¿Democracia S.A?
En lugar de más y mejor democracia existe el peligro que se disuelva la que existe, y se convierta en una democracia dirigida basada en un totalitarismo invertido. Así lo advierte el profesor Sheldon Wolin en su libro "Democracia S.A.", y que bien resume Joseph Ramoneda. ¿Totalitarismo invertido? Sí, pues no nace de una ruptura, sino de una evolución dirigida. Su objetivo principal es la desmovilización de la población desde el poder hasta anularla, creando de este modo un sistema político autoritario en que el papel de la ciudadanía se vaya menguando hasta reducirse sólo al ejercicio del voto el día de las elecciones.
Esta neutralización de la ciudadanía es la base de una democracia dirigida, experimentada en los pasados gobiernos republicanos estadounidenses y que se ha querido exportar a otros países. Sería una democracia sin ciudadanos, pues estos diluidos y atemorizados, se alejan de la política y la dejan únicamente en las manos de los políticos gobernantes que propician la imposición de la agenda de las grandes corporaciones e intereses particulares por sobre el interés público. Es una forma avanzada del "arte de moldear el apoyo de los ciudadanos sin dejarles gobernar" y se funda en la alianza entre las élites políticas conservadoras, las grandes corporaciones y el fundamentalismo religioso. El gran objetivo es que un superpoder pueda decidir a su antojo, sin tener en cuenta la opinión ciudadana.
Los instrumentos para lograr la desmovilización ciudadana son entre otros: La privatización de las funciones y los servicios públicos para desdibujar la idea de lo comunitario y del espacio público. Las políticas económicas destinadas a beneficiar a las clases pudientes casadas con el adelgazamiento de las políticas sociales, pues esto genera la desconfianza de los ciudadanos y aleja del voto a los sectores más desfavorecidos que no tienen nada que esperar de los gobernantes. Así se produce una doble transmutación del poder económico corporativo y del Estado. El poder económico "se vuelve más político", y el Estado, "más orientado al mercado". El discurso de la superioridad moral de una nación elegida y la explotación del patriotismo con la magnificación de las amenazas, busca inculcar el miedo y la inseguridad a la gente; creando así "una atmósfera de temor colectivo y de impotencia individual".
¿Es reversible esta estrategia? ¿Podemos darle nuevas oportunidades a la democracia para renovarse y convertirse en una democracia de verdad? En el caso del recién estrenado gobierno de Obama, para Wolin el estado corporativo está tan bien configurado que el nuevo presidente tiene poco espacio para maniobrar. Espero que no sea así.
En Panamá, las amenazas están presentes y, evidentemente, existen personas y sectores, tirios y troyanos, que comulgan con la idea de la democracia dirigida. Por ello, es tarea fundamental lograr el cumplimiento de los derechos humanos y las libertades democráticas; fomentar la cultura política democrática; reformar la política partidista a través de la transparencia; estimular la rendición de cuentas, auditorías sociales y participación ciudadana; fortalecer a la sociedad civil y los movimientos sociales, y construir una propuesta de desarrollo integral con todos y para el bien de todos y todas.
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