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Debates


Nos gustaría observar aunque fuera un debate entre los tres candidatos presidenciales. Después de todo fueron estos tipos de debates que nos llevaron a concluir que el ganador de las elecciones de 1994 era insincero, por decir lo menos. Por los debates nos fue mucho más fácil percibir la total ausencia de sensibilidad hacia las necesidades populares que ha demostrado el presente inquilino del palacio presidencial. Ahí estuvo Chapman que con cara de pared nunca dio la más lejana impresión de que en sus pensamientos contaban las penurias de los marginados (ahora su ex viceministro es director de campaña de Martincito, cosa que no nos sorprende pues hay otros personajes notorios " cupulescos" que se niegan a seguir robándole cuadros a este joven aspirante presidencial ).
La avalancha publicitaria que desencadenó Albertito con su programa de gobierno, que creará un cuarto de millón de empleos, porque él sí puede, la observamos al principio para determinar si dicha campaña tendría éxito. Nuestra conclusión es que ha sido un rotundo fracaso. Primero, a todos recordó promesas similares hechas por el Toro : como la de los 5 a 20 mil empleos de las Zonas Procesadoras para la Exportación de las cuales, la de Fuerte Davis, más bien parece una coreografía de una película de Bruce Lee.
Segundo, los anuncios de que los que no creían en los 250 mil empleos no podían, mientras que Albertito sí, nos parecieron faltos de efectividad. El pueblo no percibe todo esto como favorable al autodenominado extraordinario creador de empleos.
Tampoco ha sido efectiva la campaña de tratar de forzar a Martincito y, principalmente, a Mireya, a que se decida a participar en un debate. Por una parte, se sabe que todos los programas de gobierno tendrán paralelismos y similitudes y que al pueblo le interesa más aquel candidato o candidata que tratará de cumplir al máximo con su proyecto de gobierno. Por otra parte, la cantidad de empleos señalada por Albertito, repetimos, no es creíble, y las encuestas de carne y hueso y de papel, no le conceden mayor posibilidad de ganar los comicios a Albertito. Aquí vale repetir que lo que cuentan son los votos, no sólo el dinero y los pajaritos preñados.
De modo que por mucho que nosotros querramos que se verifiquen los cacareados debates, no podemos rebatir la estrategia de Mireya y sus asesores de que ignore a Albertito porque no arrastra los votos. A la vez, se están llevando a cabo conferencias de los candidatos presidenciales patrocinadas por la Cámara de Comercio, el Sindicato de Industriales, el programa televisivo Diálogo, y sin duda vendrán otros. Dudamos que por más que los fabricadores de la presidencia de Abertito empujen el debate de marras, esto llevará a que su candidato se catapulte en la realidad y en las encuestas.
Creemos que Mireya ganará el 2 de mayo venidero. Por lo expuesto anteriormente, preferimos, desde ya, enfatizarle a la próxima presidenta que empiece a consultar y evaluar para escoger a los principales funcionarios de su gobierno; que esta selección demuestre su disposición de preparar líderes del futuro; que termine con el error del siglo que fenece de que los pudientes o los políticos de siempre sean los que gobiernan o puedan gobernar en nuestro país; que se prepare para hacer efectiva la justicia social que ha brillado por su ausencia; y, entre muchas otras cosas, que demuestre el potencial material y, particularmente moral, que ha desperdiciado el país al no haberle dado a la mujer el significativo papel que le corresponde para hacer de nuestro Panamá un país más próspero y más generoso para todos sus residentes. Panamá es inmortal.

101 años de Panamá América

 
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