default

Democracia y populismo


En días pasados, gracias a la invitación que nos hiciera un nutrido grupo de trabajadores y profesionales de la ciudad capital, expusimos el tema: Estado, democracia y opciones en la América Latina de hoy. Causó preocupación en el auditorio cuando, de manera categórica, afirmé que la miseria, el hambre y el desempleo en América Latina han potenciado un escenario fértil para opciones políticas y de poder social populista.
Las experiencias de Ecuador, con Lucio Gutiérrez; en Argentina, Néstor Kirchner; Ignacio Da Silva en Brasil; y con ciertas similitudes, Alvaro Uribe en Colombia dan cuenta de que el discurso populista como oferta electoral tiene un mercado fuerte en nuestra región latinoamericana. Lo cierto es que nuestros pueblos todavía son presas de cantos de sirena y se dejan embelecer por promesas que, una vez en el poder, resultan inviables.
La realidad anterior le plantea ciertos dilemas y desiderá tums a opciones políticas con un sentido y perfil ideológico y programático que ven en el tema electoral no solamente el momento del debate y la lucha por el poder, sino también un medio para educar y elevar la conciencia de las masas. Sin embargo, en circunstancias donde cunde la realidad paupérrima, los pueblos y sus gentes lo que desean escuchar son soluciones y no frases hechas que muchas veces no son entendibles, dada la situación material arriba mencionada.
Resulta entendible y también comprensible que las diversas ofertas políticas, desde el punto de vista del discurso para lograr éxitos, tienen que navegar o transitar en aguas o caminos que deben conjugar el planteamiento coherente de una opción programática e ideológica conjugado con un manejo eficaz de una visión que haga énfasis en cierto grado de populismo.
Los que mejor administren el esquema arriba planteado, son los que probablemente mayores posibilidades tengan para accesar al poder del Estado. Ahora bien, no podemos perder de perspectiva que a la coyuntura electoral se llega con cierto grado de acumulación y correlaciones determinadas, mismas que pueden ser elevadas a un desarrollo máximo asociado al manejo eficiente del discurso y la logística electoral.
El populismo que hoy trasunta por América Latina tiene connotaciones un tanto diferentes al de los años de la década del "40 del siglo pasado. Este último, al decir de Dos Santos Theotonio, aunque con cierto grado de imprecisión, un industrialismo más o menos antiimperialista en el marco de un reformismo social (sueldo mínimo y legislación social). De acuerdo con este autor, dicho populismo fundamentalmente daba cuenta de una alianza de clases no del todo bien definida en torno a la lucha por el desarrollo industrial y la modernización de la sociedad.
Los rasgos anteriores, guardando las proporciones históricas y el entorno particular nacional, caracterizaron la gestión del Dr. Arnulfo Arias en 1941. Este populismo de la decáda del 40, con el de hoy tiene la afinidad de reivindicar el tema nacional como parte de una agenda que está dirigida a poner los intereses materiales del pueblo como tema prioritario.
La viabilidad o no de este proyecto último, que en la coyuntura electoral deviene como un recurso importante de persuasión para ganar simpatía y voto, una vez en el poder se convierte en un problema. El mejor ejemplo de esta realidad lo tenemos en Brasil y en Argentina.
En síntesis, el social populismo en la realidad latinoamericana de hoy, en las coyunturas electorales, constituye una fuerza de atracción y persuasión importante. Las sociales democracias, otras opciones de centro y las que giran o se encuentran a la izquierda de estas últimas, no pueden subestimar la variable populista del entorno político latinoamericano.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América