Decisión sensata y razonable
Después de una muy nutrida discusión, el Directorio Nacional del Partido Popular decidió, "consecuente con nuestra posición política y trayectoria como partido de oposición... y ante la necesidad del país de contar con un buen gobierno a partir del 2004", autorizar a "explorar con el PRD, y con las fuerzas cívicas y gremiales organizadas, la elaboración de una propuesta programática de cara al 2004 y ver la posibilidad de estructurar una agenda electoral para integrar una fuerza de oposición unificada y triunfadora". La decisión no pudo ser más democrática. Fue precedida por un seminario de dos días en el cual la dirigencia nacional discutió los pro y los contra de todas las opciones electorales y por una amplia consulta de los secretariados provinciales a los dirigentes medios y a las bases. Según informaron los secretarios generales provinciales uno tras otro, todas las provincias y regiones favorecieron la alternativa adoptada. El voto en el Directorio fue de 72 a favor, 5 en contra y 7 abstenciones, o sea una mayoría de 93% u 87% según como se evalúen las abstenciones.
Generalmente los comentarios posteriores al Directorio han sido positivos. Ni en el Directorio ni posteriormente las aisladas voces críticas han cuestionado la prioridad concedida a lo programático, ni la necesidad de un buen gobierno después del desastre que representa el actual, ni el reconocimiento de que sólo a partir de la oposición política al Gobierno arnulfista ejercida durante todo el período de 1999 a 2004 se está en condiciones de ofrecer una propuesta para un buen gobierno en el próximo período, ni tampoco que esta propuesta ha de tomar en cuenta la opinión de las principales organizaciones de la sociedad civil. Todo eso se acepta.
Las críticas, más bien atenuadas a la decisión del Partido Popular, han sido de dos tipos. Algunos la han considerado inoportuna, pues argumentan que el partido debiera haber esperado más para ver si no surgía una mejor alternativa. En realidad, no puede surgir una nueva alternativa desde la oposición al Gobierno actual, pues el PRD y el Partido Popular son los únicos partidos que, a la par de connotados independientes, han formulado críticas de fondo a la carencia de políticas, más que a las políticas durante todo el período de la Presidenta Moscoso. Y si se le quiere dar de verdad toda su importancia a lo programático y a las consultas con la sociedad civil, teníamos que comenzar cuanto antes.
Por otra parte, ¿con qué autoridad se quejan los seguidores del Ing. Vallarino de que él ha estado retrasado en su candidatura por los obstáculos que ha puesto la Presidenta a que él ingrese al Partido Arnulfista, gracias a su mal adquirida mayoría parlamentaria? En efecto, ella la ha usado para modificar el Código Electoral de manera a no estar obligada a celebrar primarias y a prohibir que quien pierda una primaria en un partido pueda participar en la primaria de otro partido, cerrándole así el paso a su candidatura en dicho partido o condicionándola gravemente. Pero, hacía poco tiempo que él la había elogiado por su capacidad política en lograr esa mayoría, aunque era de público conocimiento que para ello había recurrido a los métodos más turbios del tradicionalismo político. Fue ingenuo de su parte creer que lo que se había conseguido tan vergonzosamente, se utilizaría para propósitos virtuosos o se utilizaría contra otros y no contra él.
Cabe añadir que para el propio Partido Popular la espera en la indecisión no le permitía proyectarse alto y claro de cara al 2004, sino que lo consumía en un tira y jala interminable. Con la decisión que ha tomado, el partido puede recomenzar desde ya a perfilarse con firmeza y precisión. Si no hemos estado dispuestos a esperar que el candidato que apoyamos en 1999 salga de su dilema hamletiano ("to be or not to be"), es porque la experiencia que tuvimos con él, la vez pasada, nos demostró una ausencia de liderazgo propiamente político, estable y coherente, que él necesitaría más que nadie si fuera postulado por un partido que otra persona controla (si fuera el candidato arnulfista) o si encabezara una alianza muy heterogénea y probablemente en minoría en la Asamblea. Por lo contrario, lo que el Partido Popular necesitaba era decisión y arrojo para reencontrar su camino hacia la vitalidad y el crecimiento. Y eso es lo que ha demostrado el domingo pasado. Ahora lo que tenemos que hacer es trabajar en la organización y el proselitismo.
Seguimos así la recomendación de Descartes en El Discurso del Método , quien recomienda que cuando las acciones de la vida no admiten demora y tenemos que actuar de acuerdo con un criterio de lo que es probablemente mejor (ya que en política no existe seguridad metafísica), de todas maneras actuemos con firmeza y resolución, porque de otra manera nuestra propia indecisión asegura el fracaso.
