Demóstenes 385 -320 a. de J.C
Este ciudadano griego quien tenía un defecto de pronunciación que no se sabe en qué consistía, optó por meterse una piedra debajo de la lengua y en esa forma habló durante varios días en voz alta hasta lograr corregir el mal. Tras haberse procurado su propia cura ha pasado a la historia como uno de los más grandes oradores que ha tenido la humanidad.
En una ocasión en que en una plaza de Atenas iba a hablarle al público, algunos ciudadanos resentidos con él por haberles hecho algunas críticas, comenzaron a escandalizar para impedirle pronunciar su discurso. Entonces Demóstenes les gritó:
-¡ Dos palabras no más! Deseo contarles la historia de un asno.-. Intrigados y curiosos los obstruccionistas lo dejaron hablar. Y les dijo: Un hombre alquiló a otro un asno para ir desde Atenas a Megara. El dueño del asno que tenía también que ir a Megara le propuso hacer el viaje juntos, y juntos partieron. Hacia el mediodía decidieron almorzar mientras atravesaban un paraje desolado. El dueño del asno se apresuró a sentarse a la sombra del asno y le dijo: - Te he alquilado el asno, pero no su sombra; por lo tanto, la sombra es mía. – Y Demóstenes le contestó: - Yo te he tomado el asno en alquiler y tengo derecho a todos los beneficios que del él se puedan recibir. - Acto seguido se bajó de la tribuna para abandonar la plaza y le gritaron: -¿ Y qué ocurrió después? --¿ Cómo? ¿ Os interesa más que os hable de la sombra de un asno que de vuestros propios intereses?- Y entonces se aprestaron a escucharlo.