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Déjalo para el próximo gobierno


Cada día me sorprendo más cuando escucho, en los canales de televisión nacional, entrevistas a funcionarios de alta jerarquía del actual gobierno PRD, cacareando con palabras rebuscadas y justificando ante la ciudadanía sus gestiones al frente de tal o cual ministerio. Lo cierto, es que entre lo dicho y lo hecho hay buen trecho. Un ejemplo claro es el ministro de Obras Públicas.

Ya no recuerdo desde qué fecha todos los panameños se preguntan: “¿Ya se pagaron los corredores norte o sur?”, sin que hasta ahora tengamos una respuesta satisfactoria al respecto. Me entero, entonces, en la entrevista realizada al ministro, que se sometió a concurso la auditoría por parte de una firma de Contadores Públicos Autorizados para demostrar cómo anda la cosa con los pagos, pero fue declarada desierta. Ahora indica el susodicho que eso lo trate el próximo gobierno. También dejó para el próximo gobierno el mantenimiento de la cinta costera, ya que el alcalde Navarro, miembro de su mismo partido político, le indicó que no había presupuesto. La verdad, me sorprende la falta de coordinación que existió para semejante obra.

Otra de las obra millonarias ha sido el cambio de los nuevos sistemas inteligentes de semáforos instalados en la capital, que de inteligentes no tienen nada, y, para ejemplo, señalaré el semáforo del cruce de Camino de la Amistad, Albrook y Clayton, donde salir de esas áreas se ha transformado en un vía crucis para todos los residentes y aquellos que utilizan estas calles tan importantes. Lo que antes demoraba de cinco a diez minutos, hoy es una eternidad. Pero eso no importa, ese problema déjaselo para el gobierno que viene.

Es verdad, señor Ministro, deje todo para el próximo gobierno. Deje que ese gobierno que entrará el 1 de julio se encargue de realizar todas las auditorías sobre los proyectos realizados, y que verifiquen la justificación de todas las adendas que, según tengo entendido, se han hecho a casi todos los contratos como una práctica general; justificadas o no eso no me corresponde decirlo, sino al próximo gobierno.

El pueblo no quiere caserías de brujas, lo que queremos es que cada centavo gastado haya sido utilizado en debida forma. No estoy criticando los avances que se tengan en este país, pero lo que sí no se puede tolerar es que, so pretexto de dichas mejoras, a las infraestructuras existan dudas en la ciudadanía sobre el manejo de los fondos públicos. Ya lo dijo el Contralor General, “por qué el apuro de pagar antes de que se terminen las obras” …¡Dios mío! …Y digo yo... ¿y eso cuándo se ha visto?

El gobierno que viene no debe distraer la labor para el cumplimiento de sus promesas al pueblo, pero tampoco debe olvidar ni permitir que ningún contrato, obra, o gastos realizados al presupuesto de manera irregular, pasen por alto sin su respectivo castigo.

101 años de Panamá América

 
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