Algunos otros de los pocos que se han opuesto a la decisión del partido han argumentado, como escribió un copartidario: "No entiendo cómo un partido que se dice ideológico, en la campaña apoyó a uno y adversó a otro y en la que viene los invierte. No sé qué clase de ideología es ésta. Será que todos no pensamos y seguiremos a la dirigencia como borregos. Lo veo completamente inmoral".
El copartidario conoce suficientemente a su partido y a sus copartidarios para saber que todo lo discutimos libremente, que no tenemos ni alma ni comportamiento de borregos. La decisión se ha venido discutiendo durante meses. Y el domingo la discutimos durante diez horas más en el Directorio, al cabo de lo cual la mayoría a favor de la decisión fue de aproximadamente 9 a 1.
La decisión sería contradictoria, no ideológica, sino políticamente, si los pre-candidatos no hubieran evolucionado desde 1999. Pero el uno evolucionó de la rebeldía que animaba su disposición a favor de una tercera fuerza hacía una ambigüedad con respecto a la presidenta Moscoso. Ni la apoya a fondo, ni la critica a fondo, a pesar de la comprobada ineptitud y de la corrupción generalizada que han marcado su gobierno en detrimento de los sectores pobres y medios del país. Si ahora pretendiera presentarse como oposición a su Gobierno, carecería de credibilidad. Mientras tanto, el otro pre-candidato maduró en su liderazgo, afianzando como Secretario General su propia iniciativa con respecto a la vieja guardia de su partido e incluso al ex - Presidente más reciente. Está demostrando un talante de mucha más accesiblilidad, diálogo y calma, en una palabra más compatible con la cultura del civilismo democrático que prevalece en el país. Y la experiencia del Acuerdo Meta con el PRD resultó mucho más satisfactoria que la experiencia de la alianza con el Partido Arnulfista de 1989 a 1991 y que la experiencia del acuerdo con el candidato que apoyamos en 1999, en cuanto al cumplimiento de lo acordado y en cuanto al mutuo respeto institucional entre las partes.
La decisión habría sido inmoral si comprobando que los candidatos habían evolucionado, el uno para contradecir su posición política fundamental y asociarse al fracaso del actual Gobierno y el otro para mejorar significativamente la suya, manteniéndose en oposición al actual Gobierno, no hubiéramos tenido el coraje de modificar nuestra propia posición con respecto a ellos. Tan moral es cambiar de posición cuando las circunstancias cambian sustancialmente, cómo sería no cambiar cuando no ha habido cambios importantes. La terquedad en el inmovilismo no es de por sí misma una virtud. Puede ser un grave defecto. Lo sensato y razonable en casos como éstos es tener el valor de innovar por el bien común del país.
(ariyan@sinfo.net)
En las bandas no existen líderes, hay una especie de confrontación permanente para demostrar quién hace lo más atrevido y arriesgado. Y es que para ellos "el que sabe, paga" o "coge lo suyo".
Kennet Perett .Es un hombre de aproximadamente 30 años, nació en la provincia de Colón y se crió en el barrio de Curundú. La mayoría de su juventud la pasó en la delincuencia en donde, según comentó, se "especializó" en el robo.
Desde hace cuatro años abandonó ese mundo que le marcó su cuerpo con más de una docena de balas dispersas en su anatomía.
Hace tres meses trabaja dentro del MINJUMNFA después de pasar por tres años de terapia y de demostrar que tenía una actitud de cambio y que ha sido perseverante en él.
Presta servicios generales, trabajos especiales para los murales del ministerio y hasta fotógrafo, es un hombre multifacético, sin dejar de lado que para otros que recién entran al programa es un ejemplo a seguir.
Es consciente de que no le puede pedir al país que haga algo por él, sino que por sí mismo debe hacer algo por el país, capacitándose. Es por ello que el próximo año ingresará a tercer año y seguirá tomando sus cursos de computadora, fotografía. Su deseo es superarse.
Le dejó un mensaje a todos los funcionarios: "Tenemos que velar por la seguridad de los niños". Según dijo, las exigencias de materiales y libros en los colegios donde asisten niños y jóvenes de escasos recursos los obliga a salir a la calle porque no tienen otra opción. "El dinero no les alcanza para los estudios".
En ese estado, manifestó, que los materialmente desposeídos quedan a merced de los delincuentes que los pueden inducir a hacer cualquier cosa porque no poseen una educación.
