default

De visas, murallas y bloqueos


PRONTO SE cumplirán 219 años de la famosa proclama revolucionaria convertida en prólogo de la constitución americana: "We the people.." que rompió con el absolutismo monárquico europeo, la concentración del poder económico y el atropello descarado a las libertades individuales, dando a luz la primera democracia moderna. Parece mentira que quienes gobiernan hoy a ese pueblo -crisol de razas y de oportunidades- traicionen aquel espíritu fundador, el mismo que fuera faro y ejemplo en la formación de las nuevas naciones de este continente y reformador de viejos estados europeos.
Ni la contienda civil del Norte contra el Sur, ni las dos Guerras Mundiales, ni los distintos holocaustos ocurridos desde entonces, fueron excusa para suprimir por medio de un Acta Patriótica -una oscura ley de "seguridad nacional"- tales libertades y conculcar así sagrados compromisos internacionales, como los Derechos Humanos de la ONU y la Convención de Ginebra contra la tortura. Bastó con un tenebroso acto de barbarie, con un puñado de fanáticos suicidas y con cuatro aviones comerciales secuestrados a punta de navaja para que más de dos siglos de tradición se vinieran abajo en tan solo unos minutos y con el mismo estrépito de aquellas dos inmensas moles de cemento que el estupor del mundo vio derrumbar.
Durante décadas los distintos gobiernos republicanos y demócratas jugaron al gato y al ratón con decenas de tiranos, dictadores cariñosos u hostiles, generales de espada virgen y alma negra, políticos amancebados y doncellas de su harén. Aquí y en todo el mundo. Pero fue en esta América nuestra donde tal fenómeno revistió caracteres míticos. En ella casi no ha habido país que no guarde la huella de sus pasos. Pero cuando los vaivenes de esa nube caprichosa que es la política internacional le fueron tan favorables como los idus de marzo al César, "los perros de la guerra" (1) hicieron mutis por el foro. Dejaron abandonados a su suerte a los esbirros que cumplieron a rajatabla con aquella vieja y escalofriante excusa de la "guerra sucia y la seguridad nacional" y pusieron al descubierto el terrible resultado de miles de torturados inocentes, de seres humanos "desaparecidos" que todavía hoy claman por la paz de una tumba digna y de jóvenes con derecho a conocer su verdadera identidad y la de sus padres. Treinta años después, los Estados Unidos de América cometen el mismo error, bajo el mismo principio y según lo indican las encuestas, con los mismos resultados.
Sus diplomáticos, sin sonrojo alguno, disertan por el mundo sobre las bondades del comercio libre, la democracia, los derechos humanos y el cáncer de la corrupción sembrando públicamente, a troche y moche, la cizaña psicológica de la culpa, al utilizar en secreto, como un arma política, su legítimo derecho de negar la visa de entrada a su país. Al mismo tiempo que, inexplicablemente, admite a terroristas convictos bajo la ley panameña.
El pueblo panameño tiene derecho y quiere saber por qué razón se les impide el ingreso a los EU. a uno de sus ex presidentes electo democráticamente, a uno de sus magistrados de la Corte Suprema de Justicia y a otros funcionarios. No hacerlo es tirar la piedra y esconder la mano y eso es un trato poco diplomático, indecoroso y humillante para nuestro país y sus ciudadanos y tampoco les reporta a los Estados Unidos beneficio alguno, más bien ilegítima su pretendido liderazgo moral.
México firmó el NAFTA. Los números de la macroeconomía dicen que desde entonces casi duplicaron su PBI, que entre los hombres más ricos del planeta (alabado sea Mercurio), uno es mexicano. Pero su socio, los Estados Unidos, ha decidido trasladar la muralla china a lo largo de sus 3500 millas de frontera para que lo pobres mexicanos nuestros, no puedan hacer el trabajo ilegal, rudo, barato e insalubre que los americanos legales no quieren hacer.
Visas, murallas, bloqueos, guerras sin sentido, mentiras, sofismas, desparpajo, propaganda, pareciera la patria de Goebels pero no.. es la de Bush y Cía.; es por eso que comprendo el dolor de Cindy, otra madre sin hijo, esta vez la de un joven soldado muerto en Irak cumpliendo una orden del Presidente, quien no quiere recibirla para no tener que admitir por primera vez la verdad del engaño. Mientras tanto, la Historia americana registrará el juicio político que los republicanos le armaron a otro presidente demócrata por haberse negado a reconocer a otra mujer y también tendrá que explicar qué fue lo que en realidad el viento de Nueva Orleans se llevó de los Estados Unidos de América.
Acabo de leer que Uruguay, un país pequeño como Panamá, propondrá al Mercosur comerciar con Cuba y eliminar así un bloqueo que ha resultado útil solo para demostrar que el libre comercio es también una herramienta política de opresión, utilizada por los poderosos para su propio beneficio. ¡Enhorabuena!
(1) "Cry, havoc, and let slip the dogs of war..". Julius Caesar, W. Shakespeare.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América