¿Décimo cuarto mes?
Se habla mucho sobre las promesas de los candidatos a puestos de elección en las que casi nadie cree. La experiencia del pueblo es ya muy triste y amarga sobre ellas. En su afán por ganar adeptos, algunos se valen de los más demagógicos recursos para ofrecer algo que no resulta fácil de dar. Como prueba de ello tenemos el caso de un poderoso industrial que en un foro recientemente, efectuado en la televisión, prometió establecer un décimo cuarto mes a favor de los trabajadores si logra alcanzar la presidencia del país.
Ese señor ha afirmado para demostrar su sinceridad, que tiene establecido para sus empleados un décimo cuarto y hasta décimo quinto mes. Si es así, lo aplaudimos por hacer lo que dice. Sin embargo, le recomendamos a los políticos que reflexionen más sobre las promesas que hacen en campaña electoral.
Nuestros industriales son precisamente los más afectados por nuevos impuestos y rechazarían cualquiera que se quiera implantar para pagar un décimo cuarto mes a los más de 160 mil empleados públicos, a los que ni siquiera se les paga completo el actual décimo tercer mes, ya que tienen un tope máximo de cuatrocientos balboas.
Habrá, además, muchos miembros de la pequeña empresa que no podrían soportar la carga y que se verían al borde de la quiebra, o peor aún, quebrados. El deseo de lograr votos no justifica hacer promesas irreflexivas que le pueden sonar muy bien a muchos, pero que en otros caen muy mal por lo demagógicas.