Debates, diálogos y foros que no se cumplen
Realmente me preocupa lo que sucede en Panamá, ya que es la tierra donde quiero vivir el resto de mis años. Me preocupa, porque andamos mal y me siento impotente para hacer nada que pueda ayudar a resolver los problemas del país. He leído protestas de parte de la secretaria ejecutiva de Alianza Ciudadana Pro Justicia de que el Ejecutivo no cumple con las promesas hechas a la Comisión del Pacto por la Justicia y que no ha hecho nada en octubre y noviembre por implementar los cambios a la Ley 59
En un sistema democrático existe el gobierno y la sociedad civil en varias agrupaciones. Algo importante dentro del equilibrio de ambas partes son los debates que en Panamá le llaman diálogo, aunque esto sea entre dos y el otro entre varios. Cuando los gobernantes escuchan el clamor popular a través de sus opiniones que se presentan en un debate, los resultados son mejores y positivos para todos. Ejemplo tenemos en el debate por la Caja de Seguro Social que va camino a un entendimiento, sobre todo cuando FRENADESSO salió y permitió discusiones serias y acuerdos en puntos importantes.
El Pacto Pro Justicia trabajó arduamente durante seis meses para dar al país modificaciones que debieran hacerse leyes que mejoraran los puntos que allí se discutieron. Tengo entendido que el Sr. Presidente se comprometió a tomar en cuenta los puntos que se acordaran. Resulta frustrante para la Comisión y para la ciudadanía que no se cumplan las promesas.
Aunque no estoy totalmente de acuerdo en que para escoger los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, al final lo hiciera el presidente, por lo menos fue la proposición de la Comisión. Y digo no estar de acuerdo, porque los magistrados debieran salir de las organizaciones que postulan en elección interna y el triunfador lo es automáticamente. Esa misma propuesta hizo el Parido Solidaridad en relación al escogimiento de los miembros de la Junta Directiva del Seguro Social. ¿Por qué? Sencillamente porque en esa forma el presidente saca su mano de las juntas directivas de las organizaciones y nadie le debe el nombramiento que, a la larga, deberán responder a él. En esta forma, los representantes de los gremios responden a estos grupos y no al presidencialismo de nuestro sistema que nos asfixia y ahoga.
Si hay la percepción de corrupción en el Organo Legislativo, tratemos de darle solidez y transparencia en el escogimiento de sus miembros. Por otro lado, existe un concubinato entre el Judicial y el Legislativo de que tú me juzgas y yo te juzgo, que jamás veremos seriedad en las actuaciones cuando se presenten. Realmente estamos inmersos en un juego de porquería que huele peor que las aguas negras que corren por las calles de nuestras barriadas centrales de la ciudad. Existe una lentitud para resolver los problemas y, cuando se lleva a acabo, resulta peor que lo que esperábamos antes. ¿Qué sucederá en diciembre cuando venza el término de dos magistrados? Tendrán que ser escogidos por el sistema antiguo y es entendible que el presidente no quiera perder la oportunidad de contar con esas dos nuevas unidades.
Veo el panorama oscuro. Estamos a mediados de noviembre y no se ha reglamentado lo dicho anteriormente, así que el trabajo de una Comisión seria se perderá en el limbo. Estas cosas nos indican que no tenemos intenciones de cambios profundos para lograr que el país prospere. Me gustaría saber cuáles funcionarios estarían dispuestos a sacrificarse, sobre todo en lo económico, en sus salarios para que Panamá se ubique en el puesto que le corresponde de país pobre y subdesarrollado donde una minoría vive muy bien y una mayoría pasa los trabajos más grandes para lograr enviar a sus hijos a las escuelas y darles un pedazo de pan en la noche.
Ojalá los gobernantes comprendieran que deben trabajar para el pueblo y no para sus intereses personales que sólo traen necesidades a una gran población que no tiene acceso al poder político, económico ni social.
La persona ya ha desarrollado el hábito de consumir alcohol por la simple razón de ser independiente. El exceso del alcohol lleva al individuo a la desvalorización y a no corresponder ante las circunstancias que le rodean a nivel social. Su condición impide que se asocie y desempeñe normalmente, en este lapso no aceptan que tienen problemas de alcohol.
