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Derecho a contra réplica


Sr. Pérez Balladares: "Este mundo es nuestro mundo; este país, nuestro país; esta sociedad, nuestra sociedad: ¿Quién tomará la palabra si no la tomamos nosotros? ¿Quién pasará a la acción si no somos nosotros?". (Domingo French)
Su carta del 13 de mayo se la iba a contestar por el mismo medio, pero veo que también la publicó (Panamá América 15/mayo/02), lo cual me da la oportunidad de hacer lo propio.
No creo haber calumniado a nadie. Calumniar implica mentir y yo no he dicho mentira alguna en el artículo a que usted hace referencia. Aclaro:
¿No ha dicho usted, públicamente, por televisión y otros medios, que ICA no le iba a costar ni un centavo al país? La realidad, sin embargo, demostró que eso no era cierto. Usted y su ministro Blanco, prefirieron olvidar el asunto y procedieron a suscribir un contrato que según los expertos en el tema, es nefasto a los intereses de la nación. ¿Eso no es mentir?.
Habla usted de las cifras que he utilizado para determinar lo que estimo como realistas, y las denomina despectivamente "valor Handal", que son el resultado de haber conocido los precios que la misma ICA asignó a los terrenos que ofrecía vender al público, en sendos anuncios publicitarios. Sus precios de venta iban desde 500 hasta 1400 dólares por metro cuadrado y de eso hace dos o más años.
Mi cálculo de peajes se basa en la cifra que la misma ICA reporto como pérdida "de los ingresos del día" una vez que los asaltaron (22/sept/00) -y que ustedes aceptaron como base del contrato- para determinar la base sobre la que estableció la "utilidad razonable".
No dejó de llamarme la atención el hecho de que se le hubiera otorgado a ICA una garantía de "utilidad razonable" ¿Son así todos los contratos en los que la nación hace una concesión? Nunca he podido conseguir respuesta a esta pregunta.
Cuando yo solicité al entonces ministro del MOP, Sr. Luis Blanco, bajo su presidencia, que me permitiera ver la propuesta a la que se hacía mención en el contrato publicado en la Gaceta Oficial, no me hicieron caso y nunca me permitieron ver el famoso documento.
La información que yo requería para reforzar mis estimaciones, me fue negada. ¿Por qué? Es fácil colegir que la consigna era no responder y que usted sabía lo que ocurría. No tenía nada que ver con el hecho que de mi hija hubiera trabajado en su gobierno o no. Simplemente su ministro no respetaba la Constitución.
Posteriormente, el ministro Blanco, hizo la afirmación de que durante su gobierno se realizaron obras por 1038 millones, yo solicité el 11 de enero, 1999, invocando el art. 41 de la Constitución Nacional que me dieran una lista de esas "inversiones".
No recibí otra cosa que evasivas a las que ya me estaba acostumbrando, (ver "Historia de una violación de derechos" El Panamá América, 26/ene/99 y "De Herodes a Pilatos: ¿ocultamiento o ineficiencia? El Panamá América 6 de abril 99); me quejé al Defensor del pueblo Dr. Italo Antinori, y a él tampoco le hicieron caso. Solamente cuando el Sr. Blanco ya debía entregar el ministerio, en mayo 99 -cinco meses y no los 30 días que dice la Constitución- le envió al Dr. Antinori copia de su informe final sin relacionarla con mi pedido, que yo recibí recién en septiembre.
Yo demostré mediante publicación de prensa, ("El exministro Luis Blanco miente y hace mentir a Pérez Balladares" El Panamá América, 5/sept/99) que lo que dijo Blanco era mentira. Usted mismo mencionó esa cifra y concepto por televisión. Yo lo he visto. ¿Eso no es mentir?.
Si usted no conoció la demanda por bienes ocultos que se le hizo a ICA, vale la pena que la conozca. Eso se queda pálido ante la realidad.
Según parece usted considera que el contrato con ICA era beneficioso para el país. Yo sostengo que no es así. ICA no tuvo necesidad de poner ni un real en el negocio. Usted les cedió tierras con las cuales de base y con el contrato consiguieron un préstamo del Banco Mundial, el resto se financió con las ventas de terrenos y luego con peajes.
Francamente, Sr. Pérez Balladares, las ofensas personales hacia mi persona que contiene su carta no corresponden a la imagen que quiere usted dar de sí mismo. Tratándose de un asunto de vital interés para la nación, usted bajó al nivel de insultos personales con sus ataques ad hominem, totalmente fuera de lugar.
Rechazo las infundadas insinuaciones con las que usted me hace aparecer como envidioso, fracasado y malicioso, cuando el único propósito de mis estudios y escritos en referencia a ICA es defender, como ciudadano, los intereses de la nación en la medida de mis posibilidades.
No soy un reasegurador fracasado. Todo lo contrario. La guerra del dictador Noriega contra Estados Unidos evocó la imposición de sanciones económicas contra Panamá. En ese mismo instante el centro internacional de reaseguros -que entonces contaba con 41 compañías reaseguradoras, donde antes de mí no había ninguna (pregúntele al Lic. Fernando Manfredo Jr.) -quedó condenado a desaparecer, pues nadie iba a colocar sus reaseguros en un país cuando su actividad económica estaba en una situación tan precaria. Todo eso, sin embargo, ocurrió varios años después de que yo me jubilé. Mis sucesores responsablemente enfrentaron la insostenible situación cuando fue necesario. Llamarme alegremente "fracasado" ¿no es calumnia? Como no he mentido, no hay lugar a calificar mis afirmaciones como calumnias y menos como injurias.
Que tenga usted un buen día.

101 años de Panamá América

 
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