Decrece la garantía del gobierno
Cuando un partido (o coalición de partidos) llega al poder para subsanar las supuestas fallas de otro gobierno después de cinco años de gestión, no tiene más que decir en el momento solemne de poner la mano sobre el timón, ¿cómo podrá ser recibido con esperanza? Tal vez así sucedió hace dos años, cuando ascendió al poder el gobierno de "Unión por Panamá", dirigido por la presidenta Mireya Moscoso. Se ha alabado, no obstante, la composición de dicho gobierno como se alaba un menú bien dispuesto. ¿Hay razón para ello? Nosotros no nos reconocemos el menor derecho a andar calibrando los valores morales e intelectuales de las personas que componen el actual gobierno. Solamente nos reservamos la opción de hacerlo en atención a sus desempeños, a sus palabras o actos concretos y notorios.
¿Por qué se le loa? Porque en él figuraban dos hombres como "asesores" -Mario Galindo y Roberto Eisenmann- que han logrado crearse un ámbito de respeto y autoridad. Para ellos fueron sinceramente homenajes de reconocimiento. Pero nótese los efectos de ese encomio para el resto del gobierno.
Resulta que el gobierno de "Unión por Panamá", el supuesto "gobierno de los pobres", para entrar con buen pie en la opinión pública, necesitó del crédito personal de dos hombres, uno de los cuales -el señor Eisenmann-más que pertenecer a partido político alguno es en política un egregio transeúnte. Y eso, que con razón mereció al principio momentos de aplausos, anuncia, en rigor, 22 meses de desilusión y desventuras para el connotado empresario y para la sociedad panameña. Todo ello lo resume el contenido de la renuncia del ex asesor presidencial (Ad-honorem), señor Eisenmann, publicada en el diario La Prensa (4 de julio de 2001).
En cuanto al Dr. Mario Galindo, suponemos que, tal vez, no podrá durar en el cargo de asesor presidencial, porque un hombre no puede realizar una política solitariamente, sin contar con el necesario apoyo oficial del gobierno, que con él tenga una solidaridad largamente preparada y ardientemente sentida. De modo que, en realidad, los señores Galindo y Eisenmann, sólo han prestado en garantía personal a este gobierno, lo que equivale al decir español: "Como el torero rico presta al pobre su capota de lentejuelas, para hacer el paseo".
La renuncia del señor Eisenmann, pues, merma la garantía del gobierno de "Unión por Panamá", aunque cualquier que sea la posición y aún la catadura, pueden hacer bien a su país todos los hombres y mujeres que posean una cierta fortuna de autoridad moral. Pero exentos de ésta no pueden hacer sino daño, cuantas fueren sus privadas virtudes.
¿Por qué se le loa? Porque en él figuraban dos hombres como "asesores" -Mario Galindo y Roberto Eisenmann- que han logrado crearse un ámbito de respeto y autoridad. Para ellos fueron sinceramente homenajes de reconocimiento. Pero nótese los efectos de ese encomio para el resto del gobierno.
Resulta que el gobierno de "Unión por Panamá", el supuesto "gobierno de los pobres", para entrar con buen pie en la opinión pública, necesitó del crédito personal de dos hombres, uno de los cuales -el señor Eisenmann-más que pertenecer a partido político alguno es en política un egregio transeúnte. Y eso, que con razón mereció al principio momentos de aplausos, anuncia, en rigor, 22 meses de desilusión y desventuras para el connotado empresario y para la sociedad panameña. Todo ello lo resume el contenido de la renuncia del ex asesor presidencial (Ad-honorem), señor Eisenmann, publicada en el diario La Prensa (4 de julio de 2001).
En cuanto al Dr. Mario Galindo, suponemos que, tal vez, no podrá durar en el cargo de asesor presidencial, porque un hombre no puede realizar una política solitariamente, sin contar con el necesario apoyo oficial del gobierno, que con él tenga una solidaridad largamente preparada y ardientemente sentida. De modo que, en realidad, los señores Galindo y Eisenmann, sólo han prestado en garantía personal a este gobierno, lo que equivale al decir español: "Como el torero rico presta al pobre su capota de lentejuelas, para hacer el paseo".
La renuncia del señor Eisenmann, pues, merma la garantía del gobierno de "Unión por Panamá", aunque cualquier que sea la posición y aún la catadura, pueden hacer bien a su país todos los hombres y mujeres que posean una cierta fortuna de autoridad moral. Pero exentos de ésta no pueden hacer sino daño, cuantas fueren sus privadas virtudes.