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Debe el Estado intervenir en la economía


La vida económica de las naciones es un proceso social, pues su desarrollo no es independiente de los factores reales que la hacen posible. Los desarrollos institucionales y políticos, la estructura de propiedad de los medios de producción, la debilidad o fortaleza de las diferentes clases sociales y las relaciones internacionales del país, tanto en la esfera económica como política, juegan un papel fundamental en el desarrollo económico.
La acusada intervención de los Estados en la vida económica de las principales economías capitalistas empezó durante la primera guerra mundial, cuando los estados contendientes orientaron el desarrollo de la economía para satisfacer las necesidades del esfuerzo de guerra. El modelo de planificación más coherente de economía de guerra fue el desarrollo por el Estado Mayor Alemán. Algunos investigadores consideran que fue este último ejemplo la base de los modelos de planificación de estilo soviético.
Posterior a la guerra, el desorden económico heredado genera en varios países desempleo masivo (Inglaterra), inestabilidad política (Italia y Alemania), convulsiones prerevolucionarias (España en 1931), reestructuraciones políticas profundas (Suecia), el nacimiento de nuevos Estados en el Continente Europeo (Polonia, Hungría, Checoslovaquia), la irrupción de la Unión Soviética, etc.
Es necesario recordar que varios países se encontraban desarrollando etapas de modernización a través de episodios violentos. La revolución mexicana de 1910-1917, desarrolló un proceso de institucionalización muy difícil y escabroso que se consolida durante el gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940). México fue el único país de América Latina que cumplió todas las fases típicas de las revoluciones burguesas (la independencia) las convulsiones políticas de 1848, los gobiernos de Benito Juárez (1858-1872), la modernización conservadora de Porfirio Díaz (1881-1910) y la revolución (1910-1917). Turquía, resultante de la desintegración del Imperio Otomano, inicia un proceso de modernización en 1923 bajo el liderazgo de Kemal Atartuk. Esta modernización se reflejó en la occidentalización de Turquía, que se impulsó desde el Estado.
Todos estos acontecimientos políticos e históricos que se produjeron antes y después de las dos guerras mundiales en el siglo XX, fueron los factores que desencadenaron la intervención de los estados en la vida económica de las naciones, particularmente en América Latina, Africa y Asia. En estos últimos países fueron los estados los que impulsaron la modernización económica y política de estas sociedades, ya sea por vías de modernización conservadora (Brasil, Chile, Colombia, Corea del Sur, Taiwan, Singapur) o por procesos de carácter revolucionario (Cuba, Libia, Irak, Siria, Egipto) y que han tenido resultados aún parciales.
En el caso de Panamá, el régimen militar cumplió una serie de tareas que ya no se podían postergar y la principal fue la descolonización del país. El gobierno militar nacionalizó la Compañía Panameña de Fuerza y Luz porque esta empresa se negó a apoyar los planes del gobierno de la época de ampliar la red eléctrica y telefónica del país. También desarrolló una serie de actividades económicas desde el Estado que la burguesía panameña siempre se ha negado en impulsar, a pesar de ser rentables.
La intervención del Estado en la vida económica de las naciones no es el producto de equivocaciones históricas o de decisiones antojadizas o de insuficiencia de desarrollo de la teoría económica. Es el resultado de situaciones concretas que lo hacen inevitable. Las ineficiencias y estragos de las políticas de ajuste estructural, conocidas en el argot político como neoliberalismo, crearán las condiciones para un nuevo ciclo de intervención de los estados en la vida económica. El actual estado de atonía económica en que se encuentra el sistema capitalista, no podrá superarse siguiendo las orientaciones actuales que solo benefician a las multinacionales y el desarrollo de la especulación en desmedro de la inversión productiva.
El economista que no tome en cuenta todos estos elementos que intervienen en el desarrollo económico, simple y llanamente no es un cientista social. Y por lo tanto, al ignorar esas condiciones no comprende el rumbo real de la economía.
Abadía denunció que en esta situación el Gobierno no ha tomado en cuenta que el transporte público está saturado con muchas unidades nuevas que han entrado al sistema, aunado a la crisis económica.
Abadía confirmó que actualmente no se rigen por contrato de trabajo. Se hace un acuerdo verbal entre el propietario del bus y el conductor, quien en última instancia se responsabiliza de todo lo que le suceda al autobús.
Manifestó que muchos propietarios descuentan a los conductores cuando son víctimas de robo, el dinero de la cuenta que debieron haber entregado.
Destacó que para evitar los robos, los palancas dejan guardado en la piquera o en otro lugar de confianza el dinero que van recogiendo durante las vueltas, y muchos como él, tienen un arma blanca para defenderse.
En la piquera de Pedregal, semanalmente entre dos y tres palancas son asaltados, comentó.
Otra desventaja para los conductores en la relación de trabajo es que tienen que pagar, aparte de la cuenta diaria ( B/.80.00), el aseo del bus, que tiene un valor de B/.4.00 y el tanque lleno de diesel, cuyo precio asciende a B/.17.00.
Abdiel Abadía sabe que éste no es el mejor trabajo, pero confía en que algún día la proporción de las ganancias cambie un poco a favor de los palancas.

101 años de Panamá América

 
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