Democracia, seguridad y desarrollo
La Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, máxima instancia de decisión de lo que se ha dado en llamar el "sistema interamericano", se reúne anualmente bajo normas operativas que han evolucionado para bien. Anteriormente, las asambleas tenían una duración agotadora de dos semanas. Los dos o tres primeros días se dedicaban a un debate general en el que los cancilleres pronunciaban un discurso que incluía todos los temas que a cada país le interesaban. De manera paralela y a continuación de la ronda de discursos, la asamblea se enfrascaba en la consideración y aprobación de las decenas de resoluciones, muchas de ellas de trámite, que renuevan mandatos o agregan otros para su desarrollo en el año que transcurre entre ellas.
Esa metodología fue cambiada y ahora la asamblea sólo dura tres días. Desde un punto de vista cualitativo, el cambio más importante ha sido la institucionalización del "diálogo de los cancilleres" que sustituyó los prolongados discursos generales por un intercambio más dinámico entre los Jefes de Delegación, concentrado en dos o tres temas escogidos de común acuerdo. Adicionalmente, la aprobación de las resoluciones que anualmente debe adoptar la asamblea se negocia en la etapa preparatoria y son adoptadas en bloque. Esta dinámica ha demostrado ser práctica y muy útil. Por un lado se ha reducido el costo de las reuniones y, por otro, los cancilleres concentran su atención en dos o tres temas de importancia y actualidad que deben marcar el rumbo durante el año siguiente.
La agenda interamericana se alteró como consecuencia de los trágicos sucesos del pasado 11 de septiembre para gravitar sobre la amenaza del terrorismo a la seguridad de los estados del hemisferio. La prevención y la eliminación de ese flagelo ha acaparado la atención de la mayoría de las reuniones y también estará presente en la próxima asamblea general que se reunirá en Barbados del 2 al 4 de junio próximos. Allí, deberá adoptarse la Convención Interamericana contra el Terrorismo en la que viene trabajando el Consejo Permanente de la OEA.
En las actuales circunstancias, todavía bajo el efecto de los atentados terroristas del año pasado, existe el riesgo de que el diálogo se concentre principalmente en los aspectos vinculados a la lucha contra el terrorismo y se dejen de lado otros también muy importantes como el combate contra la pobreza que aunque no es causa directa de aquel, como reconoció el presidente Bush en discursos recientes, crea ambiente propicio para su aparición.
111La prevención y la eliminación de la amenaza terrorista ha acaparado la atención de la mayoría de las reuniones y también estará presente en la próxima asamblea general .
Cuando el 11 de septiembre del año pasado, se aprobó en Lima la Carta Democrática Interamericana todos reconocimos que no hubo el tiempo, debido a las circunstancias anormales que imperaban, para elaborar sobre su desarrollo e incursionar en la interdependencia que existe la pobreza y la consolidación de la democracia. Debido a ello, el éxito de la cita de Barbados estará en armonizar tres temas centrales e indisolublemente vinculados como son la democracia, la seguridad y el desarrollo, que dependen sustancialmente de la superación de la pobreza y la marginalidad.
En Barbados, debe llegarse al acuerdo de trabajar conjuntamente en reforzar la seguridad, cuya importancia es indiscutible, pero también en acciones para consolidar la democracia en el hemisferio, comenzando por adoptar medidas concretas para combatir la pobreza, sin cuya superación será difícil avanzar hacia el desarrollo integral y sostenible al que todos aspiramos. Del balance del tratamiento de esos aspectos dependerá, como yo lo veo, el éxito de la cita de Barbados.
Esa metodología fue cambiada y ahora la asamblea sólo dura tres días. Desde un punto de vista cualitativo, el cambio más importante ha sido la institucionalización del "diálogo de los cancilleres" que sustituyó los prolongados discursos generales por un intercambio más dinámico entre los Jefes de Delegación, concentrado en dos o tres temas escogidos de común acuerdo. Adicionalmente, la aprobación de las resoluciones que anualmente debe adoptar la asamblea se negocia en la etapa preparatoria y son adoptadas en bloque. Esta dinámica ha demostrado ser práctica y muy útil. Por un lado se ha reducido el costo de las reuniones y, por otro, los cancilleres concentran su atención en dos o tres temas de importancia y actualidad que deben marcar el rumbo durante el año siguiente.
La agenda interamericana se alteró como consecuencia de los trágicos sucesos del pasado 11 de septiembre para gravitar sobre la amenaza del terrorismo a la seguridad de los estados del hemisferio. La prevención y la eliminación de ese flagelo ha acaparado la atención de la mayoría de las reuniones y también estará presente en la próxima asamblea general que se reunirá en Barbados del 2 al 4 de junio próximos. Allí, deberá adoptarse la Convención Interamericana contra el Terrorismo en la que viene trabajando el Consejo Permanente de la OEA.
En las actuales circunstancias, todavía bajo el efecto de los atentados terroristas del año pasado, existe el riesgo de que el diálogo se concentre principalmente en los aspectos vinculados a la lucha contra el terrorismo y se dejen de lado otros también muy importantes como el combate contra la pobreza que aunque no es causa directa de aquel, como reconoció el presidente Bush en discursos recientes, crea ambiente propicio para su aparición.
111La prevención y la eliminación de la amenaza terrorista ha acaparado la atención de la mayoría de las reuniones y también estará presente en la próxima asamblea general .
Cuando el 11 de septiembre del año pasado, se aprobó en Lima la Carta Democrática Interamericana todos reconocimos que no hubo el tiempo, debido a las circunstancias anormales que imperaban, para elaborar sobre su desarrollo e incursionar en la interdependencia que existe la pobreza y la consolidación de la democracia. Debido a ello, el éxito de la cita de Barbados estará en armonizar tres temas centrales e indisolublemente vinculados como son la democracia, la seguridad y el desarrollo, que dependen sustancialmente de la superación de la pobreza y la marginalidad.
En Barbados, debe llegarse al acuerdo de trabajar conjuntamente en reforzar la seguridad, cuya importancia es indiscutible, pero también en acciones para consolidar la democracia en el hemisferio, comenzando por adoptar medidas concretas para combatir la pobreza, sin cuya superación será difícil avanzar hacia el desarrollo integral y sostenible al que todos aspiramos. Del balance del tratamiento de esos aspectos dependerá, como yo lo veo, el éxito de la cita de Barbados.