Declaración sobre la agresión a Yugoslavia
El pasado viernes (11 de junio de 1999) comparecimos ante el despacho de la señora Ligia Elizondo, Representante Residente y Coordinadora del Sistema de las Naciones Unidas, en compañía de los profesores Vicente Archibold, en su calidad como Coordinador Presidente de Servicio Paz y Justicia- Panamá (SERPAJ-Panamá) y Nicolás Jerome, Presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad de Panamá (APUDEP), con el objeto de hacerle llegar al Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, señor Kofi Annan, una Declaración sobre la Agresión a Yugoslavia, suscrita por un número plural de organismos, intelectuales, educadores y ciudadanos residentes en Panamá. La nota dirigida a la señora Elizondo fue suscrita por el licenciado Archibold, en nombre de SERPAJ-Panamá, y por el articulista, en representación de los firmantes, quienes solicitamos que la Declaración fuese considerada como documento oficial de la ONU y traducida a los idiomas oficiales de la entidad. SERPAJ tiene status consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.
La Declaración cumple el propósito de definir nuestra posición en torno a la agresión a Yugoslavia por parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y la misma consta de trece párrafos, que, de manera muy resumida, presentamos a continuación.
1. Los bombardeos a Yugoslavia constituyen un acto de agresión según la Declaración sobre la Definición de Agresión de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional. Por lo tanto, la agresión viola el orden jurídico internacional. Según la citada Declaración de la ONU, los agresores deben indemnizar a Yugoslavia por la totalidad de los daños y perjuicios.
2. La OTAN, con los Estados Unidos a la cabeza, agredieron a Yugoslavia sin contar con fundamento jurídico de ninguna naturaleza, incluida la autorización del Consejo de Seguridad de la Organización, por lo cual los agresores han violado la Carta de la ONU y, en particular, el Capítulo VII.
3. Los EE.UU.-OTAN seleccionaron como objetivos de sus ataques no solamente instalaciones, recursos y fuerzas militares sino también poblados, hospitales, escuelas, granjas, fábricas, acueductos, hidroeléctricas, refinerías y depósitos de combustible, penitenciarías, estaciones de radio y televisión, aeropuertos civiles, puentes, parques naturales, iglesias y mezquitas monumentos históricos, ferrocarriles, embajadas de China y países europeos, etc.
4. La agresión a Yugoslavia ha producido miles de víctimas y la destrucción de la mayor parte del aparato productivo, con la consecuente desaparición masiva de las fuentes de trabajo y subsistencia de la población, al punto que se registra una disminución del 50 por ciento del Producto Interno Bruto y unas siete décadas de retroceso en el desarrollo nacional.
5. La agresión viola fundamentales Convenios que garantizan los derechos humanos tanto en tiempo de paz como de guerra, entre ellos el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Declaración de los Principios de Derecho Internacional concernientes a la Amistad y la Cooperación entre los Pueblos" y los Convenios de Ginebra, "por lo cual los Estados de la OTAN y sus representantes, con los Estados Unidos a la cabeza, son responsables de crímenes de guerra, de lesa humanidad y delitos contra la paz y el derecho internacional".
6. La agresión de la OTAN, lejos de resolver, ha agravado la tragedia de los kosovares de origen albanés.
7. El pretendido propósito de poner fin a la violación de los derechos de los kosovares de origen albanés es una tarea que no le corresponde a la OTAN sino a las Naciones Unidas en su conjunto.
8. Los países vecinos a Yugoslavia que prestaron sus territorios para lanzar la agresión son también responsables de ese mismo delito conforme al Derecho Internacional.
9. Los organismos y personas firmantes de la Declaración apoyan la demanda presentada por Yugoslavia ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya y piden que dicha Corte dicte medidas provisionales de resguardo para proteger la soberanía de Yugoslavia y emita un fallo condenatorio de la agresión.
10. La comunidad internacional debe exigir un cese definitivo de la agresión y no solo una suspensión de los bombardeos, además de una solución negociada y no impuesta que guarde armonía con el Derecho Internacional.
11. Los responsables de violaciones masivas de los derechos humanos de los kosovares de origen albanés, así como los Estados agresores de la OTAN deben comparecer ante tribunales internacionales de justicia para que sus delitos no queden impunes.
12. Los organismos y personas firmantes de la Declaración manifiestan su rechazo a los planes de convertir a la OTAN en un "instrumento militar de intervención y agresión sin límites de ninguna clase, en violación de la Carta de la ONU y el Derecho Internacional y en clara amenaza a la paz y la seguridad internacionales".
13. Los organismos y personas firmantes de la Declaración apoyan "todo esfuerzo tendiente a fortalecer el rol de la ONU como principal garante de la paz y la seguridad internacionales, así como responsable primordial en la solución de conflictos de cualquier otra naturaleza que pongan en peligro la pacífica convivencia entre Estados y pueblos del mundo".
La Declaración lleva la firma de cientos de personas, sea en representación de organismos o en nombre propio. Entre ellas se encuentran, además de quienes hicimos entrega de la Declaración, los siguientes: Asociación de Maestros Independientes Auténtica (AMIA, profesor Luis López); Cátedra UNESCO Cultura de Paz, del Consejo de Rectores de Panamá (profesora Anayansi Turner, Coordinadora); licenciado Juan Antonio Tack, ex Ministro de Relaciones Exteriores; profesor Roko Setka, ex embajador en Yugoslavia; Consejo Nacional de Defensa de la Soberanía y la Paz (licenciado Marcelino Jaén, Presidente); Centro de Acción Social de Panamá (CEASPA), profesor Raúl Leis; Frente Reformista de Educadores de Panamá (FREP); Instituto Cultural Panameño-Arabe (Julio Yao, Vicepresidente); Nelva Reyes, dirigente magisterial; Eduardo Herrera Hassán (coronel retirado); profesores Roberto Méndez, Manuel F. Zárate, Reymundo Gurdián Guerra, Emma Mendoza, Rafael Ruiloba, Virgilio Periñán (CO.PRE.SO), Everardo Bósquez, Víctor Caballero, José Alvaro y muchas firmas más.
