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Definiendo nuestra política exterior


Siempre les digo a mis estudiantes que la política exterior de nuestro país a lo largo de los años ha tenido un permanente signo definido en la misma y en la cual la égida de los Estados Unidos ha tenido a Panamá bajo el denominado “paraguas del Pentágono” que nos hizo sufrir una invasión militar para liberarnos de una narcodictadura en donde la violación de los derechos humanos y la falta de democracia imperaban en nuestra nación.

Por ello, es una verdad de perogrullo que la política exterior de Panamá ha estado sometida a una constante presión por parte del “Coloso del Norte” y los distintos gobiernos, independientemente de su signo político u orientación ideológica, han seguido sus lineamientos en materia de cooperación judicial, libre comercio y lucha contra el terrorismo en los distintos foros internacionales y suscribiendo acuerdos bilaterales de seguridad para combatir el narcotráfico, entre otros.

Así pues, el Presidente Martinelli y su Canciller Varela han definido desde la derecha su cercanía a la política exterior de la administración Obama en votaciones puntuales en Naciones Unidas en temas relativos a las paz en Medio Oriente y apoyando las posturas de Israel, pero con una atenuación al momento de criticar la situación de los derechos humanos en Cuba y Venezuela, en donde se ha mantenido en una relación de mutuo respeto que ha permitido, a pesar de ciertas discrepancias, tener un diálogo un tanto más fluido de lo que inicialmente hubiésemos podido imaginar.

En esencia, la actual política exterior de Panamá está enmarcada en un pragmatismo necesario para las actuales circunstancias globales y regionales en donde el “péndulo ideológico” debe dar paso a los intereses nacionales, motivo sine qua non de nuestras relaciones internacionales, con el fin de dejar atrás esa política de neutralidad desfazada para poder empezar a tener un protagonismo necesario y de liderazgo tomando partido y beligerancia en las distintas crisis internacionales.

Solo así se puede explicar el éxito con que se ha podido manejar el tema de seguridad con México y Colombia, o el liderazgo mostrado en torno a la crisis en Honduras o el apoyo de Venezuela y Cuba a la propuesta panameña de ofrecer a nuestro país como sede para el establecimiento de un nuevo mecanismo para la concertación regional en América Latina y el Caribe.

La errática política internacional de la anterior administración en donde por errores absurdos no se logró la ratificación del TPC con los Estados Unidos y que causaron las pérdidas de las preferencias arancelarias con la Unión Europea ha dado paso a una defensa integral de nuestro centro financiero internacional y a una adecuada promoción comercial de nuestros productos y servicios en la esfera internacional, con lo cual poco a poco se empiezan a ver los cambios en nuestra política exterior.

101 años de Panamá América

 
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