Estado crónico donde el tomar no es un hábito sino una costumbre. Al llegar a casa ebrio y lleno de ira, provoca problemas traumáticos a su cónyuge.
La conducta de baja influencia producto del alcohol, puede producir experiencias que traumatizan al cónyuge y afectan el desenvolvimiento emocional de los niños.
En un sistema democrático existe el gobierno y la sociedad civil en varias agrupaciones. Algo importante dentro del equilibrio de ambas partes son los debates que en Panamá le llaman diálogo, aunque esto sea entre dos y el otro entre varios. Cuando los gobernantes escuchan el clamor popular a través de sus opiniones que se presentan en un debate, los resultados son mejores y positivos para todos. Ejemplo tenemos en el debate por la Caja de Seguro Social que va camino a un entendimiento, sobre todo cuando FRENADESSO salió y permitió discusiones serias y acuerdos en puntos importantes.
El Pacto Pro Justicia trabajó arduamente durante seis meses para dar al país modificaciones que debieran hacerse leyes que mejoraran los puntos que allí se discutieron. Tengo entendido que el Sr. Presidente se comprometió a tomar en cuenta los puntos que se acordaran. Resulta frustrante para la Comisión y para la ciudadanía que no se cumplan las promesas.
Aunque no estoy totalmente de acuerdo en que para escoger los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, al final lo hiciera el presidente, por lo menos fue la proposición de la Comisión. Y digo no estar de acuerdo, porque los magistrados debieran salir de las organizaciones que postulan en elección interna y el triunfador lo es automáticamente. Esa misma propuesta hizo el Parido Solidaridad en relación al escogimiento de los miembros de la Junta Directiva del Seguro Social. ¿Por qué? Sencillamente porque en esa forma el presidente saca su mano de las juntas directivas de las organizaciones y nadie le debe el nombramiento que, a la larga, deberán responder a él. En esta forma, los representantes de los gremios responden a estos grupos y no al presidencialismo de nuestro sistema que nos asfixia y ahoga.
Si hay la percepción de corrupción en el Organo Legislativo, tratemos de darle solidez y transparencia en el escogimiento de sus miembros. Por otro lado, existe un concubinato entre el Judicial y el Legislativo de que tú me juzgas y yo te juzgo, que jamás veremos seriedad en las actuaciones cuando se presenten. Realmente estamos inmersos en un juego de porquería que huele peor que las aguas negras que corren por las calles de nuestras barriadas centrales de la ciudad. Existe una lentitud para resolver los problemas y, cuando se lleva a acabo, resulta peor que lo que esperábamos antes. ¿Qué sucederá en diciembre cuando venza el término de dos magistrados? Tendrán que ser escogidos por el sistema antiguo y es entendible que el presidente no quiera perder la oportunidad de contar con esas dos nuevas unidades.
Veo el panorama oscuro. Estamos a mediados de noviembre y no se ha reglamentado lo dicho anteriormente, así que el trabajo de una Comisión seria se perderá en el limbo. Estas cosas nos indican que no tenemos intenciones de cambios profundos para lograr que el país prospere. Me gustaría saber cuáles funcionarios estarían dispuestos a sacrificarse, sobre todo en lo económico, en sus salarios para que Panamá se ubique en el puesto que le corresponde de país pobre y subdesarrollado donde una minoría vive muy bien y una mayoría pasa los trabajos más grandes para lograr enviar a sus hijos a las escuelas y darles un pedazo de pan en la noche.
Ojalá los gobernantes comprendieran que deben trabajar para el pueblo y no para sus intereses personales que sólo traen necesidades a una gran población que no tiene acceso al poder político, económico ni social.
La persona ya ha desarrollado el hábito de consumir alcohol por la simple razón de ser independiente. El exceso del alcohol lleva al individuo a la desvalorización y a no corresponder ante las circunstancias que le rodean a nivel social. Su condición impide que se asocie y desempeñe normalmente, en este lapso no aceptan que tienen problemas de alcohol.
Estado crónico donde el tomar no es un hábito sino una costumbre. Al llegar a casa ebrio y lleno de ira, provoca problemas traumáticos a su cónyuge.
La conducta de baja influencia producto del alcohol, puede producir experiencias que traumatizan al cónyuge y afectan el desenvolvimiento emocional de los niños.