Democracia... ¿para quién?
Tengo suficientes elementos de juicio para cuestionar los abusos que se cometen contra los ciudadanos de parte de muchas de las empresas de servicios públicos, hoy privatizadas; y por otro lado, en algunos comercios o empresas de la localidad donde los productos que se venden, en muchas ocasiones, son burdas falsificaciones, o mercaderías sin la calidad ni garantías, que brinden satisfacción y seguridad a la inversión de usuarios o clientes. Cuando por alguna razón sienten sus intereses afectados, la Seguridad Jurídica es una de las argucias que utilizan para auto protegerse.
Lamentablemente tengo que decirlo, no existe una consistente y férrea voluntad para reprimir o sancionar de manera concurrente y permanente a quienes mantienen esa mal sana prácticas por quienes tienen el deber de jugar un contundente rol en defensa de una población afectada por estos atropellos.
Creí justo y necesario el comentario inicial, pero voy al punto medular, ya que en esta coyuntura electoral también existen hechos que en nada contribuyen a fortalecer el sistema que todos dicen que con sus defectos y carencias es el mejor: la Democracia.
Para nadie es un secreto las violaciones a la decisión de bases en los colectivos políticos en el ejercicio de las primarias. Candidatos bajados para imponer advenedizos y, por otro lado, designaciones de a dedo como en “la mejor época de la dictadura militar”.
Tengo entendido que una de las razones por la que se creó el subsidio electoral, precisamente era para garantizar una real y democrática participación de sus miembros, donde no sólo se respete su derecho participativo, sino que la reglamentación, los principios y los estatutos sean cónsonos con la Ley y el Código Electoral.
Es necesario, y lo digo con respeto, que las autoridades electorales, actúen con más apego y rigidez en sus decisiones, ya que la percepción general en la misma es de negativa credibilidad.
Una vez concluido el torneo del 3 de Mayo se imponen unas reformas electorales que impidan la doble postulación, autoricen al Tribunal Electoral a conducir las primarias en los partidos políticos, reglamente definitiva y sin genuflexidades la participación de los candidatos independientes y prevea actos internos en los partidos como la resolución que se emitió en el PRD, la cual excluía a candidatos suplentes para supuestamente asignarlos y negociar con la alianza política, pero que, en casos concretos, hubo designaciones que se constituyen en vicios que considerábamos ya superados.
En términos generales, si no actuamos en concordancia de lo que decimos, con lo que hacemos, en nada contribuimos a aportar y mejorar por la paz social.
El próximo Presidente (a) debe tener la concepción y claridad en ello.