De trocha a plataforma agroexportadora
Hoy se cumplen 30 años del histórico cruce del primer vehículo de Chiriquí a Bocas del Toro. Pro-hombres como Ramón Guerra, Carlos E. Landau, Guillermo Naranjo, Franklin Anguizola, Luis Ríos, Ricardo Pérez y tantos más, quisieron con esta gesta demostrarle al gobierno de entonces, lo factible y necesario de construir una carretera que uniera ambas provincias al resto del país y al mundo.
En 1994, la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas, Capítulo de Chiriquí elaboró y entregó al presidente Ernesto Pérez Balladares un "Plan maestro para el desarrollo del potencial económico de Chiriquí", que entre otras recomendaciones señaló: "Es necesario que todo Chiriquí se movilice para dotar a la provincia de las facilidades portuarias, carreteras y
o autopistas, que unan ambos océanos, de manera tal que la región occidental del país también cuente con una comunicación interoceánica".
En 1996 se logró la construcción de la Carretera Chiriquí - Bocas y la construcción del puerto en el Atlántico. A pesar de ello, la provincia continúa exportando su más valioso recurso: sus hijos, por no encontrar fuentes de trabajo que les permitan vivir en la tierra que los vio nacer.
Los empresarios que aún luchamos por mantener nuestras empresas generando fuentes de empleo en el interior del país, vemos con estupor cómo gobierno tras gobierno destinan incontables millones al desarrollo de la gran urbe metropolitana y el área canalera, indolentes al clamor ciudadano, a las recomendaciones de profesionales y expertos que demandan con urgencia notoria una política de desarrollo más equitativa hacia todas las regiones de este país y sus habitantes.
El empobrecimiento de la provincia de Chiriquí, tal como lo señaló el ministro de economía y finanzas, Ricaute Vásquez, es real. En dos décadas han cerrado sus puertas industrias como la Borden- Nestlé, cervecerías, fábricas de ropa y paraguas, embotelladoras de gaseosas, camaroneras y muchas otras. Además, recientemente se han perdido casi 4, 000 empleos en la industria del banano. Políticamente, se segregó el área comarcal, sin estimular su desarrollo económico; en consecuencia, todos los centros urbanos de Chiriquì están inundados con indígenas mal nutridos y desempleados que buscan cómo sobrevivir.
Siguiendo el ejemplo de empresarios que nos precedieron en la lucha a favor del desarrollo en el interior del país, ex - presidentes de APEDE-Chiriquí, nos propusimos a levantar una bandera de alerta roja y a reunirnos para, una vez más, elaborar un plan con recomendaciones al gobierno, resaltando las oportunidades de negocios e inversiones en el área occidental del país.
Como principal estrategia generadora de nuevos empleos, solicitamos al gobierno adoptar como política de Estado, impulsar la creación de una plataforma agroexportadora que permita el movimiento de granos, fertilizantes y productos del agro; así como la inmediata construcción de un puerto de cabotaje en Charco Azul, para beneficiar a la provincia con el movimiento económico que generaría el trasiego de mercancía del bloque asiático a los países centroamericanos, incrementando empleos bien remunerados, en los sectores secundarios y de servicios.
En el interior del país urge devolver incentivos a empresas industriales y de reforestación, para recuperar los puestos de trabajo perdidos en esta última década y generar nuevos empleos. La ley 8 de incentivos al sector turismo debe ser ampliada para cubrir toda la provincia, ya que este rubro se perfila como el de mayor crecimiento en la próxima década.
El logro de los objetivos antes planteados, sólo será posible en la medida en que se obtenga una mayor participación ciudadana, involucrándose en la solución de los problemas de su comunidad y cuando los empresarios se decidan a ser más innovadores para entrar a competir en un mundo globalizado. Por su parte, el Estado tiene la obligación de construir canales de participación y facilitar los procesos que agilicen el desarrollo económico del interior del país, destinando suficiente presupuesto para la construcción de vías de acceso por aire, tierra y mar a los puntos claves para el crecimiento del turismo, la industria y la agro-exportación. Estamos a tiempo para lograr un Panamá equitativo donde los ciudadanos, en cualquier parte de su territorio, puedan vivir y prosperar como lo hacen en la capital.
