Del necesario nuevo Estado
La estructuración de un nuevo Estado panameño es una tarea que no se puede ni se debe postergar más tiempo. Los mecanismos para lograr esta hazaña son muy diversos y todos merecen la consideración debida.
No obstante, creemos que ninguno que obvie la participación ciudadana debe gozar de prioridad alguna. Cualquier metodología que se emplee para construir el nuevo Estado panameño que anhelamos debe tener como fundamento primordial la participación ciudadana en su máxima expresión, aportando, ideando, construyendo y generando los cambios que esta sociedad en su conjunto, así desea.
He escrito muchas veces sobre el tema de un nuevo Estado, de una nueva Constitución, y hasta de una Asamblea Constituyente. Las distintas veces que lo he hecho, me he ubicado en diversos puntos de vista, buscando siempre ser lo más objetivo posible y acorde con hechos que se desenvuelven en un instante determinado. En su momento dije que "una real Asamblea Constituyente es un ente formado por figuras notables, preparadas y apolíticas, el cual es paralelo al gobierno de turno" (La Prensa, 9/5/02), definición que forma parte de "mi ideal personal" de Asamblea Constituyente "bien hecha". Hoy, me ratifico en ella, como opción preferente ante la posibilidad de seguir con este modelo administrativo que podría desbocar en una muy riesgosa Constituyente Originaria. Nuestro país requiere del llamamiento a una Asamblea Constituyente como parte de un "proceso constituyente" global y sin cortapisas.
En su momento también dije que Panamá requiere de una "Ingeniería de Estado", proceso que permitiría que "Empecemos todo de nuevo" (El Panamá América, 28/8/03, 3/9/03, 28/10/03). En esto me mantengo y sigue siendo mi propuesta para construir una nueva nación. Hacer Ingeniería de Estado es dar paso a un "proceso constituyente", que nacería a partir de la necesidad de cambio que, consciente o inconscientemente, sufre esta sociedad.
Nunca he estado confundido, como algunos pueden argumentar. Di a conocer en una serie de 5 artículos en este prestigioso medio (Diciembre/2002) mis propuestas para una nueva Constitución; así mismo, di mi apruebo al referéndum de "la quinta papeleta" como mecanismo de consulta popular en este tema.
No obstante, eso no me quita el derecho de decir las cosas como son. Sigo de acuerdo con consultarle a la ciudadanía si quiere o no una nueva Constitución o una Asamblea Constituyente; estoy convencido de que Panamá necesita del llamamiento de esta Asamblea, preferiblemente paralela, que nazca de la propia necesidad de esta sociedad por generar los cambios que con ansias necesita; creo que nuestra nación necesita de una nueva Constitución; pero como ciudadano responsable y comprometido con mi país, exijo que las cosas se hagan bien, todo como parte de un verdadero proceso Constituyente.
Por eso publiqué recientemente la serie de 4 artículos "El escenario constituyente", tratando de visualizar los posibles contextos que, tal y como se llevan las cosas en la actualidad, pueden generarse en un futuro cercano. Insisto en esto, el tema relativo al llamamiento de una Constituyente Paralela y la forma en que ésta se pretende estructurar y poner en funcionamiento, no se está manejando bien, por quienes la proponen, promueven y los que se comprometen. Lo están convirtiendo en una especie "panacea socio-política".
Nuestro modelo de Estado es disfuncional, eso lo sabemos y lo reconocemos. Si no le ponemos un punto final a este caótico sistema, en unos años nuestra sociedad, que ya está dejando de ser lo "muy pacífica" que siempre había sido, caerá en lo que ya han caído otras sociedades (Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador y prontamente Perú). Si esto sucede, podría darse paso a una Constituyente Originaria, con todos los riesgos que ésta conllevaría debido a nuestro "acervo cultural". Esto es evitable hoy, pero hay que hacer las cosas bien. Necesitamos de un "proceso Constituyente" único en su especie, construido a la panameña, a la medida de nuestras necesidades y posibilidades. Este proceso debe nacer de todos y el compás que permita su nacimiento, crecimiento y desarrollo, debe darse lo más pronto posible.
¿Y cuál sería mi ideal de proceso Constituyente? Eso lo veremos en otra ocasión, sin embargo, dejaré algo claro: "un proceso Constituyente que nos permita hacer Ingeniería de Estado y empezar todo de nuevo, no se reduce a una Asamblea Constituyente como muchos quieren hacer ver, ella es solo parte de un complejo e importante todo". Por ahora, gracias a ustedes y a este prestigioso medio.
