Debacle social
Luego de anunciarse cambios profundos en materia de Seguridad específicamente las reformas a la Ley de responsabilidad penal de los adolescentes (Ley 40), estas no llenaron las expectativas ciudadanas tras el apoteósico pronunciamiento emitido por el Ministro Mulino y los propulsores de las mencionadas y malogradas reformas.
Nos explicamos, al momento de llevarlas al debate entre otros puntos sustentaban que la rebaja de la edad para responder penalmente de catorce (14) años a doce (12), era necesaria y oportuna sí a medias, ya que esta reforma como tal es insubstancial debido a que lo que solicitaba, reclamaba, pedía la sociedad, era la abrogación total de la Ley, ¿por qué? Basta con observar los resultados palpables por todo el pueblo panameño que no logra dosificar sus cuotas de seguridad como corresponde, al principio el Ministro Mulino manifestaba que él conocía bien el origen de la Ley 40, haciendo alusión a sus promotores y a quiénes en el fondo protege esta Ley, sin embargo lo único que trajo estas reformas per se, es la continuidad de la delincuencia juvenil, su permanencia, vigencia y subsistencia en todos los estratos de nuestra sociedad. Lo más relevante era el cambio del procedimiento de la Ley es decir esperábamos fuera implementada la coerción de la pena y no la visible, observable protección de la Ley para los menores.
Las consecuencias efectiva e inevitablemente las asumimos los ciudadanos de la República por este acto de omisión inherente a los proyectantes de confeccionar el tema referente a las políticas de Seguridad. No cabe duda que si no se rectifica una vez más seremos conducidos al despeñadero por el cual atravesamos cual vía crucis social existente e imperante del que solamente el Ejecutivo con real y consagrada voluntad puede enmendar.
Para afianzarnos en el tema no se requiere de las opiniones de los tecnócratas que aplican y recomiendan ejemplos foráneos ya que todos somos expertos porque somos víctimas del recrudecimiento de la inseguridad acrecentada ultimadamente puesto que somos conducidos a la debacle social producto de la inmadurez política de gobernar en aras de no brindarnos la seguridad que nos merecemos. ¡Acción!