Bajo esta sencilla premisa Perett dijo que para cambiar la violencia hay que darle buena educación a los niños, pero sin exigirles algo que no está dentro de sus posibilidades económicas. Sentenció que Panamá es hermoso y con pocos habitantes, por lo que si todos trabajamos se logrará un mejor país.
A los jóvenes que piensan ingresar en pandillas delincuenciales les dijo que no lo hagan. "Las pandillas dejan destrucción, muerte y soledad. Si no tienen qué hacer o a dónde recurrir, vengan acá que nosotros veremos cómo los ayudamos", dijo, no sin antes mostrarnos las cicatrices que los orificios de bala le dejaron en su cuerpo.
Humberto Rodríguez. Es un joven de 24 años, vive en el sector ubicado entre Samaria y Mano de Piedra, en el distrito de San Miguelito. Por 14 años estuvo ligado a una pandilla e incluso fue a parar a la cárcel. Desde que tenía 13 años empezó su vida delictiva, a la que ingresó por dejarse llevar por "los amiguitos". Allí robó autos, hurtó y no sentía ningún escrúpulo en tomar un arma y arrebatarle la vida a otro ser humano.
222 "Jóvenes en búsqueda de oportunidades" ha beneficiado a más de 1,000 jóvenes, de los cuales un 70% proviene de pandillas juveniles o de los centros penitenciales y un 30% que no ha tenido problemas legales previos.
Pero hoy su vida es distinta. Hace un año asiste al programa, inicialmente como voluntario y poco a poco se le dio la oportunidad de trabajar en el Departamento de Compras del MINJUMNFA.
"Tengo un futuro por delante y quiero aprovechar la oportunidad que se me da en un 100%", sentenció, al tiempo que informó que continuará a partir del próximo año su carrera en Derecho.
Livia Agrajales de Araúz. Desperdició toda su niñez y juventud en una banda, pero hoy es una madre de familia responsable, residente en el barrio de San Joaquín. La experiencia de ella no fue sólo de pertenecer a una banda. Livia recuerda que en esos tiempos se enredó en una balacera donde su chofer perdió la vida. Y es que según nos comenta, era "una capa", vendía droga en Panamá y la llevaba a otros países.
Pero esos tiempos quedaron atrás, comprendió que tenía que salir de allí porque sabía que el final de esa vida era "la cárcel o la muerte". "Retírense a tiempo", le aconseja a los jóvenes que van por el camino de las bandas y la violencia.
Esta nueva experiencia le permitió aconsejar a su hijo adolescente, quien pertenecía a una banda y que hoy gracias a su madre también es parte del programa "Jóvenes en búsqueda de oportunidades". Livia lleva tres años fuera de las bandas y hoy es parte del equipo que lleva adelante el programa.
Generalmente los comentarios posteriores al Directorio han sido positivos. Ni en el Directorio ni posteriormente las aisladas voces críticas han cuestionado la prioridad concedida a lo programático, ni la necesidad de un buen gobierno después del desastre que representa el actual, ni el reconocimiento de que sólo a partir de la oposición política al Gobierno arnulfista ejercida durante todo el período de 1999 a 2004 se está en condiciones de ofrecer una propuesta para un buen gobierno en el próximo período, ni tampoco que esta propuesta ha de tomar en cuenta la opinión de las principales organizaciones de la sociedad civil. Todo eso se acepta.
Las críticas, más bien atenuadas a la decisión del Partido Popular, han sido de dos tipos. Algunos la han considerado inoportuna, pues argumentan que el partido debiera haber esperado más para ver si no surgía una mejor alternativa. En realidad, no puede surgir una nueva alternativa desde la oposición al Gobierno actual, pues el PRD y el Partido Popular son los únicos partidos que, a la par de connotados independientes, han formulado críticas de fondo a la carencia de políticas, más que a las políticas durante todo el período de la Presidenta Moscoso. Y si se le quiere dar de verdad toda su importancia a lo programático y a las consultas con la sociedad civil, teníamos que comenzar cuanto antes.
Por otra parte, ¿con qué autoridad se quejan los seguidores del Ing. Vallarino de que él ha estado retrasado en su candidatura por los obstáculos que ha puesto la Presidenta a que él ingrese al Partido Arnulfista, gracias a su mal adquirida mayoría parlamentaria? En efecto, ella la ha usado para modificar el Código Electoral de manera a no estar obligada a celebrar primarias y a prohibir que quien pierda una primaria en un partido pueda participar en la primaria de otro partido, cerrándole así el paso a su candidatura en dicho partido o condicionándola gravemente. Pero, hacía poco tiempo que él la había elogiado por su capacidad política en lograr esa mayoría, aunque era de público conocimiento que para ello había recurrido a los métodos más turbios del tradicionalismo político. Fue ingenuo de su parte creer que lo que se había conseguido tan vergonzosamente, se utilizaría para propósitos virtuosos o se utilizaría contra otros y no contra él.
