Del CEMIS a la Constituyente
La decisión de la Corte Suprema respecto al escandaloso caso CEMIS no me sorprende. Desde el momento en que el magistrado Hoyos no pudo hacer valer el proyecto de fallo que recomendaba la división del expediente y la ampliación de la investigación, se podía intuir que la decisión del pleno venía mayoritariamente adversa al deseo nacional de esclarecimiento de este sonado escándalo. Así fue. Seis a tres y lograron cerrar el caso, pero abriéndolo para que la opinión pública no descanse hasta hacer prevalecer la justicia, caiga quien caiga. El CEMIS sepultó a la Corte y a la precaria institucionalidad que teníamos en el país. Los salvamentos de voto serán, valga la redundancia, los salvamentos de los tres magistrados disidentes, sobre todo porque dejan al descubierto lo injurídico del fallo y lo que dicha sentencia en el fondo representa ante la incrédula opinión ciudadana.
Esta decisión, sumada a las desafiantes declaraciones del magistrado Cigarrüista, confirmando que "sí hubo soborno", tiene que dar pie para que el caso se reabra y se refuerce la actuación de la procuradora suplente al pedir la reconsideración de la decisión. Siento que el país y su sociedad comienzan a agitarse. En un acto que requiere un buen análisis, disímiles y hasta antagónicas organizaciones de la sociedad civil han solicitado la renuncia de los dos magistrados y sus suplentes relacionados con el tema del soborno y la del procurador de la Nación, presumo que por haber tenido la información completa de parte del señor Cigarrüista, la cual hasta monseñor Cedeño confirmó que tiene, ya bajo un dudoso secreto de confesión por haberlo el confesado hecho público. Me recuerda el inicio de la Cruzada Civilista. En 1987 vivíamos en plena dictadura, pero hoy? Es extremadamente grave todo lo que viene aconteciendo, sin consecuencias aparentes, hasta que algo imprevisto sirva de detonante y perderemos todos. Preocupa el deterioro y el descrédito en que han caído las más vitales instituciones nacionales, por decir lo menos, en adición a la poca seriedad de los involucrados al pretender seguir fungiendo, cada quien en su cargo, como si todo fuera mentira. El país conoce, bastante bien, todo lo que sucedió y todos los rumores, grabaciones y denuncias que, aunque no valgan formalmente como pruebas, apuntan directamente contra los mismos que buscan hoy darse baños de honestidad y transparencia, abusando de una ciudadanía cansada del descaro y del juega vivo. Pero lo peor de todo, que "exigen" investigaciones, seguros de que nada de esto pasará de ser un simple desplante noticioso. El sistema y sus componendas son sus principales aliados.
Ante la actual situación, se impone la convocatoria a una Asamblea Constituyente Paralela, siguiendo el modelo trabajado por el Foro 2020, que, además, reúne a un amplio sector de la sociedad civil y política del país. Sobre este aspecto, vemos cómo el país reaccionó rechazando la "propuesta" de uno de los candidatos presidenciales, el joven Torrijos, de pedir cambios constitucionales "ya", a través de la actual asamblea y la electa el 2 de mayo debido a que el país, según él, no resiste más. Tarde se viene a dar cuenta de la debacle en la que estamos, como tarde y despistado llega a plantear cambios constitucionales apurados, cuando hace escasas semanas los rechazaba por inconvenientes. Es inaceptable pretender que sea esta asamblea la que inicie los cambios profundos y se eliminen desde la cuestionada inmunidad hasta la serie de privilegios exagerados que mantienen, los legisladores y muchos otros más. Pero es natural que tanto el candidato del PRD como el del gobierno, le tengan temor a una constituyente, como la que convocará Guillermo Endara si el pueblo lo distingue con el voto. El domingo en David, Endara manifestó que desde el 1 de septiembre de 2004 se inicia una "revolución institucional", precisamente para acabar con la corrupción rampante que existe y hacer valer la justicia. Es el saneamiento nacional lo que se busca con la Constituyente, el cambio radical y profundo que ya el colapsado sistema no se puede dar con credibilidad a sí mismo. Si hay un compromiso indeclinable de Guillermo Endara, es con la Constituyente, la cual respalda más del 80% del país. Ese Panamá decente, destinatario de su mensaje claro y sincero.
Durante años, confieso, tuve temores fundados en relación con el tema de la Constituyente. Advertía, tal y como han escrito destacados constitucionalistas, que para la convocatoria de la misma, el país tenía que estar atravesando una profunda crisis en todos sus órdenes, que no la veía hace unos años cuando el tema estuvo en el debate. Con sincera resignación, creo que esa crisis llegó. Sólo a través de una Constituyente, presidida por hombres y mujeres serios, que ad honoren ejerzan ese cargo por un tiempo determinado para darle al país una nueva Carta Magna que señale el surgimiento de una nueva y renovada institucionalidad democrática, lo lograremos. Nunca antes, convocar el poder del pueblo se justificaba tanto como en los actuales momentos. Espero y confío que el tiempo alcance para llegar a ella sin tropiezos o circunstancias que nos lleven a vivir, como he comentado entre amigos, lo inédito en política. Mientras tanto, avancemos hacia el 2 de mayo, que el camino comienza a despejarse para bien de todos.
