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Debate y responsabilidad


Como Presidente de la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), me siento satisfecho por la labor emprendida y el deber cumplido, ya que después de presentar a las autoridades y a la opinión pública el estudio pormenorizado sobre los probables efectos de una posible modificación arancelaria en los precios al consumidor de algunos productos sensitivos como son aquellos que componen la canasta básica de alimentos, otros productos de consumo masivo y algunos materiales de construcción, hemos promovido un debate para abordar un tema que es muy sensitivo para todos los panameños.
En todo debate salen a relucir a la superficie un conjunto de elementos que finalmente conforma lo que llamamos el planteamiento de ideas. Este debate ha generado opiniones de todo tipo, incluso algunas de carácter político, y esperamos que se traduzca en una tormenta de ideas que enfoque la problemática nacional y tome en consideración la situación económica mundial.
Lo ideal es que este debate nos lleve con responsabilidad a conclusiones objetivas y soluciones integrales. No obstante, debido al carácter técnico y especializado de la materia que trata el debate y al que definitivamente no están acostumbrados a manejar los formadores de opinión de este país, lo que ha resultado hasta ahora es una confrontación de alegatos que no muestra un espectro claro de soluciones. Hemos visto, por ejemplo, cómo han salido a la luz pública los diferentes gremios empresariales a enfrentarse unos contra otros, tratando de defender sus propios intereses económicos, y han perdido de perspectiva la razón principal que motivó el estudio de la CLICAC, que es el fortalecimiento de una economía de libre mercado que garantice el bienestar general del consumidor.
Pero estamos seguros que el debate aún puede generar posiciones concluyentes. Aquí nadie puede atribuirse el monopolio de la verdad; más aún, en un mundo tan cambiante y globalizado como el de hoy, los problemas deben analizarse de forma integral para garantizar el beneficio colectivo.
Lo que urge en este momento es adoptar una actitud conciliadora y no sectorial, ya que estamos hablando de un tema que incide en el porvenir y el futuro de nuestros hijos y en el desarrollo económico de la nación. Es positivo reconocer que, a raíz de este debate aún inconcluso, el nuevo gobierno ha conformado una comisión de aranceles que tendrá la importante responsabilidad de converger y avenir las propuestas, y hacer los cambios prudentes, adecuados y equitativos que demanda el momento actual de la economía panameña.
La CLICAC nunca ha estado en contra de esta posición. Al contrario, fuimos los primeros que emitimos criterios para ser analizados frente a otros criterios que, como panameños, son también válidos. Nuestra filosofía institucional es fortalecer la competencia, proteger al consumidor y velar para que la economía de libre mercado genere bienestar para todos. Siempre hemos dicho que, si la "gradualidad" va a generar una mayor competencia entre los productores, ¡bienvenida sea! Es decir, estamos comprometidos en la creación de una cultura económica basada en la honestidad, transparencia y equidad.
Si ha habido malas interpretaciones del esfuerzo investigativo de la CLICAC, y por consiguiente del estudio antes mencionado, es porque esos intérpretes no conocen la Ley 29 de 1996, no le han prestado la debida importancia y no la comprenden. Es preciso reiterar que, en lo que respecta al productor que se siente afectado por las importaciones, la Ley 29 de 1996 contempla medidas de protección temporal para que ese productor o industria pueda generar las condiciones para ser competitivos, siempre y cuando esas importaciones se comprueben que amenazan o causan daño al productor nacional o a la industria, y ofrezca un plan de reconversión que lo torne más eficiente y competitivo. De lo contrario, cualquier intento por modificar el arancel de forma injustificada pudiera concebirse como un escondite a la ineficiencia.
La CLICAC tiene funciones muy claras establecidas en la ley. Por un lado, nuestro papel es de emitir opiniones de carácter técnico respecto al efecto que pueda tener cualquier medida que afecte al consumidor y a la competencia. Nuestra responsabilidad consiste en investigar, analizar y dar a conocer cómo y en qué medida afectan al consumidor panameño las modificaciones que se puedan hacer en materia de aranceles. Y por otro lado, es importante señalar que la política arancelaria no es competencia de la CLICAC, sino que le corresponde por mandato constitucional al Consejo de Gabinete.
Con el ánimo de promover un debate de altura y buscar una reconciliación nacional, es oportuno hacer un llamado a todo el país, en especial a los agentes económicos y a los medios de comunicación. La sociedad panameña demanda de una información didáctica y orientadora que coloque al país en los caminos de la modernidad y en un nuevo nivel de desarrollo para el próximo milenio. Esto significa que no podemos estar festinando y produciendo confrontaciones, sino muy por el contrario, analizando las posiciones y resaltando los puntos convergentes, todo esto en beneficio del país. Precisamente, la Organización de Naciones Unidas ha declarado el año 2000 para trabajar por una cultura de paz. Los panameños por tradición histórica tenemos un espíritu pacífico. Esta es una excelente oportunidad para que gobernantes y gobernados, autoridades y opositores, importadores e industriales, empresarios y consumidores, en fin panameños todos, contribuyamos con nuestra actuación diaria en el protagonismo positivo con el fin de producir buenas noticias.

101 años de Panamá América

 
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