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De todo un poco


Dicen que en el espacio de tiempo que transcurre en un año bisiesto, no se producen las condiciones necesarias para vivir en paz y armonía. Estamos terminando uno de ellos, y de éste, tocaré algunos temas que han trastocado la vida nacional. Es más, como un cometa, su cola larga arrastrará consigo efectos tenebrosos en el nuevo milenio, que impedirá la subsistencia del 60% de nuestra población. Veamos:
Economía. Panamá tiene un nivel alto de gasto estatal. No tenemos una ley suntuaria, es decir, la que limita el lujo y las extravagancias; los viajes innecesarios con acompañamiento numeroso; los abultados salarios; el despilfarro en el dispendio de automóviles, cuyo costo pasó con creces lo que la Iglesia católica colectó en las 200 mil alcancías distribuidas. Todo esto mientras los caminos de penetración para los campesinos no son atendidos adecuadamente y la mayor parte de los colegios no han sido reparados. Panamá ha descendido al séptimo lugar entre los países latinoamericanos, en una escala del 1 al 7, siendo el último la peor nota. Los problemas incluyen el proteccionismo impuesto por la Doña en contraste con la apertura económica de la pasada administración. La desaceleración se palpa en todos los negocios. El nepotismo reina en el país, mientras el desempleo se mantiene en 13.5%. Familias enteras, hasta una tercera generación, como pulpos desenfrenados están acabando con el tesoro del país.
Medicina: Algunos piensan que la Ley No. 27, aprobada por la Asamblea, es una burla para el panameño. Alegan que creará un desabastecimiento y que retroceder los precios a Oct. de 1999 no ayudará en nada. Por lo que he oído en la televisión, la ley tiene sus pro y sus contras. Hemos sufrido de desabastecimiento desde 1998. Yo lo he vivido por la enfermedad de mi esposo y podría hacer una lista negra. Actualmente y por tercera vez en dos años, el rivotril en gotas brilla por su ausencia. Cuando regresa al mercado, el precio ha subido hasta en un 30%. Los distribuidores surten a sus farmacias primero, y estas mantienen listas de sus clientes que son los que obtienen primeramente. La espera se hace larguísima y con mucha suerte se obtiene el producto, en las condiciones expuestas. Estos distribuidores son los mismos que han ocupado páginas enteras en los periódicos quejándose de la ley.
En cuanto a los precios, retroceder a Oct. 1999 no mejora la situación. En esa fecha el costo de los medicamentos ya ahorcaba a los pobres. No puedo digerir la idea de que los precios son altos, porque la materia prima aumentó en su costo. ¿Cómo hace Salvador, México y Guatemala? Esos países venden los mismos productos que se consumen en Panamá a la mitad de su precio localmente. No estoy de acuerdo con lo que propuso la CLICAC, que ciertos productos sean excluidos del tope y vendidos en otro precio. Esto representaría la continuación devastadora de los distribuidores de la medicina.
Tarifas de telecomunicaciones: El aumento desmedido en las tarifas en el año 2001, y algunas extendidas al 2002, no es más que la aplicación brutal según el contrato firmado en 1997, cuando la economía del país estaba entre las mejores de Latinoamérica. Es una lástima que no se haya publicado el cuestionario a C&W, que se pasó por KW Continente. C&W le llama a estos aumentos en rebalanceo y expone que este proceso atrae las tarifas actuales a la realidad, reflejando su costo real. Explican que evitan el subsidio que las llamadas de larga distancia suministraban a las locales evitando que las empresas privadas se vayan a otros países, y que además, atraerán a nuevos inversores. Yo me pregunto, ¿por qué se fueron La Colgate, la Pfizer, la Parke-Davis y otros? No fue por las tarifas de telecomunicaciones, sino porque el costo de la obra en Centro América es mucho más barata que la nuestra, a pesar del atractivo del US dólar. Queridos lectores usemos el teléfono en su misma expresión. C&W hizo uso de lo que especifica el contrato, nosotros hagamos igual con nuestro raciocinio.
Distribución de electricidad: Otro golpe amparado por un contrato y el azote inflexible -el alza del petróleo-. Durante la II guerra mundial se practicó en Panama el "Black Out". La Oscuridad... para cooperar con las bases militares norteamericanas. Se apagaban las luces en los hogares y se dejaba un foco que no proyectara luz al exterior de la casa. Las calles sólo la alumbraban la luna. La vida siguió su curso normalmente, porque habían muchos empleos, no habían asaltos ni drogas. Me resulta difícil volver a esa época porque el ambiente es completamente distinto, pero sí podemos racionalizar la electricidad que no es más que organizarla según razonamiento. No importa lo que hagamos, sin embargo, la canasta básica subirá; digo mal, ya está ascendiendo como los globos inflados con gas que se mantienen en lo alto.

101 años de Panamá América

 
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