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Debido proceso y democracia


UN DISTINGUIDO politólogo británico, Samuel E. Finer, afirmaba que un gobierno es tiránico si los ciudadanos pueden ser privados de su libertad, de su propiedad, de su vida o de otros derechos sin que se respete un debido proceso legal. El tema del debido proceso es, pues, clave para la democracia.
De gran trascendencia resulta, entonces, la obra del Dr. Arturo Hoyos recién publicada en México por la prestigiosa Editorial Porrúa. El libro, titulado Debido Proceso y Democracia (Ia. Edición, 2006, 163 págs.) lleva un prólogo del Dr. Eduardo Ferrer McGregor, quizás el más distinguido de los juristas mexicanos actuales dedicados al Derecho Público.
El Dr. Ferrer McGregor en su prólogo enfatiza la erudición y gran prestigio internacional como jurista del autor. De hecho, afirma textualmente, refiriéndose al Dr. Hoyos, que "su amplia carrera judicial... conjuntamente con su sólida formación académica... lo convierten en uno de los principales constitucionalistas latinoamericanos como lo demuestra la obra (Debido Proceso y Democracia) que presentamos".
Tal como lo destaca la Editorial Porrúa en la presentación de esta obra, la importancia de ella para toda la América Latina radica en el análisis del papel que desempeña o debería cumplir el debido proceso frente a los diferentes contextos históricos de este incipiente siglo XXI, como el peligro constante del terrorismo, la justicia en la transición de gobiernos autoritarios a sistemas democráticos, la resolución de los crímenes del pasado, las llamadas Comisiones de la Verdad, las diferentes concepciones del debido proceso en tribunales nacionales y en tribunales internacionales de derechos humanos y los constituidos para juzgar crímenes de guerra o contra la humanidad, la creciente escisión entre la democracia como gobierno de la mayoría y el Estado de derecho, el resurgimiento del debate sobre la tortura, la creación de comisiones militares especiales para juzgar a sospechosos de terrorismo y la jurisprudencia de los tribunales norteamericanos sobre este tema desde la Guerra Civil del siglo XIX hasta nuestros días, una exposición del debido proceso como es interpretado en muchos países y los nuevos problemas que plantean, entre otros, la llamada jurisdicción universal y las democracias que el autor denomina como simplemente electorales.
Combina este libro un tratamiento jurídico de todos estos temas y un análisis de Ciencia Política con una propiedad que es difícil de alcanzar para el estudio de un solo país, tanto más excepcional es atener ese balance en una obra que analiza esas cuestiones en varios continentes. Me viene a la memoria una anécdota histórica: en el curso de una discusión amigable entre el diplomático norteamericano Averell Harriman y Winston Churchill aquél le decía a éste cómo se debía gobernar en Inglaterra. Después de escucharlo con paciencia Churchill le respondió: Mira Averrell, pocas personas tienen el talento para entender a cabalidad cómo es gobernado su propio país, nadie tiene el talento de saber cómo debe gobernarse otro país. La obra del Dr. Hoyos es excepcional en ese terreno porque expone con gran propiedad las materias que aborda en este brillante libro, apoyado por citas de centenares de obras en cinco idiomas y basado en su propia experiencia de la operación de diversos tribunales de nuestro continente adquirida cuando fue Presidente de la Organización de Cortes Supremas de las Américas, hecho destacado por Ferrer McGregor en el prólogo.
Se trata de la primera obra (de un jurista panameño que publica la Editorial Porrúa, quizás la más grande, no sólo de México sino de América Latina en materia jurídica). Esta editorial fue fundada por los hermanos Porrúa de ascendencia española, en 1900. Hoy, después, de más de un siglo de labor editorial tiene un catálogo de obras impresionantes. Su colección "Sepan Cuantos" reúne centenares de las obras clásicas de Occidente desde Platón y Aristóteles hasta las de autores contemporáneos. De allí que es motivo de orgullo para Panamá la inclusión del Dr. Arturo Hoyos entre los autores de esa famosa editorial.
Cuando cursaba estudios en México visité con frecuencia la Librería Porrúa y uno de los propietarios, descendiente de los fundadores, Emilio Pérez Porrúa, fue mi compañero de estudios. Conozco de primera mano la trayectoria de la Editorial Porrúa y cada vez que visito México es para mí obligante y placentero visitar alguna de sus múltiples sucursales.
Como panameño y jurista me siento realmente orgulloso de que la Editorial Porrúa le haya dado cabida a esta magnífica obra de Derecho y de Ciencia Política del Dr. Hoyos y le haya hecho así un reconocimiento a su sobresaliente talento como jurista y hombre de letras y a su constante proyección e importancia internacional en el campo del Derecho. Creo que, como lo predice el Dr. Ferrer McGregor en el prólogo, esta erudita y profunda obra tendrá éxito no sólo en México sino en Latinoamérica. Ciertamente que, después de leer este libro también concuerdo con Ferrer McGregor en que esta obra demuestra que el autor es uno de los más destacados juristas, no sólo de Panamá, sino también de la América Latina. Su lectura me ha confirmado que los panameños podemos trascender nuestros estrechos límites geográficos y hacer aportes significativos a la cultura jurídica y política de Latinoamérica. La obra que comento es una prueba irrefutable de ello.

101 años de Panamá América

 
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