La Declaración está abierta a la adhesión de nacionales y extranjeros, cuyas firmas serán notificadas a la Secretaría General de las Naciones Unidas.
La Declaración cumple el propósito de definir nuestra posición en torno a la agresión a Yugoslavia por parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y la misma consta de trece párrafos, que, de manera muy resumida, presentamos a continuación.
1. Los bombardeos a Yugoslavia constituyen un acto de agresión según la Declaración sobre la Definición de Agresión de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional. Por lo tanto, la agresión viola el orden jurídico internacional. Según la citada Declaración de la ONU, los agresores deben indemnizar a Yugoslavia por la totalidad de los daños y perjuicios.
2. La OTAN, con los Estados Unidos a la cabeza, agredieron a Yugoslavia sin contar con fundamento jurídico de ninguna naturaleza, incluida la autorización del Consejo de Seguridad de la Organización, por lo cual los agresores han violado la Carta de la ONU y, en particular, el Capítulo VII.
3. Los EE.UU.-OTAN seleccionaron como objetivos de sus ataques no solamente instalaciones, recursos y fuerzas militares sino también poblados, hospitales, escuelas, granjas, fábricas, acueductos, hidroeléctricas, refinerías y depósitos de combustible, penitenciarías, estaciones de radio y televisión, aeropuertos civiles, puentes, parques naturales, iglesias y mezquitas monumentos históricos, ferrocarriles, embajadas de China y países europeos, etc.
4. La agresión a Yugoslavia ha producido miles de víctimas y la destrucción de la mayor parte del aparato productivo, con la consecuente desaparición masiva de las fuentes de trabajo y subsistencia de la población, al punto que se registra una disminución del 50 por ciento del Producto Interno Bruto y unas siete décadas de retroceso en el desarrollo nacional.
5. La agresión viola fundamentales Convenios que garantizan los derechos humanos tanto en tiempo de paz como de guerra, entre ellos el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Declaración de los Principios de Derecho Internacional concernientes a la Amistad y la Cooperación entre los Pueblos" y los Convenios de Ginebra, "por lo cual los Estados de la OTAN y sus representantes, con los Estados Unidos a la cabeza, son responsables de crímenes de guerra, de lesa humanidad y delitos contra la paz y el derecho internacional".
6. La agresión de la OTAN, lejos de resolver, ha agravado la tragedia de los kosovares de origen albanés.
7. El pretendido propósito de poner fin a la violación de los derechos de los kosovares de origen albanés es una tarea que no le corresponde a la OTAN sino a las Naciones Unidas en su conjunto.
8. Los países vecinos a Yugoslavia que prestaron sus territorios para lanzar la agresión son también responsables de ese mismo delito conforme al Derecho Internacional.
9. Los organismos y personas firmantes de la Declaración apoyan la demanda presentada por Yugoslavia ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya y piden que dicha Corte dicte medidas provisionales de resguardo para proteger la soberanía de Yugoslavia y emita un fallo condenatorio de la agresión.
10. La comunidad internacional debe exigir un cese definitivo de la agresión y no solo una suspensión de los bombardeos, además de una solución negociada y no impuesta que guarde armonía con el Derecho Internacional.
11. Los responsables de violaciones masivas de los derechos humanos de los kosovares de origen albanés, así como los Estados agresores de la OTAN deben comparecer ante tribunales internacionales de justicia para que sus delitos no queden impunes.
12. Los organismos y personas firmantes de la Declaración manifiestan su rechazo a los planes de convertir a la OTAN en un "instrumento militar de intervención y agresión sin límites de ninguna clase, en violación de la Carta de la ONU y el Derecho Internacional y en clara amenaza a la paz y la seguridad internacionales".
13. Los organismos y personas firmantes de la Declaración apoyan "todo esfuerzo tendiente a fortalecer el rol de la ONU como principal garante de la paz y la seguridad internacionales, así como responsable primordial en la solución de conflictos de cualquier otra naturaleza que pongan en peligro la pacífica convivencia entre Estados y pueblos del mundo".
La Declaración lleva la firma de cientos de personas, sea en representación de organismos o en nombre propio. Entre ellas se encuentran, además de quienes hicimos entrega de la Declaración, los siguientes: Asociación de Maestros Independientes Auténtica (AMIA, profesor Luis López); Cátedra UNESCO Cultura de Paz, del Consejo de Rectores de Panamá (profesora Anayansi Turner, Coordinadora); licenciado Juan Antonio Tack, ex Ministro de Relaciones Exteriores; profesor Roko Setka, ex embajador en Yugoslavia; Consejo Nacional de Defensa de la Soberanía y la Paz (licenciado Marcelino Jaén, Presidente); Centro de Acción Social de Panamá (CEASPA), profesor Raúl Leis; Frente Reformista de Educadores de Panamá (FREP); Instituto Cultural Panameño-Arabe (Julio Yao, Vicepresidente); Nelva Reyes, dirigente magisterial; Eduardo Herrera Hassán (coronel retirado); profesores Roberto Méndez, Manuel F. Zárate, Reymundo Gurdián Guerra, Emma Mendoza, Rafael Ruiloba, Virgilio Periñán (CO.PRE.SO), Everardo Bósquez, Víctor Caballero, José Alvaro y muchas firmas más.
La Declaración está abierta a la adhesión de nacionales y extranjeros, cuyas firmas serán notificadas a la Secretaría General de las Naciones Unidas.