default

Decisión por Martín Torrijos para presidente


E l próximo domingo celebraremos elecciones generales para renovar todas nuestras autoridades de libre elección. La selección de alcaldes, representantes y concejales (en los tres únicos distritos donde es necesario) tiene sobre todo importancia local. Por eso prestamos mucha más atención a las elecciones de autoridades nacionales, pues su resultado afectará directamente la vida de todos los panameños y panameñas durante los próximos cinco años, del 2004 al 2009.
El candidato ganador será a mi juicio Martín Torrijos. Todas las encuestas fiables le han dado un margen de más o menos veinte puntos de porcentaje en la intención de voto por encima de Endara, durante casi todo el proceso de la campaña. Es el candidato que desde la última elección más se ha preparado a sí mismo y a su partido para la próxima elección y para gobernar, no sólo organizativa sino políticamente. En efecto, en el plano interno el PRD se ha democratizado sustancialmente, mientras los otros partidos, con la excepción del Partido Popular, mantienen estructuras autoritarias.
Y en el plano exterior se ha ido desligando paulatinamente de su identificación con los peores rasgos de la dictadura y ha hecho una alianza, primero legislativa y luego electoral, con el Partido Popular, anteriormente denominado Demócrata Cristiano, que fue su oponente más sistemático bajo la dictadura. Esta alianza, al darle acceso a las dos corrientes en la que se había dividido la opinión política durante las últimas décadas, le ha permitido superar su "techo" político de más o menos 33% de la intención de voto. En otras palabras, lo que el PP aporta a la alianza se da en dos tiempos: primero, en ayudar al PRD a cambiar su imagen, facilitándole que suba la intención de voto a su favor, lo cual se podrá manifestar en las papeletas del PP o del PRD, y luego que en la votación misma reciba miles de votos en la papeleta de la Estrella Verde. El candidato de dicha Alianza Patria Nueva ha podido serlo en la medida en que definió su relación política con el General Torrijos en los siguientes términos: "Yo me siento orgulloso, por supuesto, de lo que mi papá logró. Comprendo que fue un ser humano con virtudes y con defectos, pero yo no soy quien lo va a calificar. Yo estoy construyendo mi propia vida política; estoy corriendo con mis ideas, con mi plataforma, con mi visión de lo que debe ser el país; y en circunstancias y realidades distintas a las que él vivió. Son dos momentos distintos. Y somos dos personas distintas" (Mosaico, p. 23 en La Prensa 15/06/2003)
Martín Torrijos ha demostrado que para él la política no es un juego, sino a la vez vocación y trabajo. Por la seriedad con la que le hizo frente a sus adversarios internos y externos hasta establecer su liderazgo a la cabeza de su partido y de la oposición ha probado que es un político adulto, no adolescente. Por la manera como ha definido su relación a su padre y por extensión a los torrijistas contemporáneos de su padre, ha confirmado que tiene su propia identidad política y no aspira a la presidencia bajo pretextos pretéritos. La busca como "expresión de un relevo generacional", comprometido en encaminar el país hacia una democracia incluyente con creciente desarrollo humano sustentable.
Para nosotros, los demócratas cristianos del Partido Popular, la alianza con un PRD en proceso de transformación es un paso más de avance en nuestra historia de esfuerzos por renovar nuestra democracia. Antes de 1968 luchamos por elecciones libres y limpias y por introducir la justicia social junto con la libertad como objetivo de la política panameña. Durante la dictadura, emprendimos la lucha por nuestra democracia desde el primer momento y fuimos los primeros en adelantar la lucha por los medios políticos, pacíficos y electorales, sin esperar que un contragolpe militar nos la devolviera. Una vez en el gobierno, insistimos en una democracia renovada, no en repetir la democracia con nepotismo, corrupción e injusticia social con la que otros partidos se contentan. También rechazamos el tipo de privatización que Endara intentó y luego Pérez Balladares implantó. Cuando Endara nos sacó del gobierno, para sustituirnos en nuestros cargos oficiales por arnulfistas y tratar de esa manera de ganarle a Mireya Moscoso las elecciones internas por la presidencia de su partido, desde la oposición seguimos buscando renovar nuestra democracia, con una tercera posición electoral en 1999 y ahora con la alianza programática con un PRD que Martín Torrijos está transformando.
Descartamos la otras candidaturas no sólo por el testimonio cuantitativo de las encuestas, sino también por lo que significan cualitativamente para el país.
La más débil de las candidaturas restantes es teatral, pues pertenece al mundo de las apariencias publicitarias y no de las realidades socio-políticas. Ello explica sus propuestas demagógicas en cuanto a contenido y metodología, pero no las justifica. Su costosísima propaganda revela, sin quererlo, que Ricardo Martinelli ha descubierto por primera vez que hay pobreza y pobreza crítica en Panamá, y que los trabajadores panameños tienen condiciones duras de trabajo por salarios que muchas veces son insuficientes. Necesitaría un contacto prolongado con el mundo de la pobreza y del trabajo ordinario para que su aspiración a la presidencia represente una candidatura a tomar en cuenta.
