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De vuelta a la región



Washington parece de veras preocupado por el ascenso cada más notable de la izquierda en las jefaturas de un número plural de países latinoamericanos. De otro modo no puede explicarse que George W. Bush se convierta en los próximos días en el mandatario norteamericano que más ha visitado la región en los últimos años, cuando arribe a México, Guatemala, Colombia, Brasil y Uruguay. El exacerbado interés no deja de ser curioso, luego de varios años de desinterés marcado.
Connotadas figuras del gobierno de Bush han hecho saber que Estados Unidos está listo para tratar con los gobiernos de izquierda democráticamente elegidos, y la gira del jefe de estado estadounidense parece marcar una diferencia significativa en la importancia que sus antecesores, y él mismo, dieron a la América Latina.
De los cinco países que visitará por lo menos dos, Colombia y Guatemala, son considerados como aliados importantes de Washington; Brasil un importante socio comercial; México, un amigo en problemas que se presenta desmedidamente cooperador con su vecino. Uruguay no es la excepción, pese a estar encabezado por el izquierdista Tabaré Vásquez. Este último ha dado muestras de estar interesado en fortalecer las relaciones con la nación del norte. A esa agenda habrá que incorporar las naciones latinoamericanas que le visitarán la próxima semana en la Casa Blanca, Panamá entre ellas.
Sea cual sea el propósito de fondo, en la agenda bilateral de la región con Estados Unidos figura, entre otros puntos, la aprobación en el Senado de varios tratados de libre comercio ya negociados; y temas tan particulares como la encrucijada colombiana. A no dudar un tema inevitable podría ser el entramado venezolano, que a estas alturas parece convertido en un reto polarizado a la influencia estadounidense en la región, y la posibilidad de que junto a países como Ecuador y Bolivia, se transforme en eje no solo distante de la Casa Blanca, sino en un verdadero problema.
Responder cómo se propone atacar a este tema la administración Bush podría ser uno de los resultados que surjan de este periplo en el que Washington parece tener fundadas esperanzas.

101 años de Panamá América

 
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