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Democracia no es sólo elecciones puras


CUANDO hablamos de democracia, muchas veces decimos que la hay porque tuvimos unas elecciones libres y limpias. Estamos equivocados. Hablar de democracia es profundizar en un tema que nos llevaría todo un tratado.
Tuvimos 21 años de dictadura militar, es cierto; pero luchamos para derribarla y traer nuevamente la democracia al país. ¡Qué lástima que, al tener la oportunidad de democratizar totalmente a Panamá, no se hizo! Mi opinión era que ese nuevo gobierno fuera de transición para arreglar el problema económico y organizar la situación para que saliéramos de lo que teníamos. Efectivamente, Chinchorro lo logró y ese hubiera sido el principal objetivo del nuevo gobierno. Debía fortalecer la democracia para que fuera real y verdadera y lo primero en hacer era eliminar la Constitución militarista para tener una nueva que fuera democrática. No era necesaria una Constituyente; con elegir un grupo de sabiondos, era suficiente para tenerla en seis meses.
Era necesario cambiar a los dirigentes sindicales y fortalecer democráticamente los sindicatos como parte de la democracia. Tampoco lo hicieron. Dedicarse a esas cosas importantes era la misión del Gobierno en el 89 y no querer gobernar como un gobierno normal. Sin embargo, es innegable que el presidente Endara dio mucho para llevar adelante la democratización. Pero esa equivocación y la ambición de tantos candidatos, trajeron al PRD nuevamente al gobierno para tener lo mismo de antes. La oportunidad la pintan calva y esa vez resbaló Endara.
A pesar de todo, Panamá goza de una democracia endeble, pero vivimos en democracia y cada uno dice lo que quiera dentro del respeto mutuo. Existe algo importantísimo que no debemos perder de vista: cada vez se hace más caso a la opinión pública; vivimos con cierta tranquilidad, cosa que no sucede en otros países de la región. Mal que bien, hablamos con libertad a pesar de las demandas por calumnia.
Lo importante para fortalecer la democracia es combatir la corrupción; que las altas autoridades no anden pidiendo un milloncito de coima a empresas extranjeras que quieren invertir en Panamá. ¿Será posible que nuestros políticos no puedan acabar la degeneración que tienen cuando suben al poder y que los países extraños nos digan lo que debemos hacer? Si bien es cierto que este es un pueblo pacífico, no menospreciemos el potencial de una rebelión contra los políticos actuales, porque cuando el hambre pega en los estómagos, es impredecible lo que puedan hacer. Ahora los pobres no protestan ni participan, porque no tienen su espacio; porque ellos están en buscar el sustento para sus hijos. Pero si aparece un charlatán que sepa llegar a ese pueblo y levantarlo, no sabemos hasta dónde puedan llegar.
No obstante, los políticos no quieren escuchar, ni ver, ni cambiar. No perciben el peligro potencial que existe en el país y no ven el ejemplo en países vecinos. Ellos están en defender sus propios intereses y no en trabajar para el pueblo. El peligro es que las consecuencias son irreversibles, a menos que venga un levantamiento armado y aquí no tenemos (gracias a Dios) ejército. Pero sí hay facciones organizadas que son capaces de manejar esos movimientos hasta llevarnos donde quieren y estaremos perdidos.
La democracia verdadera es algo profundo que debemos conocer y debieran enseñar en las escuelas para formar la mentalidad de la misma y que podamos hacer realidad el sueño de vivir correctamente. Mal que bien, es el mejor sistema de gobierno que podemos darnos, y hay que cuidarla. Los políticos son responsables de su custodia y es de esperar que así lo hagan para que vivamos en ella.
Salvemos nuestra estabilidad social, nuestro sistema de gobierno, la libertad y la paz sin la cual no somos nadie, tanto la interna como la social. Hagamos de Panamá un país maravilloso, paradisiaco y que tenga el atractivo de invertir y vivir en él sin coimas ni perdiciones que nos lleven al descalabro.
(remedio para la congoja)

101 años de Panamá América

 
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