Otra de las candidaturas perdedoras es todavía inmadura, porque el candidato no demuestra la independencia de un hombre adulto. Probado en el Gabinete como incondicional de la Presidenta, patrocinado por ella como candidato sumiso dentro de su partido, José Miguel Alemán ha dejado que ella lleve la voz cantante y se convierta en la verdadera candidata. Los esfuerzos por diferenciarse de ella han sido tan débiles que sólo han servido para dramatizar su dependencia.
Por ello él perderá bajo la pesada carga del desastroso gobierno que ha hecho la Presidenta Moscoso, con una economía estancada, percibido su gobierno como el más corrupto en democracia y ella, sin ningún sentido de vergüenza, al violar las normas de decencia política que la opinión pública espera de sus Presidentes. El esfuerzo de la Presidenta porque su candidato por lo menos supere al otro candidato arnulfista, mediante un derroche de gasto público de última hora, no parece darle resultado hasta el momento. Al perder, sobre todo si quedara en tercer lugar, el futuro del arnulfismo mireyista, que combina jirones del arnulfismo de Arnulfo rasgos negativos del liberalismo azuerense y una dosis de capitalismo ensimismado, se tornaría muy sombrío.
Queda una candidatura de ilusoria identidad. Está basada sobre una serie de contradicciones y malos entendidos más o menos encubiertos. Guillermo Endara se lanzó de candidato sobre la base de la postulación por el Partido Solidaridad, que consideró su gobierno como inepto y corrupto. Es un partido sin sólidas estructuras, pues éstas dependían de cuatro legisladores de los cuales sólo le queda uno. Ahora es un mejunje de restos de casi todos los otros partidos unidos únicamente por el oportunismo de una postulación Se presentan como tercera fuerza, cuando en realidad, de ganar las elecciones, Endara le quitaría el Partido Arnulfista a Mireya Moscoso y Billy Ford le quitaría el MOLIRENA a los Rosas, para terminar gobernando con la misma gente con la que la Presidenta Moscoso ha gobernado. Endara reclama ser un candidato de oposición cuando miembros de su nómina o sus familiares usufructuaron puestos públicos políticos hasta poco antes de declararse candidatos. Da a entender que él es el candidato anti-torrijista, cuando la trayectoria de Solidaridad ha sido todo menos eso. Por lo demás, este candidato estuvo recibiendo sumas de B/500 a B/800 mensuales de las cuentas discrecionales del Presidente Pérez Balladares, .
Se presenta su candidatura como la que cuenta con más experiencia presidencial. Pero no se destaca que la presidencia de Endara mientras la sufrimos no la considerábamos exitosa como ahora se pretende. El Presidente "de verdad" que ahora elogian se dejaba manipular por el Contralor; se desayunaba todos los jueves con el mismo funcionario, con su tío el Director de la Caja de Seguro Social y con el Embajador Hinton de los EU , oportunidad en la cual tomaban decisiones de la manera más irregular.
Se pondera su honradez y el bajo nivel de corrupción en su período, cuando en realidad las encuestas de ese tiempo y las declaraciones de los Obispos manifestaban una percepción de corrupción como en los gobiernos posteriores. Hubo casos sonados, involucrándolo a él o a sus allegados, que nunca fueron definitivamente aclarados: por ejemplo, "la llave" con respecto a los fondos congelados y descongelados en el sistema del Ministerio Público, el programa de ayuda y reconstrucción a raíz del terremoto en Bocas del Toro, la venta de terrenos o más bien manglares en Zona Libre de Colón. Ha afirmado ahora que se opuso a privatizar los servicios públicos, cuando él fue quien propuso las primeras leyes de privatización de dichos servicios y fue el PDC con el apoyo en ese entonces de legisladores perredistas quienes lo impedimos. Ahora también sugirió que él revertiría las privatizaciones y luego tuvo que desdecirse pues sabía que ello le produciría a Panamá un trauma en su posición financiera internacional. Su anuncio de que al día siguiente de jurar cumplir la Constitución vigente él convocaría por iniciativa propia a la elección de una Asamblea Constituyente paralela, significa que violaría la Constitución y en esta medida cometería perjurio. Todavía en los primeros meses de 1990 Endara seguía como Secretario de la Junta Directiva del Banco Interoceánico, que debió cerrar bajo condiciones dudosas pues en él tuvieron depositados sus fondos Gonzalo Rodríguez Gacha y otros narcotraficantes.
Endara perderá por la falsa identidad que deslegitima su candidatura. Considero que el crecimiento partidario a costas suya ha sido la principal motivación de las autoridades de Solidaridad y no el convencimiento de que Endara será esta vez un buen Presidente. Pero pienso que dicho aumento será pasajero en la oposición, donde la lógica democrática lo ubicaría.
El Partido Popular de la Estrella Verde aspira, por contraste, a ofrecer a populares, independientes y votantes de otros partidos, un camino a quienes quieran apoyar a Martín Torrijos para que llegue a ser Presidente y para que haga, más que un buen gobierno, uno que sea excelente, en cooperación con el PRD, pero profundizando su propia visión del civilismo democrático en la perspectiva del humanismo cristiano. Por eso solicito el voto para Presidente, legisladores, alcaldes y representantes con la papeleta de la Estrella Verde.
(ariyan@sinfo.net)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América