma investigación no pudo adelantarse tan sólo dos años antes, porque bajo el anterior gobierno de Mireya Moscoso, un contralor y un procurador distintos hicieron lo opuesto. En consecuencia, no son los hehos objetivos los que mandan sobre los resortes de la Justicia, sino las personas que están a cargo en un momento dado. Eso denota una de las mayores falencias del país, la carencia de instituciones sólidas, que trasciendan a la debilidad de sus hombres.
En ese ambiente de leyes que favorecen la impunidad y que protegen a los corruptos, una -de entre otras situaciones cuestionables se están dando bajo el actual gobierno de Martín Torrijos- es la celebración de la licitación de las llamadas "zonitas libres" del aeropuerto de Tocumen. Se ha hecho aparentemente todo para excluir de la competencia a los nacionales y para favorecer a un individuo cuya empresa administra su similar de Miami.
¿Cuál es el mérito del personaje, además de traernos el horripilante desorden babilónico de Florida, pésimo modelo, comparado con otras teminales, como las de Houston, Atranta y Denver, por decir lo menos? Ser futuro socio y amigo de allegados al presidente Torrijos. ¿Qué ha cambiado? Nada, salvo los personajes, porque la película es la misma.