¿Debemos matar a todos los maleantes?
HACE UNOS días un colega me decía que con sólo matar a un delincuente estaba seguro de que los demás iban a aprender la lección y ello interrumpiría de inmediato la espiral de violencia existente. Le contesté que lo dudaba porque, más que matar a nadie, debíamos construir una sociedad más justa y más equitativa, sobre todo para los más pobres. Quizás habría que hacer muchas otras cosas más antes de comenzar la matanza de gente que pareciera algunos piensan sería la solución a la violencia y que no es ajena al resto de nuestros países vecinos.
Vivimos en una sociedad en donde robar se ha convertido en parte de la vida cotidiana de muchos. Un respetado colega en la Universidad de Panamá, lo planteaba así: Ladrón es el profesor que no asiste a clases, porque cobra un salario estatal que no gana; roba el estudiante que no asiste a clases, porque está privando que otro pueda tomar el puesto en clases que él no aprovecha. La cadena de robos por este tipo de delitos sería interminable, más en el sector público, donde muchos funcionarios se sienten ungidos cuando tienen acceso al jefe de turno y nadie -ni siquiera sus superiores- les pueden llamar la atención. Basta ver todas las cosas denunciadas en la Asamblea Nacional -cheques cobrados por otros; venta de exoneraciones; diputados con botellas; etc.- y todo, de la denuncia no pasa.
Departiendo con unos amigos, escuchaba a exitoso profesional explicar cómo se las ingeniaba para tener el servicio de Cableonda en los 5 televisores de su casa sin pagar un solo centavo. Había hecho no se qué interconexiones sin que su vecino supiera, y la televisión por cable le salía gratis. Ese mismo alardeaba, cómo logró en la PTJ -gracias a sus contactos- hacer "confesar" a una doméstica que había osado robarle a su esposa 20 dólares y un par de aretes viejos de fantasía. Exijo honradez a los demás; pero conmigo no se metan
Somos muy propensos en encontrar soluciones en los demás. Queremos que se pudran en las cárceles los narcotraficantes; que aumenten las penas a los menores. Queremos que metan presos a los policías corruptos; que las penas se aumenten para quienes se roban un banco, una vaca o un automóvil. Sin embargo, no vemos cuántos "distinguidos" comerciantes o "prestigiosos" banqueros han lucrado durante años con el narcotráfico y el lavado de dinero y -a pesar de que hablan de ellos a sus espaldas- todos los consideran "respetables señores". O no nos damos cuenta que a ese menor que queremos que se le castigue más, se da cuenta de que cuando hay uno importante en el banquillo de los acusados, corre y se escuda en un indulto presidencial. O que, como lo reportaban hace unos días, en casos de alto perfil como el CEMIS, Adelag, Fotokina, Banco Disa y otros más, sólo habían logrado detener a dos personas; ninguno de los que pudieron irse a vivir a otros países..
La solución no la debemos buscar en los demás; se debe encontrar en nosotros mismos. El problema no está en las sanciones que establezca el Código Penal; es mucho más profundo que una simple reforma con penas más severas. Pienso que las autoridades pudiesen saber quiénes son los grandes abogados y los poderosos banqueros que están involucrados en los asuntos de Rayo Montaño y que en el pasado estuvieron involucrados en casos como el de Banaico; ¿qué esperan para detener a uno de esos monos gordos? A finales de la Procuraduría de José Antonio Sossa, denuncié con pelos y señales -y con pruebas- como un banco local, recibía cheques del FIS a otras instituciones del Estado -que sólo se podían depositar en el Banco Nacional- y con un doble endoso falso eran depositadas en cuenta de legislador principal o suplente. Allí se lograron depositar así 3 ó 4 millones; quizás más. También depositaron 14 cheques del FIS por B/. 9.999.00, emitidos a favor de una sociedad anónima cuyo nombre terminaba en "Sports", que no existía. Cuando el fiscal encargado del caso, Víctor Barrios, se trasladó al lugar se dio cuenta de que esa oficina no existía; era una simple fachada. Más nunca se supo de ese caso.
