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Decálogo de un presidente:La autoridad como servicio


Como es tradición, el Domingo de Pascua, conmemoramos la gloriosa resurrección de Jesús, evento más importante de nuestro calendario cristiano. Como tradición democrática cada cinco años, escogemos al líder que dirigirá la nave del Estado durante el próximo quinquenio.

Panamá es un país bendecido. Aún en tiempos de crisis, el crecimiento será de 5% para 2009; otras economías importantes del continente no crecerán, o lo harán marginalmente. La interrogante es: ¿para quién crecemos?

Quien resulte electo gobernará para todos, independiente de razas o credos. En el umbral de las elecciones, debemos reflexionar sobre la humanidad y enseñanzas legadas por Jesús.

Y es que Jesús fue un líder visionario, osado, a veces frágil, pero siempre valiente, determinado, solidario, confiable, enérgico cuando necesario; pero, sobre todo, carismático y ejemplar. En resumen:

1- Comprensivo. Confiaba en su grupo, ofreciéndoles la oportunidad de aprender con los errores.

2- Inspirador. Se hacía seguir y obedecer de forma espontánea, dedicada y motivada en dirección a un objetivo. Con su proceder carismático, lograba que el grupo alcanzara las metas con mayor eficacia.

3- Oratoria. Su discurso fue simple y claro. Como líder integrador, su empatía y seguridad era producto de sus fuertes convicciones, creer lo que decía y demostrarlo con sus actitudes.

4- Consejero. Toda persona tiene algo que enseñar y aprender.

5- Confianza, en sí mismo y asumir como suya la lucha de los más débiles.

6- Compasión. Voluntad sincera y alto grado de intuición.

7- Humildad. Consciente de su liderazgo, de establecer objetivos y prioridades, orientar y coordinar, Jesús tomó como ejemplo a los niños como modelos perfectos de humildad, ellos son simples, puros y libres de preconceptos.

8- Compromiso. Generador de ideas. Capacidad de contagiar con sus enseñanzas teniendo un efecto multiplicador.

9- Accesible. Su vida pública fue ejemplo de dedicación y servicio hacia los demás.

10- Tener fe. El liderado como su maestro, no se vuelve confiable por lo que dice o escucha decir, sino por lo que hace. Fe no es creencia sin pruebas, más confianza sin reservas.

Citando al escritor y periodista Carlos Alberto Montaner, "el candidato ideal será el que practique la cordialidad cívica con sus adversarios, el que no confunde la firmeza con la falta de compasión, el que mejor comprenda los problemas del país y las limitaciones de su cargo y del presupuesto, el más honrado, el que mejor entienda el funcionamiento del Estado, el que tenga más experiencia y combina de una manera razonable sus dotes de líder-gerente, el que no presenta grandes disonancias entre su vida pública y su vida privada, el que viene a obedecer la ley y a servir y no a beneficiarse de su autoridad, el que es capaz de establecer metas, procurar los recursos, fijar un calendario de trabajo, elegir a los mejores colaboradores para llevar a cabo las tareas, felicitar a quienes cumplen los objetivos y exigir responsabilidades, en fin el que ejerza su autoridad como servicio".

101 años de Panamá América

 
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