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Decálogo de un buen rector


Este viernes, 23 de mayo, se realizarán las elecciones universitarias para Rector y decanos/as de la Universidad de Panamá. Tres candidatos compiten por ocupar el cargo de más responsabilidad de la vida universitaria. Al nuevo rector le corresponderá enfrentar los enormes desafío que enfrenta la Casa de Méndez Pereira. Estas diez ideas resumen el perfil para el desempeño ideal de tan delicada misión: 1.Transparencia: La transparencia en la gestión y la actitud ética, le dará fuerza y credibilidad a una rectoría que deberá ser imaginativa, capaz, independiente e incluyente para lograr los cambios propios e incidir en los cambios nacionales, especialmente en torno al tema de la pobreza, que es hoy el desafío fecundo.
2. La autonomía: La defensa de la autonomía universitaria es un aspecto fundamental. Están aún frescos los acontecimientos de diciembre de 1998, cuando fue violentada esa autonomía. Pero el espacio autonómico no debe paralizar; por el contrario, debe enriquecer el estímulo a la ciencia, la cultura, el debate y la crítica fecunda, tanto como a la sostenibilidad financiera de la institución.
3. Calidad de la educación: La universidad debe impulsar la calidad de la educación, sobre la base de una renovación y profundización de los contenidos, uso intensivo de la tecnología educativa, y a una innovación metodológica que supere la educación unidireccional y memorística, por una pedagogía transformadora del conocimiento y de la realidad, que sea coherente con los contenidos que se actualicen constantemente.
4. Conciencia crítica: La propuesta educativa debe ser integral, buscando no sólo formar en una disciplina, sino ofrecer la formación de una personalidad democrática, creativa y libre, unida a la eficiencia y la eficacia profesional. Para ello, la Universidad de Panamá debe ser un centro neurálgico de análisis y propuesta de los problemas que agobian a la nación. No se puede formar integralmente si el entorno universitario, al mismo tiempo, no es parte importante de las respuestas a los desafíos nacionales. La pobreza, que afecta a un millón de panameños, es claramente el principal de desafío para todo el país. La Universidad no puede quedarse al margen del combate por superar esta situación.
5. Modelo de gestión: Hoy, corrientes presentes en el modelo global neoliberal cuestionan el papel de las universidades públicas, planteando -entre otros elementos- que es una gran inversión en beneficio del sector no pobre, que arguyen es la mayoría del estudiantado. Plantean privatizar las universidades públicas en función de búsqueda de autofinanciamiento de su gestión. Ahora bien, si es verdad que muchos universitarios no están en la categoría estricta de la línea de pobreza, sí se encuentran incluidos en la amplia esfera de la vulnerabilidad socioeconómica, y de no existir una universidad accesible no podrían cursar estudios universitarios, elitizando así la educación superior. Por ello, es necesario analizar la población estudiantil desde la perspectiva de poder pagarse los estudios, y no únicamente desde el punto de vista de su pertenencia o no a la línea de la pobreza. Por otra parte, es necesario invertir más en la educación preescolar y primaria, pero mejorando la calidad y extensión de la educación universitaria pública; pues en caso contrario, limitaría la movilidad educativa de los estudiantes y fomentaría una mano de obra subcalificada, en lugar del horizonte de generación de empleo calificado dotado de mejores ingresos. La Universidad de Panamá debe bregar con esta realidad, pero considerando que el actual modelo universitario no es inamovible; por el contrario, es necesario buscar creativamente cambios, pero que no vayan en menoscabo de la democratización universitaria.
6. Investigación-acción: Una universidad que no indaga, ausculta, investiga se constituye en negación de su misión. Pero si esa investigación no aporta a la transformación de la realidad, la negación es doble. La Universidad de Panamá debe estimular el fomento de la investigación no sólo como ejercicio académico, sino relacionada con la respuesta a la problemática del país. En este sentido debe propender a ser una investigación-acción ligada a los cambios sociales, económicos, culturales y políticos.
7. Identidades: En una realidad donde prospera la hibridez de la cultura, producto de los medios de comunicación y la globalización. La Universidad debe ser un factor clave de síntesis cultural, permitiendo el desarrollo de la cultura propia, y también el diálogo con las otras culturas.
8. Sociedad civil: La Universidad de Panamá debe vincularse muy estrechamente con la sociedad civil y los procesos de democratización del país, desarrollando la agilidad en la articulación y la búsqueda de los aportes específicos en esta interacción.
9. Participación: Es clave renovar y encontrar mejores caminos de participación en la comunidad universitaria, a través de formas democráticas de incidencias que democraticen el voto, mejore las formas de consulta y decisión a lo interno de la UP. Es clave potencializar el aporte de los docentes a través de su perfeccionamiento, actualización y normalización de su inserción.
10. El pluralismo. La Universidad de Panamá debe tener relación con todas las corrientes y todas las perspectivas, por lo que el rector aunque sea político, no lo debe ser como expresión partidista. Por ello, debería renunciar a cualquiera afiliación, ordenamiento u opción partidista, para abrir las relaciones de confianza no sólo de los universitarios, sino con la población panameña. Al mismo tiempo se puede ser o no ser partidista y reproducir métodos politiqueros como el clientelismo y el patrimonialismo. Por eso, tanto la campaña como el gobierno universitario deben desechar tales métodos. El equipo de trabajo de gobierno debe constituirse con los y las mejores personas, por encima de condicionamientos electorales y los espacios políticos.
(raulleisr@hotmail.com)

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