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Derecho a ejercer


El nuestro es un mundo de gigantes nucleares y de éticos enanos, rezaba una frase hace una década. Hoy me atrevo a añadir que también de dirigentes con epidermis de papel cebolla y pseudodirigentes que en nombre del bien común solo buscan su lucro personal.

Quiero referirme al controversial tema de la certificación y re-certificación médica en Panamá. Aclaro que es mi reflexión personal sujeta a consideraciones.

1. La potestad de permitir o no el ejercicio de una profesión a un individuo particular es una responsabilidad indelegable del Estado (MINSA). Es decir, gremios y asociaciones son bienvenidos para participar en la formulación y ejecución del instrumento evaluador, en el marco de nuestro perfil demográfico y epidemiológico.

2. El Estado deberá regular y autorizar la constitución de los centros públicos y privados de educación superior, ajustando estas entidades a lo dispuesto con relación a las facilidades físicas, docentes y contenidos curriculares. No puede permitirse instituciones mal administradas que no cumplan con sus obligaciones financieras, que atiendan en hangares y que no cuenten con los equipos adecuados y suficientes para desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje de manera óptima. El MEDUCA y el MINSA no deberían en consecuencia autorizar su funcionamiento.

3. La evaluación de conocimientos, criterios y destrezas deberá realizarse en 3 momentos diferentes de manera voluntaria y gratuita al terminar la carrera para obtener la idoneidad para hacer el internado y luego al concursar para entrar a una residencia de especialidades, para valorar lo pertinente a esa específica especialidad y al terminar dicho entrenamiento para definir su capacidad real. Toda entidad formadora deberá dirigir los contenidos, teniendo como marco el contexto de estas evaluaciones programadas.

4. La re-certificación deberá ser voluntaria cada cinco años  para todo médico general o especialista y se reflejará de manera directa como créditos adicionales para concursar a puestos y cargos y para definir el nivel de los honorarios de la medicina privada.

5. Ninguna entidad extranjera normará y menos cobrará sobre estas evaluaciones, ya que sobra la capacidad y honestidad nacional para realizar estos actos

6. Todo convenio internacional deberá respetar las exigencias que norma el ejercicio profesional de las carreras en Panamá. No queremos profesionales de segunda clase para gente de los bolsones de postergación.  

7. Si se quiere atender poblaciones aisladas, el asistente de salud tiene un importante rol y no la creación de un médico descalzo (China).

Esas son mis apreciaciones. Mientras más consultemos, menos nos equivocaremos. Convencidos de que todos vamos de paso y que lo que realmente interesa al final de cuentas, es asegurar como decía Maquiavelo hace 400 años, que los servicios de salud mejoren y no dañen a quienes lo reciben.

101 años de Panamá América

 
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