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Decomisos


Son constantes las noticias sobre el hallazgo y la incautación, por parte de las autoridades de salud, de productos medicinales y alimenticios que se ofrecen al público en venta no aptos para el consumo, sea por vigencia vencida, por descomposición o carencia de la aprobación sanitaria. Aplaudimos esa labor y las instamos a no cejar. Nos alegra también que estén descubriendo la oferta de carne de res de dudosa procedencia, y muy posiblemente del cuatrerismo. En estos casos no debe ser suficiente la incautación. Es preciso tratar de establecer quiénes se la surten a los vendedores que la tienen en venta para el público. Si se resisten a delatarlos, no debe bastar con advertirles que serán perseguidos no sólo por vender carne puesta ilegalmente, sino como encubridores del delito. Y mejor y de verdadera eficacia sería negociar con ellos para que se beneficiaran mediante apreciable rebaja de la pena que les correspondería pagar como encubridores si los delatan, ya que los más importantes zorros a cazar son los cuatreros. Difícilmente guardarían silencio.

Uno de las cosas que más contribuye a estimular la delincuencia es la lenidad de nuestra legislación penal. Si bien los castigos no deben ser exageradamente rigurosos, no menos cierto es que deben ser severos.

La ganadería es una de las actividades más importantes del país, por lo que debe ser celosamente protegida. Merece la pena que la Asociación Nacional de Ganaderos explore qué se puede hacer en este caso.

101 años de Panamá América

 
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