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De viajes, aguas y basura


Caminando sobre un campo minado, la Presidenta de la República, suele conducirse como si ignorase por completo tales circunstancias. De allí que a pesar de los grandes problemas que empantanan al país, pone pies en polvorosa y se dispara un viaje "recreativo" a la ciudad de New York para asistir al bautizo de un crucero, si no me equivoco, del crucero del amor, siempre acompañada de un séquito, entre los que se encontraban varios ministros, probablemente con sus consortes, repitiendo acciones de su antecesor antes criticadas. Después inconsciente, ignorante o displicente (no sabemos cuál término corresponde) de su rol magisterial, evade asistir a la Cumbre del Milenio, por supuestos compromisos con el Vaticano; desaprovechando así la oportunidad de dirimir junto con sus pares las grandes dificultades que atravesamos como consecuencia de una globalización altamente deshumanizada, que agudiza e intensifica los niveles de pobreza, cuya preocupación le expresó a su Santidad.
Nuevamente acompañada de un séquito, dentro de los cuales encontramos una figura siempre constante: La Ministra de la Presidencia y personajes adicionales: el Contralor de la República.. y el Director del FIS.. ¿Con qué propósitos o funciones...? Lo ignoramos, pero a todas luces no se trataba de urgentes acciones para desarrollar el país; mucho menos de un áudito de las finanzas de nuestra Embajada en Italia o de la detección peliculesca de irregularidades al estilo Caja de Seguro Social.
Sin ninguna razón de peso, doña Mireya Moscoso, desestimó su asistencia al cónclave de Naciones Unidas, malgastando como Pérez-Balladares los fondos del Erario, cosa que el Contralor no advirtió y aunque en breve entrevista con el Papa, la Presidenta expresó preocupación por lo pobres, eso no se compadece con la práctica de su gobierno, ya que en un olímpico desprecio por las necesidades materiales de la población, se acaba de aumentar la tasa de aseo, la cual "se ha multiplicado en algunos casos por más de tres..." en las provincias de Panamá, Colón y en el distrito de San Miguelito. El incremento tiene como soporte legal el Decreto Ejecutivo # l65 de 28 de agosto de l999. Pese a que fue promulgado el año pasado no fue ejecutado hasta hace dos semanas" (La Prensa, Lunes 18 de 2000, Pág. 41 A) De esto posee amplio conocimiento el Sr. Pablo Jaén, actual director de Comercialización de la Dirección Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario, que en el gobierno pasado ostentaba un alto cargo en el IDAAN.
Y aunque los funcionarios correspondientes digan que "si es que hay alguna queja la culpa no es de este gobierno sino del de Pérez Balladares" (La Prensa Idem) este gobierno sí tiene culpa y tal vez mayor, porque algo que se había quedado rezagado, lo revivieron y lo pusieron a funcionar de una manera solapada, obedeciendo quién sabe qué bastardos intereses. Por ejemplo, en el caso de San Miguelito el servicio se desmejoró progresivamente para favorecer una concesión administrativa a una empresa que igualmente incumple con el programa de recolección, porque el servicio aunque más caro sigue siendo deficiente. Habría que averiguar cuáles son los intereses reales del alcalde de San Miguelito y algunos legisladores que impulsaron con entusiasmo el proyecto de privatización. Es un hecho que nadie investiga y como no se considera lesión patrimonial ni la Contraloría General de la República ni el Ente Regulador se enteran de la disparidad entre el servicio y la exacción hecha a los usuarios.
Tal como se manifiestan los hechos, existe gran incongruencia entre lo que dice la Presidenta y lo que hacen sus funcionarios, llevándonos a pensar que no existe un liderazgo que cohesione y armonice las acciones hacia un plan, un programa o una política (s) de gobierno o en el peor de los casos, adolecemos de ambas cosas. Visto de ese modo, el pueblo, es decir "la voz de Dios", ha de llevar la peor parte. Soportará una carga cada vez más pesada o se organizará en grupos de presión que obliguen a los gobernantes a brindar real y adecuada atención a sus necesidades. Una real presión que frene la danza de paseos, concesiones de agua, puertos y basuras.

101 años de Panamá América

 
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