Dejando atrás el miedo
Una vez más, como en Sudáfrica, El Salvador y Ucrania, la democracia demostró ser más fuerte que el miedo.
Aunque la heroica votación por la libertad aquí en Iraq nos inspiró un sentimiento de humildad, no nos sorprendió. Desde la transición a la soberanía de Iraq hace siete meses, hemos visto manifestaciones diarias del valor y la determinación iraquíes.
A pesar de los ataques de terroristas e insurgentes -en realidad, en parte debido a ellos- los iraquíes estaban decididos a dejar su marca en la historia. Aún así, es imposible exagerar la valentía desplegada cuando la gente salió de sus casas armada sólo con sus convicciones.
Hay veintenas de ejemplos del indomable espíritu iraquí. Un grupo de mujeres marchaba cantando "No tenemos miedo", y desafiaba a los insurgentes a que las abatieran. Después de que algunos disparos de mortero cayeron cerca de un sitio de votación, los votantes salieron de la fila para ayudar a los heridos. Una vez que se ocuparon de ellos, volvieron a la fila.
El presidente Bush dijo que "el pueblo de Iraq le ha hablado al mundo, y el mundo oye la voz de la libertad desde el centro del Medio Oriente". Era una voz por largo tiempo enmudecida por la tiranía del antiguo régimen, pero que ahora se oye resonar gracias a los extraordinarios esfuerzos de tanta gente extraordinaria. La primera y esencial línea de defensa la formaron los iraquíes con importante apoyo de la coalición. Fue un día de orgullo para los soldados y policías iraquíes, y un día de orgullo para aquellos de nosotros que trabajamos con empeño para ayudar a adiestrar y equiparlos a fin de que preservaran y protegieran la preciosa soberanía iraquí.
Además de estos increíblemente capaces, valientes y patriotas iraquíes, todos los países de la coalición, las Naciones Unidas, la Unión Europea y muchas organizaciones no gubernamentales y voluntarios ayudaron a hacer un éxito de las elecciones. Así lo hicieron los periodistas que escribieron la crónica de esta victoria de los votos sobre las balas, y no pasemos por alto los esfuerzos hercúleos e indispensables de los militares, diplomáticos, civiles y contratistas norteamericanos. Pero cuando se cuenten los votos, será evidente que la voz que se oyó ese domingo era, sin disputa, de carácter iraquí. Los miembros de la Asamblea de Transición crearán un nuevo gobierno, redactarán una constitución y, luego de su ratificación, celebrarán otra elección para seleccionar un gobierno permanente, no un gobierno interino o de transición.
Este progreso no es una buena noticia para aquellos que buscan desesperadamente desbaratar el proceso electoral. El pueblo iraquí ahora ha mirado el terrorismo a la cara y lo ha desafiado, dejando atrás el miedo.
Iraq tiene por delante retos difíciles. Ningún proceso constitucional es fácil. Las características y valores enunciados en la Resolución 1546 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas - "un Iraq federal, democrático, pluralista y unificado, en el que haya pleno respeto a los derechos políticos y humanos"- pondrán a prueba la voluntad y el valor de Iraq. Son los elementos indispensables de un Iraq en el que prevalezca el imperio del derecho, se haga justicia y se garantice la libertad. En último término, así es como se eliminará la insurgencia virulenta que acosa a Irak: socavando cualquier justificación de la violencia mediante el ofrecimiento a todos de un sistema justo y abierto de cooperación y participación políticas.
En Iraq la democracia naciente seguirá requiriendo, lo sabemos, el apoyo constante de sus amigos en la comunidad mundial, pero esperamos con interés cooperar con el gobierno iraquí de transición a medida que continúa con su misión. Para apoyar los esfuerzos de Iraq, EU y la coalición harán cualquier esfuerzo mediante la diplomacia, la cooperación en materia de seguridad, el desarrollo económico y la ayuda a la reconstrucción, y el tipo de contactos internacionales que fortalecen la sociedad civil.
Después de haber visto a los iraquíes apelar al valor y la resolución para llevar a cabo su primera elección nacional libre en décadas, no necesitamos más motivaciones para responder en la misma forma. Los iraquíes se merecen nuestros continuos y mejores esfuerzos, y ese es el compromiso que Estados Unidos (EU) y la Fuerza Multinacional-Iraq se honran en contraer.
