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Delincuentes o conductors


Sin duda, el atropello y muerte de Ilka Chérigo por parte de un conductor de bus o un diablo rojo como se le denomina, fue la gota que derramó el vaso de agua sobre el desorden y la irresponsabilidad demostrada por los transportistas durante los últimos años. Con la firma de un acuerdo para unificar el pasaje o, mejor dicho, para aumentarlo, los transportistas han permanecido en inusitado anonimato, frente al cumplimiento de la lista de compromisos adquiridos para mejorar el transporte.
El uso de uniforme, evitar la música estridente, el trato con los usuarios, las condiciones mecánicas son algunos de los cambios que debieron cumplir los transportistas y propietarios de buses.
En los operativos se decomisan bocinas, amplificadores, cornetas, troneras, y se confirma el mal estado mecánico de algunas unidades, amén de las llantas tan lisas que no podrían admitir la clásica pinchada de un mosquito. Sin embargo, ha transcurrido más de un año desde la firma de este acuerdo y el transporte sigue dando tumbos y tambos; lo lamentable es que ha tenido que ocurrir otra tragedia para que nuevamente se tome el problema con la seriedad que se debe.
Las autoridades aseguran tener las manos atadas por una ley ya modificada por los mismos legisladores y la dirigencia transportista de siempre; ahora se piden nuevas modificaciones y se firma un nuevo acuerdo.
Todavía la comunidad no sale del asombro y se pregunta cómo es posible que una persona siga manejando un bus con una morosidad por boletas de tres mil balboas. Aquí surge una nueva interrogante: ¿El problema es de leyes o de hombres? Porque cuántas y qué tipo de infracciones se tienen que cometer para acumular esta morosidad. De seguro se le sancionó por velocidad excesiva, regatas; en fin, desorden en el manejo. Así llegamos a la conclusión de que la única infracción por la que se le puede suspender la licencia de conducir a un conductor de diablo rojo, es al matar a una persona en la calle. Y si es así, cuántas víctimas más tendrán que quedar sobre el pavimento para que nos demos cuenta que hay que poner orden en el transporte, y que no es con paños tibios como se va ha lograr.
Cancelar licencias de conducir y certificados de operación nos parecen medidas enérgicas y efectivas, siempre y cuando se apliquen sin contemplación y que no ocurra, como se dice que es en la práctica, que se vuelve a otorgar el certificado al mismo transportista. El momento es crucial para autoridades y transportistas. Un acuerdo o una ley no va resolver el problema si no hay voluntad para cumplir y aplicar las sanciones a los infractores. Tenemos esperanza en que haya una solución, porque el papel aguanta todo, pero quienes ya no aguantan más son los usuarios.
La CSS implementó los Centros de Atención Primarios que funcionan a nivel local con un equipo médico para brindar atención básica y en caso de que el paciente necesite de una atención más especializada, se remite a las policlínicas.
Otro de los puntos que destacó Jované de este hospital, es que se ha diseñado de tal forma que los pacientes que asisten en busca de atención médica a través de las consultas no tienen contacto con el área donde se atienden a los hospitalizados.
En la actualidad, a nivel nacional, funcionan 24 centros hospitalarios de este tipo, que en primera instancia acortan la distancia entre el asegurado y un centro de atención médica.

101 años de Panamá América

 
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