Esta decisión, sumada a las desafiantes declaraciones del magistrado Cigarrüista, confirmando que "sí hubo soborno", tiene que dar pie para que el caso se reabra y se refuerce la actuación de la procuradora suplente al pedir la reconsideración de la decisión. Siento que el país y su sociedad comienzan a agitarse. En un acto que requiere un buen análisis, disímiles y hasta antagónicas organizaciones de la sociedad civil han solicitado la renuncia de los dos magistrados y sus suplentes relacionados con el tema del soborno y la del procurador de la Nación, presumo que por haber tenido la información completa de parte del señor Cigarrüista, la cual hasta monseñor Cedeño confirmó que tiene, ya bajo un dudoso secreto de confesión por haberlo el confesado hecho público. Me recuerda el inicio de la Cruzada Civilista. En 1987 vivíamos en plena dictadura, pero hoy? Es extremadamente grave todo lo que viene aconteciendo, sin consecuencias aparentes, hasta que algo imprevisto sirva de detonante y perderemos todos. Preocupa el deterioro y el descrédito en que han caído las más vitales instituciones nacionales, por decir lo menos, en adición a la poca seriedad de los involucrados al pretender seguir fungiendo, cada quien en su cargo, como si todo fuera mentira. El país conoce, bastante bien, todo lo que sucedió y todos los rumores, grabaciones y denuncias que, aunque no valgan formalmente como pruebas, apuntan directamente contra los mismos que buscan hoy darse baños de honestidad y transparencia, abusando de una ciudadanía cansada del descaro y del juega vivo. Pero lo peor de todo, que "exigen" investigaciones, seguros de que nada de esto pasará de ser un simple desplante noticioso. El sistema y sus componendas son sus principales aliados.
Ante la actual situación, se impone la convocatoria a una Asamblea Constituyente Paralela, siguiendo el modelo trabajado por el Foro 2020, que, además, reúne a un amplio sector de la sociedad civil y política del país. Sobre este aspecto, vemos cómo el país reaccionó rechazando la "propuesta" de uno de los candidatos presidenciales, el joven Torrijos, de pedir cambios constitucionales "ya", a través de la actual asamblea y la electa el 2 de mayo debido a que el país, según él, no resiste más. Tarde se viene a dar cuenta de la debacle en la que estamos, como tarde y despistado llega a plantear cambios constitucionales apurados, cuando hace escasas semanas los rechazaba por inconvenientes. Es inaceptable pretender que sea esta asamblea la que inicie los cambios profundos y se eliminen desde la cuestionada inmunidad hasta la serie de privilegios exagerados que mantienen, los legisladores y muchos otros más. Pero es natural que tanto el candidato del PRD como el del gobierno, le tengan temor a una constituyente, como la que convocará Guillermo Endara si el pueblo lo distingue con el voto. El domingo en David, Endara manifestó que desde el 1 de septiembre de 2004 se inicia una "revolución institucional", precisamente para acabar con la corrupción rampante que existe y hacer valer la justicia. Es el saneamiento nacional lo que se busca con la Constituyente, el cambio radical y profundo que ya el colapsado sistema no se puede dar con credibilidad a sí mismo. Si hay un compromiso indeclinable de Guillermo Endara, es con la Constituyente, la cual respalda más del 80% del país. Ese Panamá decente, destinatario de su mensaje claro y sincero.
Durante años, confieso, tuve temores fundados en relación con el tema de la Constituyente. Advertía, tal y como han escrito destacados constitucionalistas, que para la convocatoria de la misma, el país tenía que estar atravesando una profunda crisis en todos sus órdenes, que no la veía hace unos años cuando el tema estuvo en el debate. Con sincera resignación, creo que esa crisis llegó. Sólo a través de una Constituyente, presidida por hombres y mujeres serios, que ad honoren ejerzan ese cargo por un tiempo determinado para darle al país una nueva Carta Magna que señale el surgimiento de una nueva y renovada institucionalidad democrática, lo lograremos. Nunca antes, convocar el poder del pueblo se justificaba tanto como en los actuales momentos. Espero y confío que el tiempo alcance para llegar a ella sin tropiezos o circunstancias que nos lleven a vivir, como he comentado entre amigos, lo inédito en política. Mientras tanto, avancemos hacia el 2 de mayo, que el camino comienza a despejarse para bien de todos.