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De tragedias y de guerras


Los hechos del pasado 11 de septiembre expresan una tragedia que lleva al mundo a la guerra, "la primera del siglo XXI", según G.W. Bush. De Tragedias: Nada puede justificar el terrorismo. Pues lo primero es el respeto a la condición humana. El artero ataque efectuado hace una semana en los Estados Unidos, utilizó personas civiles inocentes -ocupantes de varios vuelos comerciales - y las descargó como sangrientos misiles contra miles de hombres y mujeres que laboraban en un conjunto de edificios de oficinas (WTC) en horas de trabajo, impactando el centro urbano. Es un acto bárbaro e injustificable. Jamás ningún cuestionamiento político o ideológico a Estados Unidos ni ningún país, puede justificar tales acciones. ¿Quién con un mínimo de sentimientos puede ver con alegría actos como éste? Justificar el ataque sobre la base de los desatinos que EU ha cometido, o también justificar venganzas es situarnos en la espiral de la Ley de Talión, o que "un clavo saca a otro clavo", aprobando la violencia como único camino para resolver las diferencias en el mundo que vivimos.
¿Por qué es terrorismo hechos como estos? Para Noam Chomsky, científico estadounidense, el terrorismo puede ser definido como la amenaza o al uso de la violencia, por lo general con fines políticos, en contra de civiles no combatientes. Considera al problema del terrorismo internacional " como uno de los más serios en la actualidad, razón por la cual debe ser abordado de manera urgente por los Estados civilizados".
Chomsky expone que una definición más precisa se encuentra en el Código Penal de Estados Unidos, que cataloga el "acto de terrorismo" como una actividad que abarca un acto violento o un acto peligroso para la vida humana, que tiene el propósito de:
Intimidar o ejercer coerción sobre la población civil; Influir la política de un gobierno por medio de la intimidación o la coerción; oAfectar la conducta de un gobierno por medio del asesinato o el secuestro.
Existen diferentes variedades de terrorismo: El terrorismo internacional, cuando el acto o las actividades de apoyo implican cruzar fronteras nacionales. El terrorismo a gran escala (wholesale terrorism), dirigido contra grupos grandes. El terrorismo a pequeña escala (retail terrorism), enfocado hacia los individuos. También el terrorismo de Estado y el terrorismo individual.
Lo cierto es que los actos de terrorismo no sólo afectaron y afectarán a los norteamericanos, sino a muchos países y millones de personas. Acentuó la sensación de inseguridad, vulnerabilidad, pues si los bastiones emblemáticos del país más poderoso del mundo: económico (WTC), militar (Pentágono) y político (Amenaza a Casa Blanca o capitolio) son atacados, prácticamente nada en el mundo podrá escaparse de acciones de este tipo.
Gracias al dramatismo reiterado por la fuerza de los medios masivos de comunicación, muchas personas en Panamá sintieron como si todo hubiese ocurrido en Calle 50 o Marbella, y esto se reflejó de muchas maneras en la vida cotidiana. Entre las reacciones encontramos la sensación de indefensión especialmente con relación al Canal, producto de los años de tutelaje militar por los que atravesamos, soslayando el hecho que nuestra mejor defensa es precisamente la ausencia de esa tutela, pues nuestra neutralidad y panameñidad es nuestro mejor escudo.
No debe soslayarse el hecho de que diversos Gobiernos norteamericanos han aplicado en muchas ocasiones intervenciones, amenazas e incluso eliminación de líderes políticos que pueden ser definidos como terrorismo de Estado. Tenemos un ejemplo muy cercano en nuestro propio país el 20 de diciembre de 1989. Pero pese a esto no se justifica de ninguna manera el ejercer terrorismo sobre ese país, sino buscar otras vías civilizadas para prevenir acciones de este tipo a través del derecho internacional, los derechos humanos y los mecanismos multilaterales de construcción de paz y equidad planetaria.
DE GUERRAS
Lo ocurrido en Estados Unidos es como un parteaguas entre dos momentos históricos, antes y después del 11 de septiembre, pues el poderío de EU se siente desafiado con esta irrupción de lo bélico en su propio patio, y tiene la fuerza y la legitimidad interna (Senado, opinión pública) y externa (OTAN, etc.) no sólo para vengarse, sino para efectuar el exterminio de los atacantes y responsables directos, sino contra todo terrorismo o - cuidado con esto- contra todo lo que se etiquete como tal. Por ejemplo, no son iguales las hordas fanáticas de bin Laden o ETA, que la lucha rebelde de los zapatistas en México, o la revolución cubana.
Una torcida apreciación de los hechos puede generar una colosal cacería de brujas global, expresiones de fanatismo e intolerancia hacia etnias o nacionalidades determinadas (musulmanes por ejemplo), afectación de poblaciones y territorios ajenos a los hechos, o una guerra mundial donde todos perderíamos.
Hay que castigar a los culpables de los cruentos hechos, pero sin errores y desaciertos belicistas, pues la guerra nos llevaría a la tragedia, pero una mayor, de peores e imprevisibles consecuencias. (raulleisr@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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