¿Habremos visto por alguna parte alguna solicitud de la Contraloría General de la República a algún ex presidente para que devuelva lo que irregularmente utilizó para su uso personal de las partidas discrecionales a las que tuvo acceso cuando ocupó la Presidencia de la República? Entonces que no se nos venga a decir que lo primero que tenemos que hacer en Panamá es salir a matar a mansalva a los delincuentes que nos encontremos por allí o duplicar las penas por los delitos que se cometan.
gcochez@cableonda.net
Vivimos en una sociedad en donde robar se ha convertido en parte de la vida cotidiana de muchos. Un respetado colega en la Universidad de Panamá, lo planteaba así: Ladrón es el profesor que no asiste a clases, porque cobra un salario estatal que no gana; roba el estudiante que no asiste a clases, porque está privando que otro pueda tomar el puesto en clases que él no aprovecha. La cadena de robos por este tipo de delitos sería interminable, más en el sector público, donde muchos funcionarios se sienten ungidos cuando tienen acceso al jefe de turno y nadie -ni siquiera sus superiores- les pueden llamar la atención. Basta ver todas las cosas denunciadas en la Asamblea Nacional -cheques cobrados por otros; venta de exoneraciones; diputados con botellas; etc.- y todo, de la denuncia no pasa.
Departiendo con unos amigos, escuchaba a exitoso profesional explicar cómo se las ingeniaba para tener el servicio de Cableonda en los 5 televisores de su casa sin pagar un solo centavo. Había hecho no se qué interconexiones sin que su vecino supiera, y la televisión por cable le salía gratis. Ese mismo alardeaba, cómo logró en la PTJ -gracias a sus contactos- hacer "confesar" a una doméstica que había osado robarle a su esposa 20 dólares y un par de aretes viejos de fantasía. Exijo honradez a los demás; pero conmigo no se metan
Somos muy propensos en encontrar soluciones en los demás. Queremos que se pudran en las cárceles los narcotraficantes; que aumenten las penas a los menores. Queremos que metan presos a los policías corruptos; que las penas se aumenten para quienes se roban un banco, una vaca o un automóvil. Sin embargo, no vemos cuántos "distinguidos" comerciantes o "prestigiosos" banqueros han lucrado durante años con el narcotráfico y el lavado de dinero y -a pesar de que hablan de ellos a sus espaldas- todos los consideran "respetables señores". O no nos damos cuenta que a ese menor que queremos que se le castigue más, se da cuenta de que cuando hay uno importante en el banquillo de los acusados, corre y se escuda en un indulto presidencial. O que, como lo reportaban hace unos días, en casos de alto perfil como el CEMIS, Adelag, Fotokina, Banco Disa y otros más, sólo habían logrado detener a dos personas; ninguno de los que pudieron irse a vivir a otros países..
La solución no la debemos buscar en los demás; se debe encontrar en nosotros mismos. El problema no está en las sanciones que establezca el Código Penal; es mucho más profundo que una simple reforma con penas más severas. Pienso que las autoridades pudiesen saber quiénes son los grandes abogados y los poderosos banqueros que están involucrados en los asuntos de Rayo Montaño y que en el pasado estuvieron involucrados en casos como el de Banaico; ¿qué esperan para detener a uno de esos monos gordos? A finales de la Procuraduría de José Antonio Sossa, denuncié con pelos y señales -y con pruebas- como un banco local, recibía cheques del FIS a otras instituciones del Estado -que sólo se podían depositar en el Banco Nacional- y con un doble endoso falso eran depositadas en cuenta de legislador principal o suplente. Allí se lograron depositar así 3 ó 4 millones; quizás más. También depositaron 14 cheques del FIS por B/. 9.999.00, emitidos a favor de una sociedad anónima cuyo nombre terminaba en "Sports", que no existía. Cuando el fiscal encargado del caso, Víctor Barrios, se trasladó al lugar se dio cuenta de que esa oficina no existía; era una simple fachada. Más nunca se supo de ese caso.
¿Habremos visto por alguna parte alguna solicitud de la Contraloría General de la República a algún ex presidente para que devuelva lo que irregularmente utilizó para su uso personal de las partidas discrecionales a las que tuvo acceso cuando ocupó la Presidencia de la República? Entonces que no se nos venga a decir que lo primero que tenemos que hacer en Panamá es salir a matar a mansalva a los delincuentes que nos encontremos por allí o duplicar las penas por los delitos que se cometan.
gcochez@cableonda.net