No obstante, creemos que ninguno que obvie la participación ciudadana debe gozar de prioridad alguna. Cualquier metodología que se emplee para construir el nuevo Estado panameño que anhelamos debe tener como fundamento primordial la participación ciudadana en su máxima expresión, aportando, ideando, construyendo y generando los cambios que esta sociedad en su conjunto, así desea.
He escrito muchas veces sobre el tema de un nuevo Estado, de una nueva Constitución, y hasta de una Asamblea Constituyente. Las distintas veces que lo he hecho, me he ubicado en diversos puntos de vista, buscando siempre ser lo más objetivo posible y acorde con hechos que se desenvuelven en un instante determinado. En su momento dije que "una real Asamblea Constituyente es un ente formado por figuras notables, preparadas y apolíticas, el cual es paralelo al gobierno de turno" (La Prensa, 9/5/02), definición que forma parte de "mi ideal personal" de Asamblea Constituyente "bien hecha". Hoy, me ratifico en ella, como opción preferente ante la posibilidad de seguir con este modelo administrativo que podría desbocar en una muy riesgosa Constituyente Originaria. Nuestro país requiere del llamamiento a una Asamblea Constituyente como parte de un "proceso constituyente" global y sin cortapisas.
En su momento también dije que Panamá requiere de una "Ingeniería de Estado", proceso que permitiría que "Empecemos todo de nuevo" (El Panamá América, 28/8/03, 3/9/03, 28/10/03). En esto me mantengo y sigue siendo mi propuesta para construir una nueva nación. Hacer Ingeniería de Estado es dar paso a un "proceso constituyente", que nacería a partir de la necesidad de cambio que, consciente o inconscientemente, sufre esta sociedad.
Nunca he estado confundido, como algunos pueden argumentar. Di a conocer en una serie de 5 artículos en este prestigioso medio (Diciembre/2002) mis propuestas para una nueva Constitución; así mismo, di mi apruebo al referéndum de "la quinta papeleta" como mecanismo de consulta popular en este tema.
No obstante, eso no me quita el derecho de decir las cosas como son. Sigo de acuerdo con consultarle a la ciudadanía si quiere o no una nueva Constitución o una Asamblea Constituyente; estoy convencido de que Panamá necesita del llamamiento de esta Asamblea, preferiblemente paralela, que nazca de la propia necesidad de esta sociedad por generar los cambios que con ansias necesita; creo que nuestra nación necesita de una nueva Constitución; pero como ciudadano responsable y comprometido con mi país, exijo que las cosas se hagan bien, todo como parte de un verdadero proceso Constituyente.
Por eso publiqué recientemente la serie de 4 artículos "El escenario constituyente", tratando de visualizar los posibles contextos que, tal y como se llevan las cosas en la actualidad, pueden generarse en un futuro cercano. Insisto en esto, el tema relativo al llamamiento de una Constituyente Paralela y la forma en que ésta se pretende estructurar y poner en funcionamiento, no se está manejando bien, por quienes la proponen, promueven y los que se comprometen. Lo están convirtiendo en una especie "panacea socio-política".
Nuestro modelo de Estado es disfuncional, eso lo sabemos y lo reconocemos. Si no le ponemos un punto final a este caótico sistema, en unos años nuestra sociedad, que ya está dejando de ser lo "muy pacífica" que siempre había sido, caerá en lo que ya han caído otras sociedades (Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador y prontamente Perú). Si esto sucede, podría darse paso a una Constituyente Originaria, con todos los riesgos que ésta conllevaría debido a nuestro "acervo cultural". Esto es evitable hoy, pero hay que hacer las cosas bien. Necesitamos de un "proceso Constituyente" único en su especie, construido a la panameña, a la medida de nuestras necesidades y posibilidades. Este proceso debe nacer de todos y el compás que permita su nacimiento, crecimiento y desarrollo, debe darse lo más pronto posible.
¿Y cuál sería mi ideal de proceso Constituyente? Eso lo veremos en otra ocasión, sin embargo, dejaré algo claro: "un proceso Constituyente que nos permita hacer Ingeniería de Estado y empezar todo de nuevo, no se reduce a una Asamblea Constituyente como muchos quieren hacer ver, ella es solo parte de un complejo e importante todo". Por ahora, gracias a ustedes y a este prestigioso medio.