Decálogo de un candidato
1. Amar a Dios y a la Patria antes que todas las cosas; y,
2. Tratar al pueblo como a mí mismo.
3. Informar honestamente de mis bienes, tanto al inicio como al término de mi mandato.
4. No hacer promesas que no he de cumplir.
5. No proferir injurias ni calumnias contra mis adversarios.
6. No realizar obras sin su debida planificación por un organismo idóneo.
7. No privatizar los servicios públicos que corresponden al Estado
8. No convertir el Erario Público en un bien personal.
9. No emprender viajes inútiles, pero costosos al exterior.
10. No llenar las planillas del gobierno con parientes y amigos.
Advertencia:
Estos mandamientos son de estricto cumplimiento, so pena de ser convertido en un cadáver político, como hay algunos que ya han recibido el último puntapié del pueblo y de su partido. Actualmente, permanecen en su respectivo ataúd, en espera del entierro definitivo.