Demagogia
Decía Roberto Eisenmann en un artículo reciente, que a la próxima generación de panameños le corresponderá : “ Construir la institucionalidad democrática devaluada por los cuatro gobiernos mentirosos que siguieron al gobierno de Guillermo Endara Galimany”. Y al leer “mentirosos” me pareció que decía “demagógicos”, porque en el fondo de todo gobierno mentiroso impera la falsedad y la demagogia.
Pienso, para ponerme de acuerdo con el señor Eisenmann, que casi todos esos gobiernos fueron voceros grandes de la demagogia; y para ser más abarcador, sigo creyendo que jamás hubo en este país gobernantes más falsos y demagógicos que durante la dictadura de 21 años que sufrimos, sin excluir a los que vinieron después de Endara, haciendo la salvedad de que sería injusto incluir al de Martinelli, faltándole más de cuatro años por concluir. Creo que todavía está en la posibilidad de salirse del círculo de demagogos que le precedieron.
Según el filósofo español José Ortega y Gasset, el demagogo es un hombre superficial sin ideas propias, que sólo aspira al poder para satisfacer ambiciones personales. Sin capacidad para desempeñar cargo alguno, cree que puede llegar a él por los medios que sean para lograrlo. (Entre nosotros, un político dijo recientemente que él aspiraba a un importante cargo del Estado, porque otros, tan ignorantes como él, lo habían desempeñado.
Ortega y Gasset decía en su obra La rebelión de las masas, que el demagogo “es un hombre hecho de prisa… a él se debe el triste aspecto de asfixiante monotonía que va tomando la vida en todo el continente”. Según el poderoso pensador hispánico, la demagogia es un mal muy peligroso. “Es muy difícil -decía- salvar una civilización cuando le ha llegado la hora de caer bajo el poder de los demagogos. Los demagogos han sido los grandes estranguladores de civilizaciones. La griega y la romana sucumbieron a manos de esta fauna repugnante… En todos los siglos, los ejemplos más viles de la naturaleza humana se han encontrado entre los demagogos”. “ La demagogia es una forma de degeneración intelectual”.
Yo no creo que a gobernantes panameños como Ricardo J. Alfaro, Harmodio Arias, Enrique Jiménez, Roberto F. Chiari, Ernesto de la Guardia y Guillermo Endara (para sólo citar 6) se les pueda catalogar de demagogos.
Señor Martinelli, empínese en la historia y que su gobierno no caiga mañana en ese tinglado de la farsa en el que han caído tantos otros…