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De vuelta a Africa


Los antropólogos están de acuerdo en que el ser humano surgió en África hace millones de años, y parece que Panamá jugó un papel determinante. Nuestra especie se diferencia del resto de los homínidos por causa de un importante cambio climático. El surgimiento del Istmo de Panamá y la elevación de los Himalayas -producto de la incrustación del subcontinente Indio en Asia-, produjo un cambio en las corrientes marinas y aéreas que cambió el clima en el África central y transformó su vegetación de selva a sabana.
Ese cambio, nos dicen los antropólogos, indujo a cierto tipo de homínidos a bajar de los árboles y buscar su sustento en el suelo; tal vez por necesidad de otear mejor el horizonte, surge el Homo Erectus y de allí al ser humano que conocemos pasan unos millones de años más. A pesar de ser la cuna de la humanidad y de haber contado con Egipto -una de las civilizaciones más ricas y desarrolladas de la antigüedad-, África ha sido en los últimos siglos un continente atrasado. Las guerras tribales y la hambruna se retroalimentan en círculos viciosos que se ahora se agravan con el componente de luchas interreligiosas, las grandes pandemias como el SIDA diezman su presente y precluyen su futuro. El caos y la corrupción que permean los Estados artificiales creados por las potencias coloniales, no producen -salvo destacadas excepciones como Sudáfrica y Botswana- más que agonía y desesperanza.
La riqueza africana, particularmente en petróleo, gemas y metales preciosos, es tal vez su mayor maldición. Por el oro negro y los diamantes de sangre se ha matado a demasiada gente. En estas circunstancias uno no sabe qué es mejor, llamar la atención o que se olviden de uno. Parece, sin embargo, que África empieza a llamar la atención del "Mundo Desarrollado" por las razones correctas.
Bill Clinton empezó a dedicar atención diplomática a África en las postrimerías de su mandato; otro tanto hace George Bush. El renunciante presidente del Banco Mundial había hecho del continente su prioridad y quien parece que lo puede reemplazar -el también renunciante Primer Ministro Británico- la ha utilizado como razón de su última visita a la Casa Blanca en ese cargo. Por último, vemos que el estrenado Presidente Conservador de Francia no sólo plantea a África como su prioridad internacional en su discurso de agradecimiento por su elección, sino que nombra como su Ministro de Relaciones Exteriores a un hasta entonces socialista y fundador de la Organización de Médicos Sin Fronteras. Parece que se concitan fuerzas importantes para devolver algo de humanidad a la cuna de la humanidad.

101 años de Panamá América

 
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