Democracia, pilar de nuestra existencia
El Diccionario de la Real Academia Española define el término democracia como "una doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno y el predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado" Es también el autogobierno de la comunidad mediante representantes elegidos por sufragio. Abraham Lincoln la definió como "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo".
La democracia no da trabajo, salud ni educación; ella es el resultado de esa conjunción de factores. Cuando la perdimos en 1968 a manos de un grupo de militares, fueron muchos los civiles que se plegaron poco a poco y jugaron un papel importante en la consolidación de la dictadura, alejando más la recuperación de un gobierno democrático nuevamente.
Durante 21 años no levantamos cabeza gracias al PRD en contubernio con los militares para violar todos los derechos humanos y sojuzgarnos a su antojo, y es necesario que se recuerde. Sin embargo, por diferentes factores, la recuperamos en 1989, aunque traumáticamente, pero volvió a ser nuestra.
Durante el gobierno del Presidente Endara se sostuvo la democracia y en su nombre dejó de hacer muchas cosas que los panameños hubiéramos deseado, pero que reñían con la misma. No negamos que la defendió y sobre la base de reforzarla, ya que era endeble, llevó a cabo actos que no gustaron a muchos, pero que llegó a fortalecer al PRD de nuevo hasta llegar al poder y ser entregado por Endara sin problemas.
Desde entonces hemos visto una alternancia en el poder de diferentes partidos y sus presidentes se han visto obligados a entregar el gobierno a sus adversarios de oposición. Si recordamos, Pérez Balladares no asistió a la transmisión de mando y no realizó la transición, como se le dio a él. No es de extrañar, ya que es la formación de los PRD.
Hemos vivido en esa democracia que cae y se levanta, que se debilita porque lo propio le sucede al sistema y por la corrupción de varios políticos que no la respetan.
Sería bueno analizar el hecho de que la democracia no significa solamente elecciones puras y limpias; democracia es todo un conjunto que involucra el proceso electoral, la libertad de elegir y el respeto al resultado en las urnas. Mientras se considere al gobierno el principal empleador; mientras no haya seguridad jurídica y confianza en las instituciones; mientras exista discriminación de las mujeres, los viejos y los niños y no tengamos equidad en la distribución de las riquezas, la democracia será sólo una palabra en el devenir del país.
Lo que vivimos ahora nos dice que la parcialización de las autoridades a determinado candidato y la utilización de los recursos estatales, así como los golpes propinados a otros candidatos con la complicidad del PRD, nos indican que, a medida que se acerque la fecha de la elección, se dificultará trabajar con libertad y sin presiones gubernamentales.
Si dos candidatos han dicho que no confían en la imparcialidad y que habrá fraude, el PRD acepta como buena la posición gubernamental, sin pensar que a ellos también puede afectarlos. No se duerman que la democracia puede venirse abajo por trapisondas del gobierno que, hoy por hoy, controlan los poderes del Estado y el Tribunal Electoral. El peligro de esto es que no sabemos dónde terminaremos y de dónde vendrá el golpe que acabe con todo el esfuerzo que hacemos para llevar a nuestros candidatos al triunfo.
Temo un desenlace desagradable y es necesario sostener nuestra democracia. Me preocupa saber, si algo sucediera, el pueblo estaría dispuesto a defender su voto e imponer la justicia. Por ahora no está muy claro el final de este proceso.
Espero que recapaciten los que ostentan el poder y salgan con la frente en alto dando el triunfo a quien lo gane, y Martín que pele el ojo porque puede que ni él vaya a una elección. Tengo esperanzas en que no sucederá como pienso y que me equivoque para bien de todos los panameños.
La democracia no da trabajo, salud ni educación; ella es el resultado de esa conjunción de factores. Cuando la perdimos en 1968 a manos de un grupo de militares, fueron muchos los civiles que se plegaron poco a poco y jugaron un papel importante en la consolidación de la dictadura, alejando más la recuperación de un gobierno democrático nuevamente.
Durante 21 años no levantamos cabeza gracias al PRD en contubernio con los militares para violar todos los derechos humanos y sojuzgarnos a su antojo, y es necesario que se recuerde. Sin embargo, por diferentes factores, la recuperamos en 1989, aunque traumáticamente, pero volvió a ser nuestra.
Durante el gobierno del Presidente Endara se sostuvo la democracia y en su nombre dejó de hacer muchas cosas que los panameños hubiéramos deseado, pero que reñían con la misma. No negamos que la defendió y sobre la base de reforzarla, ya que era endeble, llevó a cabo actos que no gustaron a muchos, pero que llegó a fortalecer al PRD de nuevo hasta llegar al poder y ser entregado por Endara sin problemas.
Desde entonces hemos visto una alternancia en el poder de diferentes partidos y sus presidentes se han visto obligados a entregar el gobierno a sus adversarios de oposición. Si recordamos, Pérez Balladares no asistió a la transmisión de mando y no realizó la transición, como se le dio a él. No es de extrañar, ya que es la formación de los PRD.
Hemos vivido en esa democracia que cae y se levanta, que se debilita porque lo propio le sucede al sistema y por la corrupción de varios políticos que no la respetan.
Sería bueno analizar el hecho de que la democracia no significa solamente elecciones puras y limpias; democracia es todo un conjunto que involucra el proceso electoral, la libertad de elegir y el respeto al resultado en las urnas. Mientras se considere al gobierno el principal empleador; mientras no haya seguridad jurídica y confianza en las instituciones; mientras exista discriminación de las mujeres, los viejos y los niños y no tengamos equidad en la distribución de las riquezas, la democracia será sólo una palabra en el devenir del país.
Lo que vivimos ahora nos dice que la parcialización de las autoridades a determinado candidato y la utilización de los recursos estatales, así como los golpes propinados a otros candidatos con la complicidad del PRD, nos indican que, a medida que se acerque la fecha de la elección, se dificultará trabajar con libertad y sin presiones gubernamentales.
Si dos candidatos han dicho que no confían en la imparcialidad y que habrá fraude, el PRD acepta como buena la posición gubernamental, sin pensar que a ellos también puede afectarlos. No se duerman que la democracia puede venirse abajo por trapisondas del gobierno que, hoy por hoy, controlan los poderes del Estado y el Tribunal Electoral. El peligro de esto es que no sabemos dónde terminaremos y de dónde vendrá el golpe que acabe con todo el esfuerzo que hacemos para llevar a nuestros candidatos al triunfo.
Temo un desenlace desagradable y es necesario sostener nuestra democracia. Me preocupa saber, si algo sucediera, el pueblo estaría dispuesto a defender su voto e imponer la justicia. Por ahora no está muy claro el final de este proceso.
Espero que recapaciten los que ostentan el poder y salgan con la frente en alto dando el triunfo a quien lo gane, y Martín que pele el ojo porque puede que ni él vaya a una elección. Tengo esperanzas en que no sucederá como pienso y que me equivoque para bien de todos los panameños.