Cabe añadir que para el propio Partido Popular la espera en la indecisión no le permitía proyectarse alto y claro de cara al 2004, sino que lo consumía en un tira y jala interminable. Con la decisión que ha tomado, el partido puede recomenzar desde ya a perfilarse con firmeza y precisión. Si no hemos estado dispuestos a esperar que el candidato que apoyamos en 1999 salga de su dilema hamletiano ("to be or not to be"), es porque la experiencia que tuvimos con él, la vez pasada, nos demostró una ausencia de liderazgo propiamente político, estable y coherente, que él necesitaría más que nadie si fuera postulado por un partido que otra persona controla (si fuera el candidato arnulfista) o si encabezara una alianza muy heterogénea y probablemente en minoría en la Asamblea. Por lo contrario, lo que el Partido Popular necesitaba era decisión y arrojo para reencontrar su camino hacia la vitalidad y el crecimiento. Y eso es lo que ha demostrado el domingo pasado. Ahora lo que tenemos que hacer es trabajar en la organización y el proselitismo.
Seguimos así la recomendación de Descartes en El Discurso del Método , quien recomienda que cuando las acciones de la vida no admiten demora y tenemos que actuar de acuerdo con un criterio de lo que es probablemente mejor (ya que en política no existe seguridad metafísica), de todas maneras actuemos con firmeza y resolución, porque de otra manera nuestra propia indecisión asegura el fracaso.
Algunos otros de los pocos que se han opuesto a la decisión del partido han argumentado, como escribió un copartidario: "No entiendo cómo un partido que se dice ideológico, en la campaña apoyó a uno y adversó a otro y en la que viene los invierte. No sé qué clase de ideología es ésta. Será que todos no pensamos y seguiremos a la dirigencia como borregos. Lo veo completamente inmoral".
El copartidario conoce suficientemente a su partido y a sus copartidarios para saber que todo lo discutimos libremente, que no tenemos ni alma ni comportamiento de borregos. La decisión se ha venido discutiendo durante meses. Y el domingo la discutimos durante diez horas más en el Directorio, al cabo de lo cual la mayoría a favor de la decisión fue de aproximadamente 9 a 1.
La decisión sería contradictoria, no ideológica, sino políticamente, si los pre-candidatos no hubieran evolucionado desde 1999. Pero el uno evolucionó de la rebeldía que animaba su disposición a favor de una tercera fuerza hacía una ambigüedad con respecto a la presidenta Moscoso. Ni la apoya a fondo, ni la critica a fondo, a pesar de la comprobada ineptitud y de la corrupción generalizada que han marcado su gobierno en detrimento de los sectores pobres y medios del país. Si ahora pretendiera presentarse como oposición a su Gobierno, carecería de credibilidad. Mientras tanto, el otro pre-candidato maduró en su liderazgo, afianzando como Secretario General su propia iniciativa con respecto a la vieja guardia de su partido e incluso al ex - Presidente más reciente. Está demostrando un talante de mucha más accesiblilidad, diálogo y calma, en una palabra más compatible con la cultura del civilismo democrático que prevalece en el país. Y la experiencia del Acuerdo Meta con el PRD resultó mucho más satisfactoria que la experiencia de la alianza con el Partido Arnulfista de 1989 a 1991 y que la experiencia del acuerdo con el candidato que apoyamos en 1999, en cuanto al cumplimiento de lo acordado y en cuanto al mutuo respeto institucional entre las partes.
La decisión habría sido inmoral si comprobando que los candidatos habían evolucionado, el uno para contradecir su posición política fundamental y asociarse al fracaso del actual Gobierno y el otro para mejorar significativamente la suya, manteniéndose en oposición al actual Gobierno, no hubiéramos tenido el coraje de modificar nuestra propia posición con respecto a ellos. Tan moral es cambiar de posición cuando las circunstancias cambian sustancialmente, cómo sería no cambiar cuando no ha habido cambios importantes. La terquedad en el inmovilismo no es de por sí misma una virtud. Puede ser un grave defecto. Lo sensato y razonable en casos como éstos es tener el valor de innovar por el bien común del país.
(ariyan@sinfo.net)
En las bandas no existen líderes, hay una especie de confrontación permanente para demostrar quién hace lo más atrevido y arriesgado. Y es que para ellos "el que sabe, paga" o "coge lo suyo".
