Democracia y transparencia
Culminado un siglo, donde los conflictos étnicos y los desastres naturales han protagonizado la vida social de todos los seres humanos, queremos dejar constancia, que tenemos todavía tareas pendientes dentro de nuestra frágiles democracias y sistemas políticos, como colofón al nuevo siglo.
Las sociedades modernas continúan consolidándose. Algunas de forma más rápida que otras. Panamá no escapa a este proceso de consolidación y desarrollo. Para los efectos de la historia y el desarrollo social, la democracia panameña entró tarde al juego democrático, y no con un buen pie. La transparencia no ha sido el elemento básico como ocurre en otras latitudes, ya que perdió el espacio, para que lo ocupasen, otros elementos no afines a la democracia y sus instituciones. La transparencia no entra en la agenda de los que controlan las instituciones que deben velar por el buen funcionamiento del sistema político.
Las instituciones democráticas se fortalecen con la transparencia de los procesos electorales. Estos son el reflejo de buenas conducciones y organizaciones que velan no sólo por el buen funcionamiento de la estructura social, sino por el futuro de toda la sociedad y sus ciudadanos. Todo pende de la forma en que se actúe y cómo, a su vez, sean utilizados los recursos humanos y materiales.
Las últimas elecciones panameñas no fueron el mejor ejercicio para fortalecer la incipiente fortaleza del sistema democrático panameño. No existió transparencia en algunos de los circuitos electorales nacionales, ya que en algunos casos, se volvió a elegir a sus representantes por la falta de algunos de los elementos antes vertidos, mientras en otros circuitos electorales, se le cedieron curules a ciudadanos que no fueron respaldados con la votación popular.
El caso del Dr. Luis Yu, por ejemplo, constituye un antidemocrático acto de irracionalidad electoral, donde se le quitó la curul al candidato más votado por el Partido Solidaridad, que contó con un apoyo, de casi 10,000 electores de las comunidades de Juan Díaz, Parque Lefevre, Río Abajo y San Francisco. Con éstos actos se lesiona los sagrados intereses ciudadanos del Dr. Luis Yu y se menosprecia el voto popular de quienes apoyaron a un candidato con amplia experiencia profesional y empresarial. El país perdió, perdió la democracia panameña y sus instituciones, principalmente, el Tribunal Electoral que no se siñó a lo establecido dentro del marco de lo establecido por la Ley.
Deseamos que se reconozca al distinguido Dr. Yu, sus derechos políticos y ciudadanos, acogiendo las denuncias y demandas interpuestas por su persona ante las autoridades competentes, donde consigna, su legítimo derecho de ser legislador de la República de Panamá, durante el período 1999-2004.
Las sociedades modernas continúan consolidándose. Algunas de forma más rápida que otras. Panamá no escapa a este proceso de consolidación y desarrollo. Para los efectos de la historia y el desarrollo social, la democracia panameña entró tarde al juego democrático, y no con un buen pie. La transparencia no ha sido el elemento básico como ocurre en otras latitudes, ya que perdió el espacio, para que lo ocupasen, otros elementos no afines a la democracia y sus instituciones. La transparencia no entra en la agenda de los que controlan las instituciones que deben velar por el buen funcionamiento del sistema político.
Las instituciones democráticas se fortalecen con la transparencia de los procesos electorales. Estos son el reflejo de buenas conducciones y organizaciones que velan no sólo por el buen funcionamiento de la estructura social, sino por el futuro de toda la sociedad y sus ciudadanos. Todo pende de la forma en que se actúe y cómo, a su vez, sean utilizados los recursos humanos y materiales.
Las últimas elecciones panameñas no fueron el mejor ejercicio para fortalecer la incipiente fortaleza del sistema democrático panameño. No existió transparencia en algunos de los circuitos electorales nacionales, ya que en algunos casos, se volvió a elegir a sus representantes por la falta de algunos de los elementos antes vertidos, mientras en otros circuitos electorales, se le cedieron curules a ciudadanos que no fueron respaldados con la votación popular.
El caso del Dr. Luis Yu, por ejemplo, constituye un antidemocrático acto de irracionalidad electoral, donde se le quitó la curul al candidato más votado por el Partido Solidaridad, que contó con un apoyo, de casi 10,000 electores de las comunidades de Juan Díaz, Parque Lefevre, Río Abajo y San Francisco. Con éstos actos se lesiona los sagrados intereses ciudadanos del Dr. Luis Yu y se menosprecia el voto popular de quienes apoyaron a un candidato con amplia experiencia profesional y empresarial. El país perdió, perdió la democracia panameña y sus instituciones, principalmente, el Tribunal Electoral que no se siñó a lo establecido dentro del marco de lo establecido por la Ley.
Deseamos que se reconozca al distinguido Dr. Yu, sus derechos políticos y ciudadanos, acogiendo las denuncias y demandas interpuestas por su persona ante las autoridades competentes, donde consigna, su legítimo derecho de ser legislador de la República de Panamá, durante el período 1999-2004.