El centro de estimulación fue creado con el propósito para que los niños no tuvieran en las calles dentro de la violencia que vive nuestro país, y también para ayudar a los padres que no tenían con quien dejar a sus hijos en casa.
En 1994, la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas, Capítulo de Chiriquí elaboró y entregó al presidente Ernesto Pérez Balladares un "Plan maestro para el desarrollo del potencial económico de Chiriquí", que entre otras recomendaciones señaló: "Es necesario que todo Chiriquí se movilice para dotar a la provincia de las facilidades portuarias, carreteras y
o autopistas, que unan ambos océanos, de manera tal que la región occidental del país también cuente con una comunicación interoceánica".
En 1996 se logró la construcción de la Carretera Chiriquí - Bocas y la construcción del puerto en el Atlántico. A pesar de ello, la provincia continúa exportando su más valioso recurso: sus hijos, por no encontrar fuentes de trabajo que les permitan vivir en la tierra que los vio nacer.
Los empresarios que aún luchamos por mantener nuestras empresas generando fuentes de empleo en el interior del país, vemos con estupor cómo gobierno tras gobierno destinan incontables millones al desarrollo de la gran urbe metropolitana y el área canalera, indolentes al clamor ciudadano, a las recomendaciones de profesionales y expertos que demandan con urgencia notoria una política de desarrollo más equitativa hacia todas las regiones de este país y sus habitantes.
El empobrecimiento de la provincia de Chiriquí, tal como lo señaló el ministro de economía y finanzas, Ricaute Vásquez, es real. En dos décadas han cerrado sus puertas industrias como la Borden- Nestlé, cervecerías, fábricas de ropa y paraguas, embotelladoras de gaseosas, camaroneras y muchas otras. Además, recientemente se han perdido casi 4, 000 empleos en la industria del banano. Políticamente, se segregó el área comarcal, sin estimular su desarrollo económico; en consecuencia, todos los centros urbanos de Chiriquì están inundados con indígenas mal nutridos y desempleados que buscan cómo sobrevivir.
Siguiendo el ejemplo de empresarios que nos precedieron en la lucha a favor del desarrollo en el interior del país, ex - presidentes de APEDE-Chiriquí, nos propusimos a levantar una bandera de alerta roja y a reunirnos para, una vez más, elaborar un plan con recomendaciones al gobierno, resaltando las oportunidades de negocios e inversiones en el área occidental del país.
Como principal estrategia generadora de nuevos empleos, solicitamos al gobierno adoptar como política de Estado, impulsar la creación de una plataforma agroexportadora que permita el movimiento de granos, fertilizantes y productos del agro; así como la inmediata construcción de un puerto de cabotaje en Charco Azul, para beneficiar a la provincia con el movimiento económico que generaría el trasiego de mercancía del bloque asiático a los países centroamericanos, incrementando empleos bien remunerados, en los sectores secundarios y de servicios.
En el interior del país urge devolver incentivos a empresas industriales y de reforestación, para recuperar los puestos de trabajo perdidos en esta última década y generar nuevos empleos. La ley 8 de incentivos al sector turismo debe ser ampliada para cubrir toda la provincia, ya que este rubro se perfila como el de mayor crecimiento en la próxima década.
El logro de los objetivos antes planteados, sólo será posible en la medida en que se obtenga una mayor participación ciudadana, involucrándose en la solución de los problemas de su comunidad y cuando los empresarios se decidan a ser más innovadores para entrar a competir en un mundo globalizado. Por su parte, el Estado tiene la obligación de construir canales de participación y facilitar los procesos que agilicen el desarrollo económico del interior del país, destinando suficiente presupuesto para la construcción de vías de acceso por aire, tierra y mar a los puntos claves para el crecimiento del turismo, la industria y la agro-exportación. Estamos a tiempo para lograr un Panamá equitativo donde los ciudadanos, en cualquier parte de su territorio, puedan vivir y prosperar como lo hacen en la capital.
El centro de estimulación fue creado con el propósito para que los niños no tuvieran en las calles dentro de la violencia que vive nuestro país, y también para ayudar a los padres que no tenían con quien dejar a sus hijos en casa.