(*)Casey, Jr. es comandante de las Fuerzas Multinacionales y Negroponte es embajador de EU en Irak.
Aunque la heroica votación por la libertad aquí en Iraq nos inspiró un sentimiento de humildad, no nos sorprendió. Desde la transición a la soberanía de Iraq hace siete meses, hemos visto manifestaciones diarias del valor y la determinación iraquíes.
A pesar de los ataques de terroristas e insurgentes -en realidad, en parte debido a ellos- los iraquíes estaban decididos a dejar su marca en la historia. Aún así, es imposible exagerar la valentía desplegada cuando la gente salió de sus casas armada sólo con sus convicciones.
Hay veintenas de ejemplos del indomable espíritu iraquí. Un grupo de mujeres marchaba cantando "No tenemos miedo", y desafiaba a los insurgentes a que las abatieran. Después de que algunos disparos de mortero cayeron cerca de un sitio de votación, los votantes salieron de la fila para ayudar a los heridos. Una vez que se ocuparon de ellos, volvieron a la fila.
El presidente Bush dijo que "el pueblo de Iraq le ha hablado al mundo, y el mundo oye la voz de la libertad desde el centro del Medio Oriente". Era una voz por largo tiempo enmudecida por la tiranía del antiguo régimen, pero que ahora se oye resonar gracias a los extraordinarios esfuerzos de tanta gente extraordinaria. La primera y esencial línea de defensa la formaron los iraquíes con importante apoyo de la coalición. Fue un día de orgullo para los soldados y policías iraquíes, y un día de orgullo para aquellos de nosotros que trabajamos con empeño para ayudar a adiestrar y equiparlos a fin de que preservaran y protegieran la preciosa soberanía iraquí.
Además de estos increíblemente capaces, valientes y patriotas iraquíes, todos los países de la coalición, las Naciones Unidas, la Unión Europea y muchas organizaciones no gubernamentales y voluntarios ayudaron a hacer un éxito de las elecciones. Así lo hicieron los periodistas que escribieron la crónica de esta victoria de los votos sobre las balas, y no pasemos por alto los esfuerzos hercúleos e indispensables de los militares, diplomáticos, civiles y contratistas norteamericanos. Pero cuando se cuenten los votos, será evidente que la voz que se oyó ese domingo era, sin disputa, de carácter iraquí. Los miembros de la Asamblea de Transición crearán un nuevo gobierno, redactarán una constitución y, luego de su ratificación, celebrarán otra elección para seleccionar un gobierno permanente, no un gobierno interino o de transición.
Este progreso no es una buena noticia para aquellos que buscan desesperadamente desbaratar el proceso electoral. El pueblo iraquí ahora ha mirado el terrorismo a la cara y lo ha desafiado, dejando atrás el miedo.
Iraq tiene por delante retos difíciles. Ningún proceso constitucional es fácil. Las características y valores enunciados en la Resolución 1546 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas - "un Iraq federal, democrático, pluralista y unificado, en el que haya pleno respeto a los derechos políticos y humanos"- pondrán a prueba la voluntad y el valor de Iraq. Son los elementos indispensables de un Iraq en el que prevalezca el imperio del derecho, se haga justicia y se garantice la libertad. En último término, así es como se eliminará la insurgencia virulenta que acosa a Irak: socavando cualquier justificación de la violencia mediante el ofrecimiento a todos de un sistema justo y abierto de cooperación y participación políticas.
En Iraq la democracia naciente seguirá requiriendo, lo sabemos, el apoyo constante de sus amigos en la comunidad mundial, pero esperamos con interés cooperar con el gobierno iraquí de transición a medida que continúa con su misión. Para apoyar los esfuerzos de Iraq, EU y la coalición harán cualquier esfuerzo mediante la diplomacia, la cooperación en materia de seguridad, el desarrollo económico y la ayuda a la reconstrucción, y el tipo de contactos internacionales que fortalecen la sociedad civil.
Después de haber visto a los iraquíes apelar al valor y la resolución para llevar a cabo su primera elección nacional libre en décadas, no necesitamos más motivaciones para responder en la misma forma. Los iraquíes se merecen nuestros continuos y mejores esfuerzos, y ese es el compromiso que Estados Unidos (EU) y la Fuerza Multinacional-Iraq se honran en contraer.
(*)Casey, Jr. es comandante de las Fuerzas Multinacionales y Negroponte es embajador de EU en Irak.