Baja autoestima
Muchos han sido maltratados desde pequeños.
En su mayoría son hijos de madre joven y padre ausente.
Hay un cuadro criminal como antecedente en su familia, una persona con la cual el joven creció admirándola.
Escolaridad difícil.
Tiene una necesidad especial de afecto.
No tienen en su comunidad actividades positivas accesibles para ocupar el tiempo.
Kennet Perett .Es un hombre de aproximadamente 30 años, nació en la provincia de Colón y se crió en el barrio de Curundú. La mayoría de su juventud la pasó en la delincuencia en donde, según comentó, se "especializó" en el robo.
Desde hace cuatro años abandonó ese mundo que le marcó su cuerpo con más de una docena de balas dispersas en su anatomía.
Hace tres meses trabaja dentro del MINJUMNFA después de pasar por tres años de terapia y de demostrar que tenía una actitud de cambio y que ha sido perseverante en él.
Presta servicios generales, trabajos especiales para los murales del ministerio y hasta fotógrafo, es un hombre multifacético, sin dejar de lado que para otros que recién entran al programa es un ejemplo a seguir.
Es consciente de que no le puede pedir al país que haga algo por él, sino que por sí mismo debe hacer algo por el país, capacitándose. Es por ello que el próximo año ingresará a tercer año y seguirá tomando sus cursos de computadora, fotografía. Su deseo es superarse.
Le dejó un mensaje a todos los funcionarios: "Tenemos que velar por la seguridad de los niños". Según dijo, las exigencias de materiales y libros en los colegios donde asisten niños y jóvenes de escasos recursos los obliga a salir a la calle porque no tienen otra opción. "El dinero no les alcanza para los estudios".
En ese estado, manifestó, que los materialmente desposeídos quedan a merced de los delincuentes que los pueden inducir a hacer cualquier cosa porque no poseen una educación.
Bajo esta sencilla premisa Perett dijo que para cambiar la violencia hay que darle buena educación a los niños, pero sin exigirles algo que no está dentro de sus posibilidades económicas. Sentenció que Panamá es hermoso y con pocos habitantes, por lo que si todos trabajamos se logrará un mejor país.
A los jóvenes que piensan ingresar en pandillas delincuenciales les dijo que no lo hagan. "Las pandillas dejan destrucción, muerte y soledad. Si no tienen qué hacer o a dónde recurrir, vengan acá que nosotros veremos cómo los ayudamos", dijo, no sin antes mostrarnos las cicatrices que los orificios de bala le dejaron en su cuerpo.
Humberto Rodríguez. Es un joven de 24 años, vive en el sector ubicado entre Samaria y Mano de Piedra, en el distrito de San Miguelito. Por 14 años estuvo ligado a una pandilla e incluso fue a parar a la cárcel. Desde que tenía 13 años empezó su vida delictiva, a la que ingresó por dejarse llevar por "los amiguitos". Allí robó autos, hurtó y no sentía ningún escrúpulo en tomar un arma y arrebatarle la vida a otro ser humano.
222 "Jóvenes en búsqueda de oportunidades" ha beneficiado a más de 1,000 jóvenes, de los cuales un 70% proviene de pandillas juveniles o de los centros penitenciales y un 30% que no ha tenido problemas legales previos.
Pero hoy su vida es distinta. Hace un año asiste al programa, inicialmente como voluntario y poco a poco se le dio la oportunidad de trabajar en el Departamento de Compras del MINJUMNFA.
"Tengo un futuro por delante y quiero aprovechar la oportunidad que se me da en un 100%", sentenció, al tiempo que informó que continuará a partir del próximo año su carrera en Derecho.
Livia Agrajales de Araúz. Desperdició toda su niñez y juventud en una banda, pero hoy es una madre de familia responsable, residente en el barrio de San Joaquín. La experiencia de ella no fue sólo de pertenecer a una banda. Livia recuerda que en esos tiempos se enredó en una balacera donde su chofer perdió la vida. Y es que según nos comenta, era "una capa", vendía droga en Panamá y la llevaba a otros países.
Pero esos tiempos quedaron atrás, comprendió que tenía que salir de allí porque sabía que el final de esa vida era "la cárcel o la muerte". "Retírense a tiempo", le aconseja a los jóvenes que van por el camino de las bandas y la violencia.
Esta nueva experiencia le permitió aconsejar a su hijo adolescente, quien pertenecía a una banda y que hoy gracias a su madre también es parte del programa "Jóvenes en búsqueda de oportunidades". Livia lleva tres años fuera de las bandas y hoy es parte del equipo que lleva adelante el programa.