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Democracia de ciudadanía


La ciudadanía es una construcción social que se funda, por un lado, en un conjunto de condiciones materiales e institucionales y, por el otro, en una cierta imagen del bien común y de la forma de alcanzarlo. Lo que equivale a decir que es siempre el objeto de una lucha, afirma José Nun. Lo cierto es que la globalización tiende a configurar el actual ordenamiento mundial en el cual Francisco Lavolpe identifica nuevas categorías de ciudadanía, la ciudadanía global y la protociudadanía. La primera es la integrada a la economía mundial, especialmente a través del consumo, y comparte sus pautas culturales, además de acceso a la tecnología y a las comunicaciones globales, el bienestar de la seguridad urbana, los derechos políticos y sociales atribuidos a la democracia moderna.

En cambio, la protociudadanía se asocia a la marginalidad y exclusión de los beneficios económicos, sociales y culturales siendo este fenómeno de naturaleza estructural, y está presente en tanto en países subdesarrollado como en menor cuantía en los desarrollados. Esta ciudadanía aparece devaluada en sus condiciones socioeconómicas, situación en la que sus derechos fundamentales les son sensiblemente recortados o vedados.

¿Cómo reducir esta brecha asimétrica? La agenda que propone el informe La Democracia en América Latina apunta a la expansión de la ciudadanía. La expansión se asocia al impulso de la ciudadanía integral que incluye el pleno reconocimiento de la ciudadanía política, la ciudadanía civil y la ciudadanía social, que van más allá del régimen político y sus reglas institucionales, pues se visualiza que los habitantes deben acceder plenamente a sus inalienables derechos cívicos, sociales, económicos y culturales, mirados como un todo coherente e hilvanado.

La democracia conlleva un concepto de la persona y de la construcción de la ciudadanía, pues es una forma de organización del poder que supone la existencia y buen funcionamiento del Estado. Según el informe, la ciudadanía política, se desenvuelve en la vigencia de las democracias electorales que falta ser enriquecida con la democracia de ciudadanía.

La ciudadanía civil se ubica en logros importantes en materia de legislación de derechos humanos, pero preocupa la poca capacidad de los Estados para garantizar estos derechos en la práctica.

El progreso realizado en relación al respeto del derecho a la vida, la integridad física, la seguridad y la no discriminación ha sido irregular y en algunos casos insuficiente. La situación de la ciudadanía social es preocupante y se sitúa como el principal desafío, pues los sectores más excluidos del ejercicio pleno de la ciudadanía social coinciden con los afectados en las ciudadanías civiles y políticas. Los problemas claves son la pobreza, la exclusión y la desigualdad, que impiden que las personas se manifiesten como ciudadanos con plenos derechos e igualdad en el espacio público, lo que afecta la inclusión social.

raulleisr@hotmail.com

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