Delincuentes recurrentes
La comunidad continúa quejándose de la incidencia creciente de crímenes y las autoridades empiezan a admitir la realidad del fenómeno, que excede a las meras estadísticas. Muchas de las víctimas, que no confían en el sistema, se niegan a interponer denuncias y a reportar los hechos. No obstante, las recientes declaraciones del comisionado de Policía, Javier Justiniani, recogidas por el colega La Estrella de Panamá, sobre lo desalentador que resulta recoger hoy de las calles a los mismos delincuentes apresados ayer, mueven a reflexión. Como bien lo ilustró el mismo comisionado, "es sacar agua del bote con una vasija rota".
El hacinamiento de las cárceles ha conducido hacia un sistema de generoso otorgamiento de medidas cautelares, las cuales evitan el encarcelamiento de los delincuentes. A ello se suma la política de liberación de detenidos por el cumplimiento parcial de la pena mínima, a más de los indultos, perdones y permisos de estudio o laborales. De un modo u otro, una y otra vez, los ciudadanos conviven con delincuentes condenados que deambulan libremente por las calles. No sería nada, si su conducta cambiara, pero muy por el contrario, la experiencia indica que de ordinario son delincuentes recurrentes e irredimibles. ¿Qué ganamos, pues, con liberarlos cada vez que se les captura? Por eso, es tan frustrante el trabajo de la Policía y el malsano ambiente de impunidad general y social que se genera, lo cual explica en parte lo que acontece con los estudiantes y la bochornosa conducta que tuvieron en las manifestaciones populares contra las reformas al Seguro Social.
Citó el caso de la tala de madera señalando que "todas las ganancias no se quedan en Darién", por lo que "¿quién nos asegura que un proyecto turístico tendrá beneficio para la gente de Darién?".
El hacinamiento de las cárceles ha conducido hacia un sistema de generoso otorgamiento de medidas cautelares, las cuales evitan el encarcelamiento de los delincuentes. A ello se suma la política de liberación de detenidos por el cumplimiento parcial de la pena mínima, a más de los indultos, perdones y permisos de estudio o laborales. De un modo u otro, una y otra vez, los ciudadanos conviven con delincuentes condenados que deambulan libremente por las calles. No sería nada, si su conducta cambiara, pero muy por el contrario, la experiencia indica que de ordinario son delincuentes recurrentes e irredimibles. ¿Qué ganamos, pues, con liberarlos cada vez que se les captura? Por eso, es tan frustrante el trabajo de la Policía y el malsano ambiente de impunidad general y social que se genera, lo cual explica en parte lo que acontece con los estudiantes y la bochornosa conducta que tuvieron en las manifestaciones populares contra las reformas al Seguro Social.
Citó el caso de la tala de madera señalando que "todas las ganancias no se quedan en Darién", por lo que "¿quién nos asegura que un proyecto turístico tendrá beneficio para la gente de Darién?".