Delincuencia, la lección de Costa Rica
Hasta hace poco, nuestra vecina de la frontera oeste, era destino predilecto de turistas, pensionados e inversionistas extranjeros deseosos de contar con una segunda residencia. Durante dos décadas vio crecer hasta el infinito una bonanza económica nunca vista, producto de ese rubro. No en vano, la primera la serie de películas "Jurasic Park" dice desarrollarse en una isla de Costa Rica, no de Hawái, ni de Tahití.
En los últimos cinco años, sin embargo, la delincuencia ha salido del control de las autoridades ticas; y una serie de incidentes, incluyendo el asesinato de turistas, cambió la imagen de paraíso que venía explotando con tanto éxito nuestra vecina. En un momento dado, recibían dos millones de turistas al año, mientras nosotros apenas recibíamos un cuarto de millón, o sea una octava parte.
En consecuencia, hemos estado recibiendo centenares y miles de visitantes y extranjeros que se han estado radicando en diversos puntos de la geografía nacional, con la ciudad de Boquete a la cabeza, atraídos en parte por la relativa seguridad del país.
Otros, con el mismo criterio, están comprando centenares de apartamentos y casas en la ciudad capital, provocando el actual auge inmobiliario.
Pero en medio del frenesí y los torrentes de riquezas que nos fluyen de los bolsillos, merced a la ola de visitantes foráneos que ya sobrepasa el millón cada año, hemos de hacer un alto para advertir que si no ponemos un pronto alto a la delincuencia, y no hacemos del nuestro un país más seguro, con la misma rapidez que llegaron, se marcharán un día cualquiera, tal cual como ocurrió a nuestros hermanos de Costa Rica.